sábado, 9 de abril de 2011

RESCATANDO CARTAS

Carta enviada por Eduardo Acevedo Díaz a su esposa, relatándole parte de las Batallas de Arbolito y Tres Arboles, cuando tomó parte de la revolución saravista de 1897.


"Línea divisoria, Abril 1º de 1897.
Mi adorada Conchita:
Solo un telegrama tuyo he recibido, por vía de Uruguayana. De otro que te hice, con contestación paga, no la he obtenido aún.
Es esta mi tercera carta, que va por conducto del Dr. Cabello. Esta tarde marcho a incorporarme a Aparicio, que viene hacia acá orillando la frontera. Por aquí, se nos ha colmado de atenciones, que obligan nuestro más sincero reconocimiento.

Se nos ha regalado y obsequiado de todas maneras por los nobles riograndenses, que han hecho suya nuestra causa. No extrañes, de vez en cuando, largos silencios. Las distancias que vamos a recorrer son enormes, y las comunicaciones bastante complicadas y difíciles. Puedes suponer que no dejo de pensar en ti, y en todos los míos; y cuanto ansiaré que los sucesos se precipiten, hasta completa solución del problema.

Así lo espero, pues la heroica pelea de Aparicio en Arbolito, no ha sido propiamente un contraste. Tiene más de  tres mil hombres con perfecta moral. Muniz estuvo apunto de pasarse, y en esa negociación se estaba, cuando Chiquito en sus ímpetus bravíos ordenó romper el fuego por un flanco, y cargó enseguida a lanza sobre los cuadros, frente a los cuales cayó herido de bala y sable. El que lo mató, fue muerto incontenti por un ayudante de Chiquito. El combate se hizo general por cinco largas horas. Trescientos cincuenta bordistas fueron muertos y heridos y solo cien revolucionarios. El 3º de caballería de línea quedó deshecho.
Sus desertores nos llegan a cada instante. El capitán Silveyra, que ha venido del campo de Aparicio, y que me comunica todo esto, agrega que Muniz levantó dos veces la bandera de parlamento, pero que la pelea fue tan furiosa, que de ello no se hizo caso. Tenemos a Trías, a Alonso, a Casas, a Basualdo y otros jefes heridos. Murieron un hijo de Trías, otro de Chiquito y un sobrino más de los Saravia. Aparicio ha tenido lágrimas abundantes, a pesar de su temple de hierro.
Silveyra me informa que Norberto está bueno. Trasmíteselo a nuestra querida Ercilia y sobrinos.
La famosa acción de Tres Arboles costó al enemigo más de mil bajas. Las nuestras no pasaron de cien muertos y heridos. En estos momentos nos llega el rumor de la derrota de la vanguardia de Arribio, por Lamas. Solo un rumor.
Di a Devicenzi que vea al Dr. Bourel en mi nombre, y le recuerde su promesa, cuyo cumplimiento obligará mi gratitud en medio de estas circunstancias difíciles. Haz un esfuerzo por colocar a Raúl y Humberto en el colegio así que Bourel atienda mi pedido. Aún no puedo ayudarte desde aquí. Espero hacerlo más adelante.
En el combate de Rincón de Aurora, cuyo parte detallado te adjunto con el diario "O Debate" de Santa Ana, hicimos más de cincuenta muertos y heridos al enemigo, entre los primeros cuatro oficiales. El mismo Caballero me aseguran que está herido. Puedes imaginarte que alguna participación tuvo mi mauser en el estrago. El teniente Lindarte dos Reis cayó bajo una de mis balas.
No hagas caso de los embustes y patrañas de los boletines oficiales. La columna, compuesta de cerca de trescientos hombres bien armados y municionados, se mueve de hoy a mañana buscando el campo de Aparicio, que ya ha recibido otros refuerzos importantes. Nosotros le llevamos  cincuenta mil cartuchos, para reponer lo gastado en Arbolito.
Mil cariños a todos.
En mis largas marchas de noche, bajo un clima abrasador, sin una gota de lluvia, pero con un cielo esplendoroso, de todos me acuerdo, y a todos di, hijos y sobrinos, que el titilar de las estrellas me parece conjunto de besos que me envían desde el lejano hogar, donde tantas venturas quisiera ver derramada!
Confío en que pronto los volveré a ver, si un hado bienhechor precipita la hora suspirada del triunfo.
Hasta mi próxima, mi bien. Sabes que es todo tuyo.

Eduardo

P.E. El barón de Itaquicuatiá me ha hecho el regalo de unas lentes, que reservo para ti; el jefe 5º de línea, de una carabina austriaca; y el coronel Meneses de algo mas sonoro para que distribuyera entre mis compañeros vestidos de andrajos. Barilari escribe a Ercilia. Un abrazo a mi viejo y a Antonio, y pide a todas las almas piadosas que se acuerdes de los que sufren".

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