sábado, 27 de septiembre de 2014

Opinión

ANTE EL LANZAMIENTO DE LA SEGUNDA BIENAL DE ARTE DE MONTEVIDEO




                                                                                                                         Ángel Juárez Masares
                                                                                                                        

“¡Cuidado!...quien se detenga frente a una obra de arte sin llegar a comprenderla será sólo un émulo de los primates del filme “2001 Odisea del Espacio”, parados temerosos frente a un monolito”.




A partir de mañana estará habilitada a la consideración pública la segunda Bienal de Arte de Montevideo, y tal como ocurrió con la primera su curador será el alemán Alfons Hug. En la Muestra –que irá hasta el 22 de noviembre- participarán 43 artistas entre ellos 12 uruguayos.
El lugar elegido como centro para albergar las obras será el hall del Banco de la República en ciudad vieja, pero además se han habilitado para tal fin los siguientes lugares: el anexo del BROU, en calle Zabala, el Museo de Artes Decorativas (ex Palacio Taranco), y la iglesia San Francisco de Asís. 
Esta segunda Bienal tiene como título: 500 años de futuro, y pretende reflexionar sobre el sentido profundo del tiempo en las obras de arte y más ampliamente en el hombre.
En ese sentido, y desde la página web de la Fundación promotora, el curador Alfons Hug señala que “en todos los momentos de la historia el presente ha sido una proyección hacia el futuro. Quizá el pasado y el presente no sean otra cosa que una acumulación de futuros imaginarios que entretanto alcanzaron los 500 años y se encuentran divididos en dos mitades, porque en Sudamérica siempre se tuvo que considerar o incluso vivir la historia de Europa.
Por esta razón los artistas contemporáneos recurren crecientemente a archivos de todo tipo que aluden al pasado: objetos de otras épocas, fotografías en blanco y negro de principios del siglo, películas vintage y found footage de los inicios del cine, entre otros. Ahora que todo ya ha sido fotografiado y filmado, y porque se confía cada vez menos en las promesas del presente, armar archivos parece haberse convertido en uno de los procedimientos más modernos. En estas obras se suprime la habitual concepción lineal del tiempo y el progreso, por lo que, en no pocos casos, el artista contemporáneo llega tarde, procesando temáticas antiquísimas.
El arte es una máquina del tiempo que pertenece tanto a las eras más remotas como al presente y, precisamente, la cercanía inesperada entre lo más antiguo y lo más nuevo es una de las paradojas del arte”.

Creemos oportuno –básicamente por una cuestión de espacio- no ingresar en la histórica discusión sobre qué es Arte, y menos aún en la “cercanía inesperada” de la cual habla el curador alemán, de manera que nos remitiremos a una reflexión sobre el concepto “arte” entre miles que se han escrito (y por tanto aleatoria), perteneciente al controvertido filósofo alemán Immanuel Kant quien en alguna oportunidad escribió: “La calidad en arte no puede ser establecida ni probada por la lógica o el discurso. Sólo la experiencia rige en este campo”. Finalmente insistimos en recordar que el arte es una actividad humana consciente capaz de reproducir cosas, construir formas, o expresar una experiencia, siempre y cuando, el producto de esta reproducción, construcción, o expresión pueda deleitar, emocionar o producir un “sacudón” en el espectador, de lo contrario quien se detenga frente a una obra sin llegar a comprenderla será sólo un émulo de los monos del filme “2001 Odisea del espacio parados temerosos frente a un monolito.-
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