sábado, 14 de abril de 2012

España: informes revelan que cae el libro impreso y emerge el digital

La producción de libros impresos en España se está reduciendo en contraste con el libro digital, cuya presencia en 2011 se incrementó en 55% respecto del año 2010. Así se desprende de dos informes presentados la semana pasada —por separado— por el Instituto Nacional de Estadística (INE) y el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte de España (MECD).
El informe del INE, presentado el martes 27, revela que el número de títulos editados en España en 2011 descendió 2,6% y el número de ejemplares impresos en 24,4%, su nivel más bajo en los últimos 10 años. Por su parte, según el que presentó el MECD el miércoles 28, en 2011 los e-books representaron 17,9% de los títulos registrados, más de 55% respecto a 2010, mientras que el libro impreso muestra un descenso de títulos superior a 14%.
Con la reducción de 24,4%, el número de ejemplares impresos queda en su nivel más bajo de los últimos 10 años, con 99,8 millones. Según el INE, se ha verificado una reducción generalizada, salvo en la edición de libros de texto, que creció en 42,9%, y en las publicaciones para niños, que lo hacen en 10,2%.
El número de títulos editados en la nación ibérica se sitúa en 74.244, según el INE, que diferencia entre libros y folletos: en el primer caso, hubo un descenso de 1,5%, y en el segundo, del 11,1%. Las primeras ediciones se redujeron en 0,5% y las reediciones descendieron 25,3%, detalla esta estadística.
Respecto de la evolución en los últimos años, como ya es habitual, prosigue el INE, la tirada media continuó reduciéndose hasta situarse en 1.345 ejemplares por título, 22,4% menos que en 2010. 37,4 % de los títulos tuvieron una tirada de entre 1.000 y 1.999 ejemplares, y tan sólo 1,9% alcanzó tiradas superiores a los 5.000 ejemplares.
La literatura (-34,1%) y las artes plásticas, gráficas y fotográficas (-28,2%) registran los mayores descensos en tiradas medias, según el informe, que revela que la literatura sigue líder en temática, con 30,8% de los títulos editados y 38% de los ejemplares impresos.
Por su parte, el MECD presentó el miércoles 28 el segundo apartado de su estudio “Situación actual y perspectivas del libro digital en España”, enfocado en la producción española de libros digitales y su distribución y venta en la red, y en el que se adelanta —basándose en datos de la Agencia Española del ISBN— que durante 2012 continuará la aceleración que está experimentando el sector, gracias a la creciente oferta y a la proliferación de plataformas y librerías.
El crecimiento lento, pero continuado, de los índices de lectura digital en la nación ibérica (el porcentaje de lectores digitales ha ido creciendo desde 48,6% a principios de 2010 hasta 52,7% a finales de 2011), apoya esta tendencia. El informe señala también que la producción de las comunidades autónomas de Madrid, Cataluña, Andalucía y la Comunidad Valenciana suponen en conjunto casi 90% de códigos ISBN registrados en la categoría de libros digitales.
Esa tendencia se invierte en lo que respecta a los títulos en papel. En 2011 el número de registros relativos a libros impresos se situó en 82.495 identificadores ISBN (73,4% del total de títulos). En 2010 la misma cifra alcanzó los 96.238 identificadores ISBN (88,0% del total). Con estos datos el libro en papel muestra en los dos últimos años un descenso superior a 14%.
Pero aunque la oferta de libros digitales en España crece a un ritmo muy superior al alcanzado por cualquier otro soporte, las ventas de e-books alcanzan por el momento una cuota muy residual en comparación con el total de las ventas de libros. En 2010 la facturación del libro digital en España sólo llegó al 2,4% de los ingresos totales del sector.
El informe apunta además que el avance de la penetración del libro digital en España depende en gran medida de la simplificación y el fomento del acceso al libro digital entre los lectores. Es preciso además que dicho acceso incorpore soluciones tecnológicas que proporcionen mayor seguridad a los derechos de autores, editoriales y agentes literarios en el entorno digital.
El lector también pide precios más competitivos que reflejen la diferencia de costes de producción frente al libro de papel y la intangibilidad del libro digital. En este sentido, además de concienciar al lector de que el abaratamiento tiene unos límites, parece especialmente relevante equiparar el tratamiento fiscal del libro digital y en papel.
Finalmente, el informe argumenta que el desafío no está únicamente en la integración del sector en la edición digital, sino especialmente en la búsqueda de equilibrio entre el mercado del libro digital y el de papel.

Fuentes: EFE , Europa Press , y Revista Letralia
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