viernes, 25 de mayo de 2012

EDITORIAL



Del libro y la


lectura




Aldo Roque Difilippo



Cada 26 de mayo se celebra en Uruguay el “Día del Libro” recordando la Inauguración de  la primera Biblioteca Pública Nacional.
La creación de esta biblioteca fue propuesta por el Presbítero Dámaso Antonio Larrañaga quien donó casi todos sus libros de uso personal para conformar la misma. El  proyecto fue presentado al Cabildo y aceptado enseguida. Al recibir la comunicación el Gral. José Gervasio Artigas  apoyó fervorosamente la propuesta.
La biblioteca fue fundada en el año 1816, con un acervo de 5000 volúmenes provenientes no solo de las donaciones de Larrañaga sino también de José Raimundo Guerra, Pérez Castellano y del  Convento San Francisco.
Hablar de la importancia del libro es más que redundante, y para una revista digital parecería contradictorio, pero no lo es. Más allá de los formatos tecnológicos el libro sigue y seguirá siendo factor determinante en el proceso educativo de cualquier sociedad.
“Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado, un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora”, dice un proverbio Indú.
“Para viajar lejos, no hay mejor nave que un libro”, opinaba Emily Dickinson.
Jorge Luis Borges fue más lejos: “De los diversos instrumentos inventados por el hombre, el más asombroso es el libro; todos los demás son extensiones de su cuerpo… Sólo el libro es una extensión de la imaginación y la memoria”.
Sea por lo que fuere, con el pretexto o la excusa que quiera inventarse a partir de hoy regálese un libro, viejo, arrugado, manoseado, tachoneado, no importa. Digital, virtual, para leerlo en su computadora, en su iPad o en su novísima Tablet; tampoco importa, porque coincidiendo completamente con el escritor Mempo Giardinelli: “Un pueblo que no lee está condenado a la extinción”.

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