sábado, 13 de diciembre de 2014

Un eremita en la vorágine de los Premios Nobel



Patrick Modiano rompe su aislamiento para recoger el galardón literario en Estocolmo


Patrick Modiano recibe el Premio Nobel de manos del rey de Suecia, Carlos Gustavo, en una ceremonia celebrada ayer en Estocolmo. / J.NACKSTRAND  (AFP)
Al fallecer en 1895, ese excéntrico llamado Alfred Bernhard Nobel dejó a su familia casi sin herencia. Químico, fabricante de armas e inventor de la dinamita, prefirió legar su fortuna a una fundación encargada de conceder anualmente una serie de premios al conocimiento. Entre ellos, uno destinado a “la persona que haya producido, en el campo de la literatura, el trabajo más destacable en una dirección ideal”. Patrick Modiano responde desde ayer a esa imprecisa definición. El escritor francés recibió el Premio Nobel de Literatura, dotado con 8 millones de coronas suecas (860.000 euros), en una solemne ceremonia celebrada en la Sala de Conciertos de Estocolmo. Se plegó a las tradicionales tres reverencias —ante elrey Carlos Gustavo, la Academia y el público— mientras sonaba una frase musical orquestada por trompetas y trombones, antes de seguir observando el vacío con indudable emoción.
El escritor concluía así una semana agitada en Estocolmo, que le ha llevado a escapar a su sosegada rutina. Reacio a la exposición mediática y alérgico a las multitudes, Modiano vive encerrado en su biblioteca, una habitación con vistas a un patio arbolado que le sirve de espacio de trabajo, en un apartamento dieciochesco pegado a los Jardines de Luxemburgo. En octubre, cuando supo que le concedían este premio, Modiano se encontraba paseando por Saint-Germain, donde tiene a Catherine Deneuve y Milan Kundera por vecinos. “Estaba en la calle y seguí caminando”, contó horas después, en una rueda de prensa a la que se presentó con cara de susto. “Por supuesto, todo esto es un poco complicado. Cuando uno escribe, está acostumbrado a una especie de soledad”.
Siento una aprensión certera
Patrick Modiano, durante su discuro en Estocolmo
A los 69 años, Modiano es conocido en su país por sus balbuceos y frases sistemáticamente inacabadas, un persistente seseo de inseguridad y algún que otro tic nervioso, que han llevado a proclamarlo campeón francés de la hesitación. “No será fácil para Patrick, porque hay que conversar mucho”, había advertido su predecesor J.M.G. Le Cléziosobre su paso por Estocolmo. La sobreexposición a la prensa le preocupaba, pero se ha desenvuelto mucho mejor de lo previsto. El fin de semana pasado, durante la rueda de prensa y el discurso oficial de aceptación pronunciado en la Academia Sueca, Modiano triunfó con un parlamento de los que hacen historia. “Es la primera vez que debo pronunciar un discurso ante una asamblea numerosa y siento una aprensión certera. Podríamos creer que, para un escritor, es natural abandonarse a este ejercicio. Pero un escritor, o por lo menos un novelista, tiene a menudo una relación difícil con la palabra. En la distinción escolar entre oral y escrito, está más a gusto con lo segundo”, confesó.
“Fue un bellísimo discurso que leyó sosegadamente, pese a su timidez patológica”, afirma su editor en España, Jorge Herralde, que cuenta con 12 títulos contratados en Anagrama y ha seguido sus pasos en Estocolmo durante esta semana. “Ha estado radiante de felicidad. Ha venido rodeado de su tribu y existe una gran armonía entre ellos”. Habla de su esposa Dominique Zehrfuss, ilustradora y diseñadora de joyas, y sus dos hijas: Zina, que prepara un documental sobre El Retiro y que acudió a Estocolmo junto a su compañero madrileño, y Marie, cantante de éxito, que llegó acompañada de su pareja, el músico sueco Peter von Poehl.

Los ganadores

Nobel de Física: Isamu Akasaki, Iroshi AmanoShuji Nakamurapor su invención de la luz azul eficiente emisora de diodos.
Nobel de Química: Eric BetzigStefan W. Hell,William E. Moerner por desarrollar la microcospia fluorescente.
Nobel de Medicina: John O'Keefe May-Britt Moser y Edvar I. Moser por sus hallazgos de células que constituyen un sistema de posicionamiento en el cerebro.
Nobel de Ciencias Económicas: Jean Tirole por sus análisis sobre mercados.
Nobel de la Paz: Kailash Satyarthi Malala Yousefzai por su lucha en pro de la educación infantil.
El secretario perpetuo de la Academia Sueca, Peter Englund, se mostraba ayer sorprendido por el carácter afable y voluntarioso del ganador. Dice no haber detectado en él “la fobia social” de otros distinguidos, como Elfriede Jelinek oJ.M. Coetzee. “Me habían advertido que iba a ser difícil, pero ha estado muy a gusto. Pertenece a una generación marcada por el sentido del deber. Siente que uno debe hacer las cosas, le guste o no", afirmaba ayer, a pocas horas de la ceremonia. “Su mujer es quien lo protege. El otro día ella me dijo que era surottweiler”.
En su larga bibliografía, iniciada conEl lugar de la estrella en 1968, Modiano ha desarrollado una obra ambientada en un París envuelto en la nebulosa de la memoria y obsesionada con el trauma (no vivido) de la ocupación nazi, que propició el encuentro entre dos progenitores —judío de origen italiano y flamenca— que le abandonaron y a los que no ha vuelto a ver desde los 17 años. “Novela tras novela, ha desarrollado una capacidad para usar documentación casi no existente —viejos números de teléfono, direcciones callejeras— y dotar así al pasado de una vida deslumbrante”, proclamó ayer el poeta y académico sueco Jesper Svenbro en su discurso para el premio, que justificó por “su arte de la memoria”.
En esa biblioteca hogareña, Modiano juraba en 2009 que el Nobel “no significaba nada” para él, siendo incapaz de razonar en términos de posteridad. ¿Cambiará este baño de masas al eremítico escritor? “No puede ser indiferente a la avalancha que todo esto representa”, opina Herralde. En su última novela, Pour que tu ne te perdes pas dans le quartier, publicada en Francia pocos días antes del anuncio del premio, un párrafo resulta casi premonitorio. “Ahí fuera, se sentía más despreocupado que los días anteriores. Tal vez se equivocaba al sumergirse en ese pasado lejano”, escribe sobre su protagonista y alter ego. “Puede que hubiera llegado, gracias a una amnesia voluntaria, a protegerse definitivamente de ese pasado, o que el tiempo hubiera atenuado sus colores y asperidades demasiado vivas”.

Extraído de: http://cultura.elpais.com/


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