sábado, 21 de febrero de 2015

Tras los peritajes los restos de Neruda vuelven a Isla Negra

La justicia ordenó la devolución del cuerpo del poeta chileno, exhumado el 8 de abril de 2013 en el marco de una investigación de las causas de su muerte. Un primer peritaje no logró establecer la presencia de veneno en su organismo, pero la causa sigue abierta. Los restos de Neruda volverán a su sepultura en su casa de la localidad costera de Isla Negra, donde también yacen los de Matilde Urrutia, su última esposa.

“Ya se encuentran cumplidas la totalidad de las diligencias científicas” que hacían necesaria la permanencia de los restos a disposición del tribunal, señala la resolución del juez Mario Carroza.
El texto indica que sólo quedan pendientes unas pericias ordenadas el 5 de mayo de 2014, “consistentes en la realización de estudios proteómicos y genómicos”, que se encuentran “en el avance que cada una de las instituciones involucradas ha comunicado debidamente al tribunal”. Sobre esa base, agrega, “se hace indispensable no prolongar más de lo debido la custodia de los restos del poeta a disposición del tribunal.
Por todo lo anterior, el juez Carroza dispuso que, “atendido el estado de la investigación”, los restos de Pablo Neruda sean restituidos a su sepultura, en la Casa Museo de Isla Negra, el 8 de abril de 2015, fecha en que se cumplirán dos años desde la exhumación.
La decisión del magistrado no implica el cierre de la investigación, pues el Estado de Chile, a través del programa de Derechos Humanos del Ministerio del Interior, anunció en enero que se hará parte en el juicio por la muerte del poeta, luego que un primer peritaje no lograra establecer que había veneno en su cuerpo.
Neruda, premio Nobel de Literatura 1971, murió el 23 de septiembre de 1973, pocos días después del golpe militar que encabezó Augusto Pinochet en Chile, presuntamente a causa de un cáncer de próstata. Pero en 2011, tras una denuncia presentada por el Partido Comunista chileno, se abrió la investigación sobre las causas de la muerte.
La denuncia se basó en declaraciones de Manuel Araya, antiguo chofer de Neruda, quien afirmó en una entrevista con la revista mexicana Proceso que el poeta había sido envenenado por agentes de la dictadura mediante una inyección que le fue suministrada en la clínica en la que estaba ingresado y en la que finalmente falleció.
Fuente: Pagina 12
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