sábado, 16 de junio de 2012

Apuntes de Pintura


 El lenguaje del artista





Ángel Juárez Masares


El arte es la medicina para la peor de las enfermedades mentales; la corrupción de la conciencia.”

Tanto se ha dicho sobre la pintura, que simplificar o encasillar conceptos sobre esta rama del arte es imposible. En esta sección  tratamos de explorar algunos de los largos caminos recorridos por los grandes maestros, y sumar nuestros vacilantes pasos en este mundo tan complejo.
No obstante existen algunas características bastante definidas en torno a la obra y su relación con el destinatario: el espectador. En principio la pintura adquiere independencia del sentir subjetivo del artista. Los espectadores reaccionan ante una obra de acuerdo a sus sentimientos, pero la pintura no “expresa” esos sentimientos; se limita a provocarlos, y en ese sentido es un objeto tan impersonal en el mundo como una roca, o una mesa.
¿Qué cosas debe provocar una obra?
"Doce", Obra de Luis Ferrer
Dice Collingwood en The Principles of Art, que “la misión del artista es hablar con claridad, soltar cuanto tiene en el pecho. Pero lo que tiene que manifestar no son sus propios secretos. Como vocero de la comunidad, debe sacar a luz los secretos de los demás”.
Collingwood aseguraba que la razón de esa necesidad estriba en que “no hay comunidad que conozca por completo su propio corazón; y al no tener ese conocimiento, se engaña a sí misma en una cuestión donde la ignorancia significa la muerte. El arte es la medicina de la comunidad para la peor de las enfermedades mentales; la corrupción de la conciencia.”
En este sentido podemos detenernos en algunos referentes de la pintura moderna como Cézanne, Matisse, Picasso, Kandinsky, Klee, Mondrían, y Pollock, pues en sus mentes siempre hubo una comprensión clara de los problemas de nuestra época, y una alerta constante frente a las falsas soluciones. El vasto tesoro de íconos que han creado podría bien ser la base de la civilización del futuro.
El arte siempre ha sido un proceso de realización; de hacer cosas con una existencia independiente y “mundanal”, pero esta característica inherente al artista no cambia si un arte “no objetivo”, reemplaza a la representación de las cosas. Recordemos que la finalidad de un pintor como Jackson Pollock no es básicamente expresionista. La pintura tiene vida propia; existe por consiguiente, como una cosa independiente del sentir subjetivo del artista. Los espectadores reaccionan ante ella “leyendo” el mensaje que provoca.
En algún momento dijimos que cualquier reacción que sea capaz de producir una obra, es válida… lo desagradable –y no solamente para el autor- sería que no la produjera.
Cada uno leerá la peripecia pictórica con la carga inevitable de su experiencia, formación, sensibilidad, y el resto de las cosas que hacen a la complejidad de ser humano.
No es casual que la mayoría de los artistas han sido con frecuencia violentos o destructivos, desconsiderados, o impacientes, pero en general han poseído una conciencia moral que de alguna manera relativiza las actitudes a menudo incomprensibles para la sociedad. Filosofía y política, ciencia y gobierno, todo descansa finalmente sobre la claridad con que concebimos los hechos de la experiencia, y el arte siempre ha sido la herramienta primordial para la formación de ideas y el encausamiento de las sensaciones humanas.
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