domingo, 12 de septiembre de 2010

Arturo Olivera Doll (1928-2009)
Un cardonense por adopción



Aldo Roque Difilippo

En el Ateneo de Montevideo homenajearon al Prof. Arturo Olivera Doll (1928-2009), padre de la Intendenta capitalina y un cardonense por adopción. La actividad fue organizada por el grupo “Santo Domingo Soriano”, a un año de la muerte del Prof. Olivera Doll, uno de sus fundadores.

Polifacético
Al Grupo Santo Domingo de Soriano lo componen historiadores, investigadores, y aficionados a la historia, promoviendo el rescate de las tradiciones y de Villa. En el 2005 editaron un libro recopilando historia, vivencias, tradiciones, leyendas y diferentes aspectos que componen la evolución que ha tenido Villa Soriano. María Teresa Barbat, investigadora en temas indigenistas, integrante de este grupo, en diálogo con HUM BRAL definió a Arturo Olivera Doll como “un tradicionalista, un hombre muy allegado a la Sociedad Criolla Elías Regules. Profesor de danzas tradicionales, creador del Conjunto “Banda Oriental” de arte nativo”. Agregando “su tatarabuela se llamaba Aboiré, hija de un cacique charrúa, o quizá guaraní, que se casó con Cayetano de Oliveira, un portugués, y de ahí nace toda la familia. Su padre era el Dr. Olivera Ubios, médico y director del Hospital Cardona”, por lo que Arturo Olivera Doll pasó su infancia en esta ciudad.
“Él se une a los grupos indigenistas, y desde sus inicios estaba en el grupo Santo Domingo de Soriano, desde allí hemos estado compartiendo todas las actividades pues era nuestro conferencista, presentador de las investigaciones con antropólogos historiadores; siempre estuvo vinculado a las audiciones radiales, relatando y conversando sobre Santo Domingo Soriano, nuestros indígenas, nuestras tradiciones folclóricas”.
Arturo Olivera Doll había nacido en Montevideo el 9 de marzo de 1928, y murió el 5 de setiembre DE 2009 en Montevideo. “Pidió que su féretro fuera cubierto con la bandera de la Sociedad Criolla Elías Regules”, recordó María Teresa Barbat, y “tenía un gran apego a Cardona por sus años de niñez”. Si bien “se afincó en Montevideo, nunca dejó de estar vinculado, de una u otra manera con Cardona”.

  Cayetano y Aboiré
Cayetano de Oliveira, representante de negocios de Portugal, llegó a nuestro país a principio del Siglo XIX y se estableció en tierras de la Cuchilla del Perdido, sobre el Arroyo Monzón. Allí fundó su Estancia a la que llamó “Los Altos” y que abarcaba 22 suertes de campo. Cerca de esa zona había una toldería charrúa y como don Cayetano era proclive a "hacer amistad", se ganó la buena voluntad del jefe de la tribu, el cacique Guarabé. Una de las hijas del cacique, Aboiré por esa época tenía 15 años, cuando don Cayetano la pidió al cacique Guarabé con la promesa de educarla y más tarde hacerla su esposa. En 1809, don Cayetano envió a la indiecita, con una persona de su confianza, a un convento religioso de Buenos Aires para que recibiera educación. Aboiré estuvo internada en ese Convento durante 5 años.
En octubre de 1811 don Cayetano dio albergue a la columna artiguista en el éxodo rumbo al Ayuí. Después renunció a su cargo de Representante de Negocios de Portugal, castellanizando su apellido lusitano de "Oliveira" por "Olivera". A partir de ese momento el portugués se consideró un exiliado. En 1814, cuando Aboiré cumplió 20 años, con el padrinazgo de los López Azcuénaga se le cristianizó cambiando su nombre indígena por el de Silveria o María Silveria y adoptando por apellido el de sus padrinos. Ese año se casaron, cuando Cayetano tenía 37 años. La pareja se alojó en la estancia “Los Altos”. Cuando Aboiré quiso visitar su toldería natal ya no quedaba rastro de su tribu, y nunca más supo de ella, quizá por sus costumbres nómadas o por las incursiones del hombre blanco. Aboiré, en lengua charrúa significa “tardecita tranquila”.

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