viernes, 9 de marzo de 2012

Confieso que he leído



Luis Benítez



Crías nuevas, de Fernando Bellino. Editorial Gráfica 29 de Mayo. Prov. de Córdoba, Argentina, 64 páginas, 2011. Dónde adquirirlo: grafica29demayo@gmail.com

El poeta argentino Fernando Bellino nació en Hurlingham, Prov. de Buenos Aires, Argentina, en 1973. Obras: El libro de la ceguera (1998); Sostener la palabra (2006); Un lugar desde donde seguir al mundo  (2009) y A todos los demás  (2010). Leer a este joven autor argentino lleva a reflexionar sobre sus capacidades, evidentes en el libro, para asimilar lecturas y crear con ellas un estilo definido y que ya le es propio. La capacidad de síntesis es una característica fundamental de la obra de Bellino, que se aprecia apenas recorridas unas páginas de “Crías nuevas”. Posee también una hondura singular, que atraviesa desde el comienzo hasta el final este volumen breve pero profundo y contundente. La fuerza de su decir no estriba en una “poética de relato” (donde el supuesto tema del poema ocupa el primer plano), sino más bien en su cualidad de desarrollar núcleos de sentido con un lenguaje aparentemente sencillo, pero que se revela luego como una compleja estructura que le permite a su autor indagar en zonas de la realidad con una soltura sorprendente. Bellino sugiere, no explica (una característica de la mejor poesía), permitiéndole al lector construir sus propios sentidos. Lejos de ofrecer textos unívocos, Bellino abre el juego a los múltiples significados y es ésa una cualidad fundamental, que el lector sabe apreciar cabalmente. Una obra para leer y releer y un autor para tomar muy en cuenta, ahora y en el futuro, cuando seguramente hará nuevos y más que interesantes aportes al género.


Así escribe Fernando Bellino:



¿Dudarás?

 ¿y si el cielo no aclara?
¿y si hay tormenta?
¿y si no crece?
¿y si es sol lo que se mueve
ahí detrás de las ramas?
¿y si hay lugar para todos?
¿y si un bucle en el destino del vuelo
de esa mariposa hace que aunque no sea tan dulce
la flor
y no aclare y haya tormenta y no crezca
y sea el sol lo que se mueve
ahí detrás de esas ramas
y entonces ocurra,
hagamos ocurrir
que termine aclarando
por el bucle
en el destino del vuelo de esa mariposa
que así se nos mete en los ojos
para que por fin
sea verdad
y veamos y aclare
y entonces seamos
un poco más felices,
todos?

1 comentario:

Anónimo dijo...

Hermano, para empezar, el epígrafe de Arlt con el que arranca la portada de la revista saca hermosamente las uñas y perfila.
La verdad que su palabras para con mi laburo son por lo menos inesperadas (y esto no es la falsa modestía, que al decir de Borges es "el último refinamiento de la vanidad") te agradezco.
Hasta la próxima, que también va a llegar.
Fernando