viernes, 2 de noviembre de 2012


  
El escritor español Juan Cruz gana el Premio Nacional de periodismo cultural


“Hay quien me ha llamado agitador cultural y en realidad el que está agitado soy yo". Juan Cruz ha recibido en Buenos Aires la noticia de la concesión del Premio Nacional de Periodismo Cultural. Redactor desde los 13 años, comenzó a publicar en el semanario Aire Libre. Desde entonces hay pocas tareas relacionadas con la creación y la comunicación que Juan Cruz (Puerto de la Cruz, Tenerife, 1948) no se haya echado sobre las espaldas. Editor, novelista, locutor radiofónico, presentador de televisión, es difícil encontrar una personalidad del mundo de la cultura que no figure en su preciada agenda.

Una cosa es segura, tanto pesa para él en este premio la palabra cultura como la palabra periodismo. Quizá porque Cruz tiene claro, como defendía Ortega y Gasset, que el periodismo es una actividad intelectual de primer orden. Buena parte de sus inquietudes se han volcado en reflexionar sobre la tarea de informar, como en su ensayo "Periodismo: ¿Vale la pena vivir para este oficio?" (De bolsillo, 2010), o en las entrevistas que ha realizado a figuras como John Lee Anderson o Eugenio Scalfari.
Cruz es taxativo al hablar sobre qué retos afronta la información en torno a la creación y el arte: "Al periodismo cultural le queda por delante lo que al periodismo a secas. Su principal reto es afianzar la escritura. Cuanto mejor sea la escritura, mejor será el periodismo". El jurado ha destacado de él su condición de "referente en el periodismo cultural en lengua española". "Encarna la curiosidad intelectual y la pasión por la cultura", añade el comunicado oficial. Esa curiosidad le ha llevado a preguntar sin descanso a grandes autores, como José Saramago, Günter Grass, Carlos Fuentes, Jorge Sempún y Mario Vargas Llosa.
De su tarea como novelista y ensayista dan fe más de 20 títulos (con "Egos revueltos. La vida literaria: una memoria personal", ganó en 2009 el Premio Comillas; en 1988 ganó el Premio Azorín por "El sueño de Oslo"). Cruz ha combinado la creación literaria con su trabajo diario como periodista, amén de presentaciones, mesas redondas y esas otras labores entre bambalinas con las que, en las últimas décadas, ha contribuido a cohesionar la cultura en castellano en las dos orillas del Atlántico. "Para quien dice que nunca duermo, pues la noticia me ha pillado durmiendo", bromea con su fama trabajador. Ha sido el propio ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, quien se lo ha comunicado.
"Este reconocimiento tiene para mí un alcance sentimental y biográfico muy especial", y lo tiene porque este año Cruz cumple 50 años en el ejercicio de la profesión; un oficio que considera esencial: "Los periodistas culturales ponen a dialogar a la sociedad con los creadores. Es fundamental mantener en la sociedad el gusto por la creación, de lo contrario queda abocada al aburrimiento".
Cruz, miembro fundador de EL PAÍS (hoy es adjunto a la dirección del diario) echa la vista atrás y recuerda cuando Ángel Sánchez Harguindey lo trajo en 1977 desde Londres para desempeñar el puesto de Subjefe de Cultura. "Desde su creación EL PAÍS se planteó tener una sección de Cultura, a la que siempre le ha dado una enorme importancia", afirma. Pero los contenidos culturales del diario a menudo se han escapado del corsé de una sección: "La sección de Opinión siempre fue receptáculo de los intelectuales del momento. Los primeros colaboradores fueron María Zambrano y Rafael Alberti. La de Deportes fue la primera sección en acoger grandes firmas para contar partidos. La generación de Javier Marías, Manuel Rivas y Julio Llamazares se hizo en buena medida escribiendo en El País. Hay algo que desde el origen vincula el periódico con el mundo de la Cultura", apunta Cruz.





Fuente: Diario La Nación –digital
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