viernes, 31 de agosto de 2012


Papeles Salvajes Borges: juez y parte

 

 

¿Quién no tiene un libro de Jorge Luis Borges en su biblioteca?
 
Matías Rótulo
 
En la literatura hay que evitar las curiosidades y paradojas psicológicas: homicidas por benevolencia, suicidas por contento: ¿Quién ignora que psicológicamente todo es posible? También hay que evitar las interpretaciones muy sorprendentes de obras y de personajes. La misoginia de Don Juan, etc. La lista de consejos de Borges y Bioy Casares, publicados en 1978 en la revista Quimera de Barcelona sigue. Son dieciséis en total. Es una lista de consejos llamada “Dieciséis consejos para quien quiera escribir libros. En literatura es preciso evitar”.
Un manual de uso y destrucción.  El listado tiene recomendaciones que uno se pregunta si no son en realidad alguna broma de mal gusto: “novelas que en la trama guarda algún paralelismo con la de otro libro; Ulysses de Joyce”. O “la vanidad, la modestia, la pederastia, la falta de pederastia, el suicidio”.
Bioy Casares en Museo, donde también recojo el texto de las recomendaciones (1) cuenta como narrador que “los pocos amigos a quienes leímos este catálogo, inconfundiblemente manifestaron disgusto”. Tal vez creyeran que nos arrogábamos las funciones de legisladores de las letras y quién sabe si tarde o temprano les impondríamos la prohibición de escribir libremente; o tal vez no entendieran qué nos propondríamos”.
Entonces busco a Borges en mi biblioteca. Hay ahí algunos libros: El Aleph, El libro de Arena, El informe de Brodie, El Compadrito  (escrito con Silvina Bullrich), una traducción de La Divina Comedia, un estudio sobre la literatura inglesa, una sobre la literatura romance, por ahí anda Museo, al lado, como sin poder despegarse de Borges Una muñeca rusa de Adolfo Bioy Casares…
Más tarde me doy cuenta que todas esas recomendaciones que ambos hacen, no son más que un juego ficcional. Contradictorio y cuestionado, Borges ha hecho de su obra una vida ficcional o de su vida una ficción obrada.
Cuando leo las dieciséis recomendaciones, vuelvo a mi biblioteca y busco qué libro no cumple con ninguna de ellas. Descarto los de Borges y Bioy Casares por cumplirlas contradictoriamente. Debo tirar a la basura a Homero, Dostoievski, Arlt, Voltaire, Galeano, Cervantes, Valle Inclán, Mella, y todo lo demás.
En una de las recomendaciones figura: “en las críticas, toda referencia histórica o bibliográfica. La personalidad de los autores. El psicoanálisis”. Y pienso que Borges nació un 24 de agosto. Escribió una gran cantidad de libros críticos, poemas y cuentos. Su personalidad plasmó un sinfín de dudas, y nos mintió. Salvajemente nos mintió.
 
 
Lea a Borges
   Borges ha sido cuestionado en los últimos días. Alejandro Dolina fue entrevistado en un canal de televisión argentino y le preguntaron cómo él podía ser peronista de izquierda, pro Democracia, cuando Borges dudó de todo lo anterior. “Soy peronista pero no estúpido” dijo Dolina.
La vigencia de la obra de Borges está (esta nota se publica un día antes del aniversario del nacimiento de Borges, porque para los que escriben de literatura en los medios de comunicación es aceptado hacerlo, y no quiero quedar desplazado por mis colegas), en que no importa cuando nació, su ideal político, su madre, o su ceguera.
Borges escribió desafiando las recomendaciones que preparó con Bioy Casares. Porque las recomendaciones son producto de un narrador ficcional, y Borges, sus narradores, desafiaron y anunciaron un nuevo mundo, ficcional también, en uno real, donde sin la obra de Borges la miseria nos tendría preparada además de dolor, menos belleza.
En Borges está Homero, Horacio, Eurípides, Dante, Foucault y todos los que vienen después de Borges. No es un Dios, es un simple escritor que cumple años mañana. Es un mito que vive. Es una obra completa donde Borges muere, tal como lo plantea el propio Borges, cuando pide que no se haga referencia a aspectos bibliográficos. Así será.
 
(1) Borges, J.L – Bioy Casares, A. Museo. Buenos Aires: Emecé, 2002. Impreso.
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