viernes, 3 de agosto de 2012


Hacer de la Biblioteca un lugar de reunión





Aldo Roque Difilippo



El Director de la Biblioteca Nacional  se quejó por la falta del bibliotecólogos en el interior del país, al tiempo que resaltó el sistema de Bibliotecas Públicas instrumentado desde 2009  y que ha permitido  distribuir  alrededor de 30 mil libros en todo el país.
Carlos Liscano, Director de la Biblioteca Pública Nacional en diálogo con HUM BRAL se refirió al estos temas, al tiempo que destacó el nuevo papel que vienen jugando las bibliotecas públicas para las nuevas generaciones.
El sistema de Bibliotecas Publicas “es nuevo, y una de las dificultades que tiene es que hay 11 Intendencias  que todavía no tienen un bibliotecólogo contratado” comentó Carlos Liscano. “Entonces no puede  haber un sistema que no tenga técnico. Es como un  el sistema de Salud sin médicos, sin ginecólogos, sin dentistas, sin enfermeros; Entonces a nosotros nos resulta muy dificil ese trabajo. El bibliotecólogo lo tiene que contratar cada Intendencia”.

¿Y cómo está el sistema de digitalización de materiales?
-El año pasado inauguramos el préstamos a distancia, que funciona para  todos los departamentos excepto Montevideo. Es para todos los docetes, desde maestros de Escuelas, Docentes, universitarios, UTU, Instituto de Formación Docente, y todos los alumnos, que pueden ingresar a la página de la Biblioteca Nacional y llenando un formulario, consultar los libros de un catálogo  y  la Biblioteca Nacional paga el envío y  el re envío. Y funciona.  Se hizo un acuerdo con el Correo Nacional. Cuando un libro sale de la Biblioteca a las 72 horas está en una Escuela rural de Artigas. Es poco  conocido este sistema.
Despues en cuanto a la digitallización no es una tarea de la Biblioteca Nacional  poner todos los libros en línea. Nostros tenemos mucho material digitalizado, pero nuestra tarea es digtalizar fundamentalmetne documentos, la prensa del Siglo XIX, colecciones de  revistas. En estos momentos tenemos un contrato con la Universidad de la República, que mediante el programa Aleph, estamos  en proceso  de digitalizar fichas, y materiales que ya se pueden consultar.
Además de eso les damos cursos, y apoyo ténico  a través de una bibliotecóloga itinerante, a las bibliotecas del país. A veces echamos de menos la fata de un técnico del otro lado. Los responsables de las  biblitecas en el interior del país son casi todos gente maravillosa, que trabaja por su comunidad, que ayuda en el comienzo de las clases a fotocopiar textos para los liceales pero necesitamos técnicos.

Con experiencia pero no con formación.
-Claro. Necesitamos un técnico. No un técnico en cada biblioteca. Un tecnico  en cada departamento que lo recorra, organice su gente, fije las necesidades, los criterios de catalogación,  que son universales. No puede haber uno por departamento;  y generar que cada bibliotreca se  transforme en un centro cultural del barrio donde está.
En general mandamos libros a todos los que lo pidan, a una biblioteca comunitaria de una Cooperativa, de un Sindicato, de una Parroquia.  Donde haya uruguayos que quieran leer les mandamos libros. Se organizarán después para distribuirlos, para popnerlos en circulación.
  
Habitualmente se dice que la masificación de Internet conspira con la concurrencia de los lectores a las bibliotecas.
-A nosotros nos pasa que la Biblioteca Nacional está cambiando de carácter. Pero no la nuestra, todas. Porque la información que antes la gente iba a buscar a la Biblioteca Nacional ahora está en Internet; y me parece bien. Nuestro carácter está cambiando  por los lectores calificados, los investigadores que van a consultar la prensa del Siglo XIX. Docentes, estudiantes de nivel terciario, investgadores extranjeros, pero nadie va a averiguar la vida de Rodó, de Figari o de Picasso. En cambio ahora la Biblioteca es un centro social que van los jóvenes con sus propios libros y sus ropios apuntes a pasar el día, porque son los que vienen de los suburbios de Montevideo o de los departamentos limítrofes, o algunos que van del interior más lejano  a pasar el día, y dónde se meten, en la Bilbioteca Nacional que tiene  Wi Fi, aire acondicionado, la prensa del día, los baños, etc., etc. Y eso funciona de maravillas.  Tenemos gente  joven desde las 8 de la mañana hasta las 8 de la noche, pero que no van a leer nuestros libros. Van a usar nuestros espacios que es otra cosa. Eso es positivo, queremos que  para los estudiantes y  los jovenes  la Biblioteca sea un lugar de reunión.



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Incidentes en la puerta
de la Biblioteca Nacional
En la mañana del viernes, cuando ajustábamos los últimos detalles de la presente edición de HUM BRAL,  la Biblioteca Nacional fue centro de la atención periodística cuando  se produjeron una serie de incidentes en la ocupación que realizaron los trabajadores. “¡Alcahuete! ¡Chupamedias! ¡Respetá la huelga!”, se escuchó de parte de los dirigentes sindicales y trabajadores que mantienen una ocupación en la Biblioteca Nacional, cuando a las 9 de la mañana llegó el director y se abrió paso para ingresar a su despacho. Junto a Liscano intentaron ingresar poco más de media docena de trabajadores que no están de acuerdo con la medida de ocupación, pero el ingreso fue impedido por quienes llevan adelante la medida. Liscano pudo ingresar a su despacho y momentos después salió a hablar con los medios de comunicación, reconociendo que fue acompañado por “un grupo de funcionarios que quieren ingresar a trabajar y se les quita la libertad de trabajo”. Acusando a quienes ocupan la Biblioteca Nacional de querer cogobernar la institución.


A media tarde la intimación del Ministerio de Trabajo provocó que los trabajadores sindicalizados fueran desalojados. “La medida se dio en un ambiente de incidentes, en el que uno de los agredidos sufrió un ataque al corazón", dijo Liscano en declaraciones a Radio El Espectador. “Agredieron a dos funcionarios a la entrada de la Biblioteca Nacional. A una funcionaria le pegaron en la cara. A otro funcionario que agredieron, a los 15 minutos, le dio un ataque al corazón en la vereda. Es un escritor de 61 años y se encuentra en este momento internado en observación”. Liscano  sostuvo que no realizó “la denuncia penal” pero sí “la policial en la seccional 5ta”. A su vez, afirmó que “las medidas a tomar dependerán de este funcionario agredido y su familia”.

Hasta el final de la tarde de ayer la Biblioteca permanecía cerrada por falta de seguridad y de garantías de que “el sindicato no vuelva a ocupar”.





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