viernes, 4 de julio de 2014


Günter Grass envuelto en una nueva polémica


El premio Nobel de Literatura alemán acusó a la canciller Angela Merkel de "menospreciar escandalosamente" a los escritores al no haber contestado aún la carta enviada por dos autores alemanes y aseguró que si fuera más joven "acamparía frente a la Cancillería en busca de una respuesta".




El escritor reaccionó ante una misiva enviada a Merkel por los autores Juli Zeh y Ilija Trojanov -y firmada por otras 67.000 personas- que recoge sus preocupaciones por el espionaje masivo de Estados Unidos.
“Dos escritores que valoro enormemente, se mostraron preocupados por el espionaje masivo de nuestra potencia protectora estadounidense. Escribieron una carta cortés y bien formulada a la canciller alemana, que fue firmada en Internet por 67.000 personas”, recordó el alemán en una entrevista publicada hoy por la revista alemana Focus.
“Sin embargo, hasta hoy no ha habido respuesta de la canciller. Con este silencio menosprecia escandalosamente a los escritores y a los que los apoyaron”, criticó.
“Ahora hay que continuar presionando e insistir en una respuesta de la carta. Si fuera más joven acamparía ante la Cancillería y esperaría hasta recibir una respuesta”, agregó, ofuscado, el autor de “El tambor de hojalata”.
Durante la larga entrevista con la publicación alemana, el escritor alemán -que en el pasado ya acusó de “cobardía política” a Merkel por su reacción al espionaje estadounidense y por no querer dar asilo al informante Edward Snowden, que destapó el escándalo- también habla sobre sueños y miedos ante la muerte, la época nazi y su compromiso con el Partido Socialdemócrata alemán (SPD).
“En pequeña medida, de manera pasiva como estudiante que no quiso preguntar y que no quería saber, contribuí al dominio de Hitler. Por ello veo corresponsabilidad, pero no complicidad”, afirmó Grass.
El escritor sacudió en el pasado a la opinión pública alemana cuando confesó que a los 17 años, en 1944, había formado parte de las Waffen-SS, cuerpo de seguridad especial del régimen nazi.
Comprometido con la vida política y crítico de la actualidad mundial, Grass señaló que la mayoría de los escritores que se han mantenido al margen de la política lo hacen porque han vivido en paz en un estado del bienestar y “nunca han experimentado en sus propias carnes lo que la política puede significar”.
Su compromiso político le llevó a ser declarado “persona non grata” en Israel tras considerar a ese país “un peligro para la paz mundial” en un poema titulado “Lo que hay que decir”.
“He criticado a Israel no sólo en forma poética, sino también en discursos o ensayos y nunca se armó revuelo alguno. Para mí fue una sorpresa esta vez la carga explosiva que puede tener un poema. Creo que es falso querer trazar una línea de separación entre la literatura y la política”, indicó.




Extraído de: http://www.diariodecultura.com.ar/
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