viernes, 23 de septiembre de 2011

Pinturas y dibujos del artista Juan Ángel de la Fuente



Roberto Sari Torres

Por sus 75 años de actividad, la escribanía De La Fuente editó una catálogo de dibujos y pinturas del artista; un dossier de alta calidad como muestrario de arte, en condiciones de bitácora por la memoria, y la emoción de recuperar los valores culturales intangibles que a veces se pierden. Formas, perspectivas, humanidad, y color de paisajes que en cada uno de nosotros son partes intelectuales del haber vivido. Acá el artista encontró en la urdimbre existencial de una vieja Dolores, su inspiración principal…y ella nos lleva a dar una vuelta por el tiempo lejano, con realidades y abstracciones que han cambiado la matriz inspiradora de ayer.
Su arte tiene hoy la emoción de apreciar un variopinto existir y ser, de cosas y gente poblanas y rurales del Interior (Dolores, Mercedes y Villa Soriano). Medio siglo después, tal matriz inspiradora y su pintor ya no están, pero quedó una creación cultural como resultado. La ribera del río, botes y barcos sin destino, telúricas escenas, la vieja y noble arquitectura del “arrabal mistongo”, ranchadas, caballos al palenque, viejos paisanos, árboles… la nostalgia de una vieja esquina doloreña que el pintor construye como en su obra con lápiz y pincel como cuchara, y pintura y color como argamasa para “asentar” los ladrillos de su construcción estética. Y hay de todo allí; humanidad y retrospectiva de un ayer que se nos fue entre silencios, y que ahora parece volver con ecos que rebotan en nuestras conciencias y sentimientos locatarios. Como otros pintores doloreños, él también supo del color de aquí.
Cuando el 4 de julio de 1926 exponía en el Salón “Telesca” de la ciudad de Mercedes, dijeron que era “una realidad y una esperanza”, y recientemente el Prof. Fernando Cabezudo  expresó que algunos como De La Fuente “vuelven a sus lugares de origen y se convierten el polos culturales”. La prosodia y gramática de esta nota no hace más que sumarse a la certeza de tales conceptos sobre la calidad de mi antiguo Profesor de “Educación Cívica y Democrática”;  veo a su arte sostenerse en el romántico realismo de una melancólica sencillez, y en una maestría “de la casa” como marca humana de una calidad en todos los aspectos del arte visual que cultivó.
El dossier de De La Fuente es ahora el memorial de una edad creativa e inspiradora; un segmento temporal doloreño de los años tal vez camuflado entre las generaciones interactivas del siglo XX; un compendio ordenado de la realidad de entonces, recopilado en el dibujo que hoy es nostalgia.
Juan Ángel De La Fuente (1907-1964) es un artista que nos devuelve, de un viejo pueblo, el retrato que perdimos. Su arte disperso se encuentra ahora reunido en un brillante catálogo, y en una escala de conjunto apropiada.
En sus páginas, el maestro y su obra lo que hace es renovar ese hechizo que prende en las remembranzas sansalvadoreñas de todos los que algunas vez debieron estar lejos de aquí. Es como un bálsamo que cura y ancla la dispersión melancólica de la edad perdida; que nos habla de cosas más allá de lo que se ve. La obra del maestro De La Fuente se explica por sí misma sin necesidad de literatura alguna para magnificar lo magnífico que es tal “polo cultural” de la ciudad de siempre. Representa un momento de civilización y arte del siglo pasado en la bella Dolores; un puente del tiempo entre ayer y mañana.
De La Fuente, pintor y Escribano, a través de su hijo Hernán y de su nieto Juan Ángel, nos legó para la historia cultural doloreña su “fe” de que lo pintado y dibujado, vale tanto –si no más- que su firma; una cuestión que –creo- él lo intuyó tras el análisis de cada trazo o pincelada que su pulso recorrió obedeciendo a la inspiración, sobre el vasto vacío de una superficie.
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