viernes, 2 de septiembre de 2011

Entrevista a Carlos Liscano, Director de la Biblioteca Nacional

La responsabilidad del Estado



¿Por qué crees que es imposible crear una política de Estado a partir de la cultura?  
Porque los gobernantes no tienen ni idea de eso.
Cuando leímos esta entrevista de la cual –por su extensión-  debemos extractar sólo algunas partes,  decidimos comenzar con la pregunta y la respuesta que antecede a este comentario introductorio. Ocurre que la sinceridad del entrevistado fue un manotazo que descorrió la cortina donde se escondía la verdad sobre estos asuntos sobre los que tantas veces hemos indagado, pero cuya sospecha confirma el propio Director de la Biblioteca Nacional en esas nueve palabras.




Carlos Liscano

Inmediatamente se le pregunta si los gobernantes no tienen el tema como prioridad en la agenda, y Liscano dice: “no es que no lo pongan como prioridad, es que no tienen ni idea de qué se trata, ni en el anterior, ni en este gobierno. No hay un asesor de Cultura  con peso político importante porque nunca le han dado oportunidad ni han creado uno. A mi no me gusta por eso la política que han llevado adelante los gobiernos, es una cosa característica probablemente de la sociedad uruguaya; no se destacan lo suficiente sus científicos, sus creadores, sus artistas, somos todos iguales, más o menos, y no hay conciencia porque los gobernantes no tienen idea de eso, es así.”
 Más adelante Liscano agrega: “no hay una política, no hay un debate, no hay una jerarquización de la actividad cultural, no la hay. Y se hacen muchas cosas. Lo que ha hecho la Dirección de Cultura con los Centros MEC es impresionante. Y es un esfuerzo de cabeza, pero es un esfuerzo organizativo crear más de cien Centros MEC en todo el país. Los Centros MEC van a funcionar le pongas lo que le pongas, si los ampliás siguen absorbiendo las actividades de alrededor, de lo que sea, desde campeonato de taba hasta estudios de informática. Pueden llegar a crecer muchísimo. Y el ministerio ha aprendido mucho con eso. Pero el debate sigue sin existir.”Al ser consultado sobre si las editoriales e imprentas cumplen con la entrega de ejemplares como marca la Ley, el Director señala que “ese no es un problema que tengamos nosotros, lo tienen en  todo el mundo. Cumplen, pero algunas mal y tarde. El problema es que la Ley de Depósito Legal Nacional, que le asigna tareas a la Biblioteca Nacional, no le asigna potestades de fiscalización; no podemos llegar a la imprenta y obligar al imprentero a que entregue todo lo que tiene.”
En otro tramo de su extensa respuesta, Carlos Liscano dice: “Hay que hablar del universo del libro, ya no se puede hablar más de crear comisiones especiales, está lleno de comisiones que después no funcionan. Tiene que haber un Instituto del libro y la Lectura, porque ya hay gente que no lee más el libro, lee la pantalla, los jóvenes leen libros enteros en la computadora. La idea es reinteresar, crear mediante Ley un Instituto del Libro y la Lectura, que tenga un cabeza ejecutiva, que pueda coordinar todas las iniciativas del país y las actividades que ya existen, estimular la investigación, la comercialización de lo que produce el Estado. El Estado produce libros y no sabe venderlos. Nosotros producimos libros, la Dirección de Cultura, el Archivo General de la Nación, el Museo Histórico, la Intendencia…hay muchos libros, y es muy difícil saber qué hacer con ellos.”
Acerca de lo que significa estar al frente de la Biblioteca Nacional, Liscano asegura que “es la Institución más antigua que tiene el país, y eso hace que tener esta función sea un honor. Es un cargo único, no hay dos bibliotecas nacionales; la Biblioteca Nacional tiene críticos pero no enemigos; no hay quien quiera desguazarla, privatizarla, cerrarla, y fundamentalmente tiene un acervo que es una maravilla, es la memoria escrita de una sociedad asentada en las colecciones de libros, periódicos, revistas, planos, fotos, objetos artísticos, objetos de valor histórico, colecciones de monedas y billetes del siglo XIX…hasta me da un poco de miedo divulgar todo lo que tenemos. Fue dejada en condición de abandono durante 50 o 60 años por los gobiernos blancos, colorados, y los milicos. Y fue dejada de lado desde el punto de vista político, y por lo tanto presupuestal; eso implicó que no se cubrieran las vacantes –siguen sin cubrirse- no se hizo mantenimiento del edificio ni de las colecciones. Funcionó  como un milagro, y en ese sentido quiero destacar que funcionó por los funcionarios, independientemente de las diferencias de opinión que tengo con la actual dirección sindical, ellos la hicieron funcionar. Inclusive durante la dictadura protegieron las colecciones de la purga de los milicos escondiendo las fichas respectivas, los milicos no sabían dónde estaban los libros.  De las diez de la noche a las seis de la mañana escondían la ficha, y cuando entró la intervención al no encontrarlas no sabían donde estaba el libro buscado.”

 
Material extractado de la entrevista realizada por Gerardo Mantero y Luis Vidal Giorgi, para la Revista “Socio Espectacular “ / agosto 2011.
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