viernes, 11 de mayo de 2012

La cumparsita, el tango de máxima proyección internacional



Boris Puga


Sin lugar a dudas, la obra más popular en lo que a tango refiere, es la titulada “La cumparsita”, la cual a través de los años y aún en la actualidad, ha resultado ser una de las más interpretadas, grabadas y promocionadas.
A continuación hagamos un poco, a manera sintética, la historia de esta composición del repertorio rioplatense.
“La cumparsita” fue compuesta, aproximadamente sobre los años 1915 y 1916, por Gerardo Matos Rodríguez, un aficionado al piano y a la composición, que era estudiante por entonces.
El joven Matos Rodríguez había nacido en Montevideo, un 18 de marzo de 1897, en la calle Colón 186 (numeración antigua), de la Ciudad Vieja, en plena península portuaria.
En el piano que tenía la Federación de Estudiantes del Uruguay, en la calle Ituzaingó, de nuestra capital, a pocas cuadras de la Catedralmetropolitana, este pianista no profesional, esbozaba sus composiciones, hasta darles forma definitiva.
Por lo expuesto, “La cumparsita”pertenece a la primera serie de páginas que compuso, ya entrando en la segunda mitad de la década del diez.
Se ha dicho y escrito que este tango era en un principio una marcha, pero parece ser que ello no es exacto, según lo refirieron contemporáneos de aquellos tiempos, pues si bien, la Federación de Estudiantes, salía en carnaval u otras ocasiones, a desfilar con cánticos o marchas, no fue precisamente esta obra de ese carácter.
El título de “La cumparsita”, nació de la exclamación de un mozo que atendía en uno de los clásicos establecimientos de recreo, que había entonces con el nombre de “vaquería” en el Parque Urbano (hoy Parque Rodó) de Montevideo, el cual expresaba en voz alta, al ver aproximarse los grupos de estudiantes que venían cantando y de paso recaudando fondos para sus actividades: “ahí viene la comparsita”, pero como él era de origen italiano, cambiaba la palabra “comparsita” (de comparsa o desfile de personas en carnaval o festividades) por “cumparsita”. Y entre los distintos títulos que se barajaron inicialmente para bautizar esta música de tango rioplatense, al final se optó por el de “la cumparsita” en base al episodio relatado.
Se debe precisar que en este momento,“La cumparsita” no tenía letra para ser cantada. Eso será historia posterior.
El estudiante Matos Rodríguez, que no tenía conocimientos de teoría musical, andaba siempre a la búsqueda de quien le pasara al pentagrama, sus composiciones, y entre ellas, lógicamente, también se incluía “La cumparsita”.

Fachada de la vieja Giralda donde
se estreno La Cumparsita.

Es así que para el caso, solicitó la colaboración de distintos profesionales e instrumentistas, entre ellos: Carlos Warren, pianista oriundo de la ciudad de Mercedes; Luis Cluzeau Mortet, destacado compositor culto; Ruiz, un español que era pianista en el biógrafo Ideal, sito en la Plaza Independencia; Ofelia Matos Rodríguez, hermana del compositor; y Minotto Di Cicco, destacado bandoneón de nacionalidad uruguaya, que estuviera largos años en la orquesta del popular director, también oriental, Francisco Canaro.
Lo que puede considerarse como el estreno oficial de este tango que ha recorrido el mundo, debe situarse por abril de 1917, en el momento en que actúa nuevamente en Montevideo, el célebre conjunto del pianista argentino Roberto Firpo, obteniendo dicha formación musical por entonces, el beneplácito de un muy numeroso y fervoroso público.
Se presentaba en ese momento la formación de Roberto Firpo en el Café y Confitería “La Giralda”, en la citada Plaza Independencia, emplazada en el mismo predio donde hoy se alza el característico Palacio Salvo.
En tal instancia es que le acercan a Firpo, una partitura de “La cumparsita”, la que considera y estudia dicho director, para posteriormente ofrecerle al novel compositor, el arreglarla y firmarla a medias, cosa que Matos Rodríguez no aceptó.
No obstante ello, y ante distintos pedidos para que ejecutara dicha música, Firpo la instrumenta y le hace algunos ajustes musicales, pues había fallas técnicas en la composición, para finalmente, según es tradición, en vísperas de un feriado, que no sería otro que el 19 de abril de 1917, presentarla al público de “La Giralda”.
Gerardo Matos Rodríguez
A su regreso a Buenos Aires, Roberto Firpo grabará “La cumparsita” en disco comercial para el sello Odeón, cosa que también hará en dicha ciudad, la formación uruguaya que codirigían Alberto Alonso y Minotto Di Cicco, respectivamente, pianista y bandoneonista, y que completaban, Juan Tróccoli y Juan José Castellanos, ambos violinistas.
Este último cuarteto debía realizar en dicha ciudad, veinte grabaciones para la marca Víctor, frente a las bocinas de un equipo volante que estaba trabajando en la capital argentina. Ello ocurrió en el mes de mayo de 1917. Se dice que la grabación de “La cumparsita” por Alonso-Minotto fue la primera de todas las relizadas de este tango. Hay quienes se inclinan a pensar que la de Firpo tuvo ese carácter. Pero de cualquier forma, la diferencia entre ellas en el tiempo fue reducida.
Al respecto es interesasnte señalar que la grabación de Alonso-Minotto, se debió a un hecho fortuito. Este conjunto había viajado a Buenos Aires con un repertorio de piezas ensayado convenientemente. Al tener que procederse a los respectivos registros, se encuentran con una dificultad sorpresiva. Se les hace saber que distintas obras que tenían programadas no las pueden llevar al disco, por ser las mismas exclusivas de otras grabadoras. Por lo que con premura deben apelar a las correspondientes sustituciones. Y precisamente “La cumparsita”, será uno de los títulos de alternativa. Ello se debió frente a las dificultades que había para completar el contrato pertinenete. En determinado momento surgió, de labios del Sr. Dell’Acqua, representante de la Víctor en Uruguay, la siguiente sugerencia: “¿Por qué no hacen ese tanguito de Matos?”. Frente a lo expresado, los músicos se miraron y aceptaron la propuesta, más que nada, porque daba solución al problema inesperado.
No obtante ello, y vale proseguir el relato, después que se grabó “La cumparsita” por el cuarteto Alonso-Minotto, los técnicos norteamericanos a cargo del registro en las ceras, se acercaron a los músicos y les preguntaron como se llamaba esa obra que acababan de interpretar, y les pidieron, además, si la podían repetir para escucharla nuevamente. Quizás ellos habían percibido una originalidad que habían pasado por alto los músicos actuantes.
Y prácticamente termina aquí, la primera etapa de la historia de la proyección de “La cumparsita”.
A las citadas grabaciones de Roberto Firpo y Alonso-Minotto, se agrega una del conjunto del bandoneonista argentino Juan Maglio, figura cotizada en la época, y que fuera realizada tiempo después.
Pero luego tenemos que llegar a otra historia, ocurrida años más tarde y que fue importante para la difusión ulterior lograda por este tango de Matos Rodríguez.
Este nuevo hecho que dará un empuje definitivo a “La cumparsita”, ha de ocurrir en el año 1924. Es el momento en que se incluye este tango en uno de los tantos sainetes de la época, obras que se presentaban en los teatros, con el agregado de música y canciones. El sainete se llamaba “Un programa de cabaret”, y se estrenó el 6 de julio del citado año, en el Teatro Apolo de la ciudad de Buenos Aires, por parte de la Compañía de Leopoldo Simari.
En este sainete, el actor Juan Ferrari, cantaba, con música de “La cumparsita”, una letra compuesta por Pascual Contursi, que era uno de los autores de dicha pieza teatral, escrita en colaboración con Enrique P. Maroni. Contursi que había sido, tiempo atrás, uno de los pioneros de los versos en el tango, en este caso le había adosado a “La cumparsita” unos versos con el título de “Si supieras”.
Este cantable, que rápidamente tuvo singular éxito, fue puesto sin permiso de Matos Rodríguez, por lo que éste entabló la pertinente reclamación judicial, sin perjuicio de acotar que, en los ya lejanos tiempos de “La cumparsita”, en Montevideo, este compositor había vendido sus derechos de autor sobre la obra, a la editorial Breyer de la ciudad de Buenos Aires.
Esta letra de Contursi, dará pie a un sonado asunto legal, que recién se fallará una vez ocurrida la muerte del músico, en su ciudad natal de Montevideo, el 25 de abril de 1948.
Los versos no autorizados de Contursi, fueron la causa de que el propio Matos escribiera una letra de su autoría para“La cumparsita”, la cual más tarde sería grabada por varios intérpretes. Como referencia cabe citar que el famoso cantor Carlos Gardel, grabó en dos oportunidades “La cumparsita”, con la letra de Pascual Contursi. Por el contrario, Alberto Gómez, un cantor argentino de singular popularidad, al igual que el célebre tenor italiano Tito Schipa, llevaron al disco los versos de Matos Rodríguez, sin olvidar que el cantor, también argentino, Roberto Díaz, fue el primero en interpretarla en el fonograma en carácter de solista.
A partir de los años veinte, “La cumparsita”, empezó a crecer en cuanto a popularidad, pasando a ser moneda corriente en los repertorios de las distintas formaciones que exponían la música típica rioplatense, situación que se mantiene hasta el presente, sin mengua alguna.
Estas son simplemente algunas referencias básicas, que se nos han ocurrido en lo que refiere a “La cumparsita”, la resonante composición de Gerardo Matos Rodríguez, aunque muchos otros hechos y anécdotas se podrían agregar acerca de la afortunada página musical.
Digamos a manera informativa, finalmente, que Matos Rodríguez, fue un compositor muy inspirado, que registra en su haber unas setenta obras, de distintos géneros musicales, con interesante y fino diseño melódico, y varias de las cuales han superado el filtro del tiempo, siendo aún hoy interpretadas. Tal es el caso de los tangos: “Che papusa oí”, “¿Te fuiste?...¡Ja!, ¡Ja!”, “Mocosita”, “San Telmo”, “La muchacha del circo”, “Botija linda”, “Margarita punzó”, y “El rosal”, estas dos últimas canciones.



(*) Este artículo fue publicado originalmente en “Cuadernos de Tanguedia”, y cedido especialmente para HUM BRAL por su editor Ramiro Carámbula.
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