viernes, 27 de enero de 2012

Editorial

La insoslayable  contundencia de los números

Ángel Juárez Masares

Cuando los hombres comienzan a caminar por la vida generalmente se plantean algunas metas. A veces posibles, otras no tanto, en ocasiones inalcanzables.
La multiplicidad de factores que habrán de encontrar en ese trayecto incidirá inevitablemente en la obtención de esos objetivos; algunos de los que no los alcancen culparán por esto a la mala suerte, otros a terceros, otros al Gobierno, y otros a sus padres.
Naturalmente que no tenemos intención de desagregar circunstancias, detallar situaciones, o encontrar soluciones mágicas, porque no es la idea, porque no las tenemos, y porque de intentar hacerlo acabaríamos elaborando un burdo tratado de auto-ayuda de esos que tanto criticamos por inútiles.
En lo que sí insistiremos, es en la necesidad de hacer. No importa qué, pero hacerlo poniendo en ello toda nuestra  energía y el máximo esfuerzo. Hacer buscando la perfección, aún sabiendo que no habremos de conseguirla, pero llevando la tenacidad al extremo.
Con esos ingredientes comenzamos hace 17 meses a editar HUM BRAL en este formato. La imposibilidad de volver al papel fue uno de los factores principales para adoptar esa decisión.
Sin embargo, debemos confesar que en aquel momento no teníamos idea de lo que podíamos generar, y la expectativa que alguien nos leyera era más que moderada. Sí teníamos claro el objetivo; queríamos una publicación volcada a la cultura, aún conociendo lo extenso, complejo, y nada rentable que es ese camino. Otro de los objetivos era actualizar totalmente la página cada semana, aunque en este caso ignorábamos las horas de trabajo que eso implicaría.
Y fuimos “haciendo”. Comenzamos a escribir, a buscar material, a hurgar en estantes abandonados (también virtuales), a extremar el cuidado del idioma, pese a que la memoria visual suele fallarnos con frecuencia y descubrimos un error gramatical o de “tipeo” una vez que está diagramada, y luego de una docena de lecturas procurando evitar ese error.
Buscamos que HUM BRAL fuera visualmente agradable, que las notas no fueran demasiado extensas, y que el resultado fuera una publicación cultural, pero no “culturosa”, es decir, que fuera comprensible aún para el hombre común, básicamente porque quienes la hacemos somos hombres comunes.
Los primeros meses fuimos trabajando quizá hasta con cierta inocencia (nunca displicencia). Lo tomábamos en serio, pero no sentíamos que nos pesara mas responsabilidad que la de mantener la línea trazada.
Entonces aparecieron los números. Esos números que aún hoy tratamos de mirar de soslayo, pero cuya contundencia nadie puede evitar, por real, y por eso mismo inevitables. Los primeros meses la curiosidad apareció casi de manera inconsciente cada viernes, en la medida que el contador de visitas se acercaba a las 1.000 semanales; luego ese número fue una constante, y continuó acrecentándose sin pausa. Al mismo tiempo, la cantidad de lectores alrededor del mundo también crecía. Primero fueron los países limítrofes, luego saltamos a Europa y Asia, y de pronto vimos con sorpresa que alguien nos había leído en Ucrania; y comenzamos a jugar con eso. Personalmente se me ocurrió divertirme señalando que nadie nos leía en Burkina Faso, seguro que nadie nos leería en ese minúsculo y políticamente complicado país africano.
Hasta que el milagro se produjo –para usar una frase hecha- y apareció UN lector allí. Ahora, perdida esa partida, menciono en Facebook que aún nos falta Antananarivo, aunque ya no estoy seguro que un día de estos la Red nos diga que tenemos un lector en Madagascar.
No pocas veces, quienes hacemos HUM BRAL nos sentamos a pensar, y entre teóricos divagues y reales realidades nos preguntamos por qué razón nos leen, sobre todo cuando en este asunto que hemos abordado existen miles de propuestas quizá más ricas en contenido por la capacidad de quienes las ofrecen.
Como no conseguimos encontrar una respuesta  nos aferramos a la idea que planteábamos al principio: la necesidad de buscar la perfección, aún a sabiendas que será como tratar de llegar al horizonte, evidentemente tiene su recompensa. Actualmente quedó lejos la meta de las 1.000 visitas semanales, y hoy rondamos las 1.700, lo que está indicando que esta humilde propuesta llena las expectativas de mucha gente.
¿Qué es un número insignificante? Lo es.
¿Importa que alguien nos lea en Senegal? Importa.
No sabemos hasta cuando podremos sostener HUM BRAL; ya lo hemos dicho y es una realidad, pero si de algo pueden estar seguros, es que mientras podamos mantenerla  la seguiremos haciendo teniendo como techo solo nuestra limitada capacidad intelectual, pero jamás escatimaremos el esfuerzo.
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