viernes, 30 de noviembre de 2012


Fontanarrosa y su wing 
llegan al cine


Un día Gastón Gorali se acercó a Juan José Campanella y le dijo: “Tengo los derechos de un cuento de Roberto Fontanarrosa.” Hoy, cinco años más tarde y en el marco del Festival de Cine de Mar del Plata, se presentará un adelanto de la que parece ser la mayor producción del cine argentino en la historia. Metegol sale a la cancha como los jugadores que emigran a Europa y son presentados ante los hinchas haciendo jueguito. Para verla “por los puntos” habrá que esperar hasta el 20 de junio del año que viene. “Es como dar a luz un piano de cola”, dijo Axel Kuschevatzky, uno de los encargados de convertir el cuento “Memorias de un wing derecho” en una película de animación 3D.
El cuento de Fontanarrosa es el pequeño anecdotario de un goleador de plomo, autor de más de 6800 goles en sus 20 años de carrera con la camiseta de River. Todos en superclásicos y en la misma cancha: un metegol de un club de barrio. “El cuento no tiene historia, no tiene argumento, hubo que inventar todo”, dice Campanella para explicar que a diferencia de Boogie, el aceitoso, la historieta del Negro que fue llevada al cine de animación en 2009 por Gustavo Cova, en Metegol no se toma el relato del cuento para hacer un film, sino que se crea una película dentro del universo de Fontanarrosa. Tiene ADN rosarigasino, pero todo lo otro es obra de Campanella –director y coguionista–, Gorali, Kuschevatzky, y un enorme equipo de producción de 120 personas, con costos de más de 15 millones de dólares, y a cargo del español Sergio Pablos, con experiencia en El jorobado de Notre Dame, Hércules, Tarzán y Río.
El trío recién mencionado fue el encargado de comenzar a escribir el primer boceto del guión hasta que se topó con un obstáculo. Los tres son amantes del cine deportivo, pero hace décadas que no tocan una pelota. Necesitaban a alguien “con pie derecho y un pie izquierdo, alguien que entendiera de esto”, según el propio Kuschevatzky. Ahí es donde aparece Eduardo Sacheri, uno de los herederos de Fontanarrosa en esto de contar historias futboleras, y autor de la novela La pregunta de sus ojos, llevada al cine por Campanella en El secreto de sus ojos, ganadora del Oscar a la mejor película extranjera. Sacheri fue encargado de aportar la mística de la pelota que tanto despierta interés en los otros tres guionistas, y además de hacer respetar las leyes del fútbol y de la física, a pesar de que los protagonistas son jugadores de metegol, que tienen vida en un mundo humano, al mejor estilo Toy Story. “Me gusta la épica del fútbol. Mucho. Pero justo por eso no me interesa el profesional, sólo el de potrero”, cuenta el director sin antes adelantar que uno de los motores de la película es ese espíritu amateur que rescata. “El fútbol era importante en la película, entre otras cosas, por muchas ideas filosóficas. Por ejemplo, que no existe equipo si no hay rival, y que este no es necesariamente el enemigo. O la idea de que ningún tipo juegue solo. La película cuenta un poco eso”, agrega Kuschevatzky, quien cree lo importante es que Metegol tenga lo emocional de lo deportivo, algo que supera a los amantes de los deportes: “Vi mujeres llorar con Rocky I que ni locas van a ver una pelea en serio.” Por eso los hacedores, que ya tienen en sus cabezas la secuela de Metegol, no dudan en calificarla con una historia épica, de esas que sólo el cine, el fútbol y el Negro Fontanarrosa pueden contar.







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