viernes, 4 de octubre de 2013

LA GUERRA DEL PARAGUAY  UN HOLOCAUSTO INFAME
Nota N° 4




Juan Carlos di Nicola




LEANDRO GOMEZ
 Nace el 13 de abril de 1811, el décimo hijo del prolífico matrimonio de Roque Gómez y María Rita Calvo, fue José María Leandro, que pasaría a la historia como Leandro Gómez.-
Era un niño de seis años cuando entró en Montevideo el ejército portugués al mando del Batón de la Laguna. Recibe así la visión de la ciudad en que vivía, sojuzgada por un poder extraño;  esa experiencia lo marcará para siempre, ya que de ella aprenderá lo que significaría defenderse  de la  amenaza de  fuerzas extranjeras.
El culto por la grandeza de la figura de Artigas, fue trascendente en el futuro de Leandro, siendo ejemplo permanente, tanto su ideario de libertad e independencia, como su accionar para conseguir tales fines.-
En marzo de 1856 es electo como Presidente Gabriel Pereira. Leandro Gómez  pone en sus manos, la espada que la Provincia de Córdoba regalara a Artigas en 1815, acompañada de una carta donde resalta los valores de la personalidad del Prócer, y en referencia a la espada dice:…”La espada que tengo la satisfacción de presentar a V.E. no encierra en sí seguramente ningún mérito artístico, pero posee la inestimable condición de ser una ofrenda de reconocimiento de un pueblo hermano hacia un oriental ilustre. Las inscripciones que la adornan patentizan esta verdad .” En la vaina de esa espada se lee:” Córdoba, en los primeros ensayos, a su Protector el Inmortal General don José Artigas. Año de 1815!.-
En el anverso de la hoja: “Córdoba Independiente, a su Protector”.-En el reverso: “General don José Artigas – Año de 1815.-
Durante el gobierno de Bernardo Berro, vemos a Leandro y a sus hermanos colaborando con el gobierno en puestos de responsabilidad.
Se incorpora a la plaza de Paysandú en octubre de 1863, habiéndosele encomendado la Comandancia Militar de Salto; más tarde será nombrado Jefe Supremo de la Defensa de Paysandú.
Estaba en marcha en ese tiempo la invasión ejercida por Venancio Flores,  que junto al Imperio del Brasil, se aprontaban a derrocar al gobierno blanco. El pacto estaba  formalizado, Flores tenía que unirse con ellos para llevar a cabo su cometido, más tarde se encargaría de devolver los favores recibidos, y formarían la alianza, también con Argentina, para ir contra Paraguay.
                                                                                                                   

Había entonces que lograr la caída de Paysandú, defendida por Leandro Gómez y un puñado de valientes orientales, que aun  sabiéndose inferiores en número y armamento, ofrecerían sus vidas en defensa de la libertad e independencia.-
La táctica empleada para lograr la caída de la ciudad, era la presión tanto terrestre de los ejércitos aliados, como el bombardeo de la escuadra imperial fondeada en el río, al mando de Tamandaré, que contaba con varias naves muy bien armadas, y que mantuvieron durante el sitio, un feroz e incesante cañoneo a la ciudad, hasta convertirla en ruinas.-
La mayoría de la población civil de Paysandú, no bien comenzado el cerco de las fuerzas enemigas, tuvo que ser evacuada; mujeres, ancianos y
niños, cruzaron a las islas ribereñas ubicadas frente a la ciudad, y desde allí presenciar como luchaban y morían sus seres queridos y como eran destruidos sus hogares y sus efectos más preciados.-
De esta manera se narraba el espectáculo que se veía desde las islas: “De la ciudad venía luz que inundaba de claridad toda la isla. Las casas fuera de trincheras y en poder del enemigo, eran saqueadas e incendiadas después. Recuerdo aun con espanto, una noche de mediados de diciembre cuando la que hoy es la calle Uruguay estaba convertida en una hoguera en una extensión de varias cuadras.-“
En vano trató Leandro Gómez de obtener el apoyo de Urquiza, al cual escribe narrando la situación creada dentro de la ciudad, la resistencia de los hombres que lo acompañan, las penurias  que soportan con el permanente asedio enemigo, pero no consigue respuesta.
Urquiza como ya lo había hecho con sus ex colaboradores federales, sólo quería mantenerse aislado y sin comprometerse con nada, sólo aquello que le permitiera mantener sus privilegios económicos.-Así es como lo vemos con muy buena relación con el Imperio Inglés, firmando contratos con el Banco de Londres para sus ventas de sebo, lanas, cueros, tasajos, etc. para lo cual el Banco le anticipa 3.000 onzas de oro.-
Tampoco reciben el apoyo de las fuerzas del General  Saa “Lanza Seca” como se le apodaba quien viendo que su ejército era ocho veces menor que el de sus enemigos, decide retroceder no pudiendo de esa forma llegar a Paysandú.-
Este hecho marca profundamente a los orientales, y provoca una gran desazón entre ellos, veían como se cerraba el círculo sitiador sobre ellos. Sólo se mantenían firmes, porque tenían la convicción de la razón de su lucha, peleaban en defensa de la libertad y de la independencia, y si eso no se lograba, morir en su defensa: sólo Independencia o Muerte, esa era la consigna, sólo muriendo la independencia  de la Patria permanece.-
Ante la inminente derrota, y extinguida ya los hombres y las armas de los defensores, la falta de alimentos y el extremo cansancio de los hombres, se solicita a Flores una tregua de ocho horas para recoger heridos y enterrar los muertos. Son izadas banderas blancas y se hace un alto el fuego por parte de los defensores de la plaza; llega la respuesta, en ella se im
pone condiciones de rendición incondicional. El General Gómez se hallaba redactando la respuesta a los jefes sitiadores, cuando se presenta ante ellos dos oficiales brasileños y dos florista, tomándolos prisioneros y garantizándoles la vida en nombre de sus jefes.-
Son conducidos a la casa de Maximiano Ribero, donde estaba Gregorio Suárez (compañero de Flores que odiaba a los blancos)  quien dijo “¡Quítelos de mi presencia carajo! No los quiero ver. ¡Páselos para el fondo y cumpla allí con su deber!  “.
El comandante Belén dispuso el fusilamiento de todos los prisioneros.
Publicar un comentario