sábado, 31 de agosto de 2013

Sobre la obra plástica de Vicente Forte Sillié



Por Luis Benítez



“Maja deconstruida”.
Pocas veces una obra plástica provoca de tal manera al espectador como para que sus imágenes queden tan firmemente grabadas en las retinas y puedan ser rememoradas tal como cuando uno recuerda lo que ha leído, al tiempo que le encuentra nuevos y mayores significados. Esta polisemia de la imagen tiene un potente referente en la obra del maestro venezolano Vicente Forte Sillié (ver: http://vforte.tumblr.com), que hace poco tuve el placer de conocer y admirar.
Vicente Forte Sillié es una artista polifacético, pues su intereses creativos abarcan también otras disciplinas, como el cine, la fotografía y la literatura, mas ciñéndonos en este breve espacio a su trabajo plástico, apreciamos que en él tiene un espacio preferencial el empleo de las técnicas mixtas y el collage. En referencia a ello, de una conversación personal con el artista se desprende que éste se siente más cómodo empleando estas técnicas que otras, como el dibujo. Asimismo, para Forte Sillié tanto el collage como las técnicas mixtas resultan desafíos relacionados con la búsqueda y la colección de imágenes, pues gracias a su empleo la apropiación, la improvisación, la sorpresa, el reemsablaje y el decollage son factibles. Como señaló alguna vez Forte Sillié: “Cada una de mis obras es un Frankeinstein y la técnica mixta y el collage son el doctor perfecto”. Esto nos remite de inmediato a sus mismos inicios como artista, cuando en su primera etapa sus trabajos tenían una fuerte impronta naive, minimalista, abstracta e intuitiva. Aquellos trabajos eran fuertemente abstractos y en ellos lo fundamental para Forte Sillié eran la dimensión y el color. Luego las dimensiones pasaron a un plano secundario y se produce un cambio importante, pues el artista comienza a incorporar textos y metamensajes cortos, los que había publicado antes en su cuenta de Twitter. O sea que fue la palabra el elemento que empezó a originar imágenes. El artista (¿por juego? ¿con otras intenciones?) suele denominar a estos trabajos sus “tuipinturas”. Dado que pasado un tiempo comenzó a necesitar emplear otros elementos, además de la pintura, el camino quedó franco para que se abocara a la técnica mixta y al collage. Como todos los grandes creativos, Vicente Forte Sillié vive atento a las modificaciones de su sensibilidad y a las necesidades de nuevas técnicas y medios de expresión para esos cambios interiores: de hecho, ha experimentado con la serigrafía y supone que paulatinamente irá sumando también esta técnica en la elaboración de nuevas obras.
Pero deteniéndonos en la tour de force, hasta ahora, del maestro venezolano residente en Miami, las técnicas mixtas y el collage, vienen muy bien a cuento las consideraciones sobre esta etapa de su obra, publicadas en la revista estadounidense Nagari, Vol. 2-2013: “Vicente Forte Sillie  en la  serie “Azul”: las tiras del comic se resquebrajan y las letras se sobreponen imitando en algún momento al que pudiera ser de una forma deliberadamente desordenada, a los iconos del alfabeto ruso. En un arrebato de sensualidad, una mujer se tumba bajo el azul, Azul 1, y se posa como si fuera una Maja, atrapada por unos muros amarillos que componen las letras en mayúscula de nuestro abecedario. En Azul 2 la mujer está  alterada o fenecida por algún tipo de fármacos y en Azul 3 alguien la ha poseído mientras besa  bajo el efecto de la succión una parte difícil de precisar del cuerpo de la víctima. Un estilo que bien podría ilustrar cualquier portada de novela policiaca de Raymond Chandler o Dashiell Hammet.  Tiene otra serie, “El Rey de la Nada”, donde la omisión del rostro es patente. Lo dará a sobreentender algunas veces como en el retrato de Winston Churchill sosteniendo su famoso habano  y lo hará también –aunque en otra serie- con el retrato de Sigmund Freud pero esta vez con el antifaz de Batman. Esta  última serie es un alegato contra el ser humano en sí mismo, no sé si haciendo referencia al hombre como sujeto histórico o al hombre de hoy por su desfachatez política ante el mundo para resolver sus problemas más primarios”.
Estas apreciaciones nos dan la clave para comprender y adentrarnos en la compleja relación que la obra de Forte Sillié mantiene con lo real. El artista entiende la realidad, como una superposición de capas apoyadas las unas sobre las otras, carecientes de significación esencial, ya que significado y significante no pueden separarse y consecuentemente la interdependencia resulta ser total. De manera que ni las cosas, ni las imágenes, ni las formas, poseen significado independiente sino que éste es más bien extrínseco, codependiente del ojo que mira y el cerebro que piensa. Manifestó el maestro venezolano, a este respecto en cierta ocasión, que: “Tendemos a olvidar esta relación dinámica y condicional entre el afuera, como realidad externa, y el adentro, como realidad interna. Hemos sido entrenados para ejercitar y endosar a la realidad nuestros conceptos, creencias, prejuicios y paradigmas. Damos por sentado que lo que vemos y  el cómo lo vemos obedece a una interpretación sólida, única y veraz; obviamos el prodigio de lo cotidiano y la relatividad y, en consecuencia, evitamos confrontarnos, cuestionar, dudar sobre lo que damos por sentado y cierto”. De tal manera, cada vez que Vicente Forte Sillié escribe, filma, fotografía o pinta, tiene la intención de usar “lo real” para desmitificar “lo real” mismo. Toda manifestación del
“Sigisbatmund Freud”
arte es a su entender una vía, una de tantas, para despertar, para arrancarse de sí mismo, para cuestionarse y cuestionar. Una terapia de choque que amablemente y sin prejuicios sirve para que el individuo vea nuevamente lo que lo rodea, con los mismos ojos pero con otra mirada. Es por ello que su trabajo se basa en un permanente devenir perceptual, en la exploración continua del mundo y los sentidos; ello enraizado en la más profunda duda  que prevalece ante cualquier certeza, verdad impuesta y paradigma establecido. La expresión de ese proceso infinito e interminable de búsquedas y  objeciones intenta un significado mediante la obra artística de Vicente Forte Sillié, quien de tal modo busca en el texto los contrasentidos, los eufemismos, los metamensajes, las contradicciones y las referencias; en la imagen, lo semiótico, lo minimalista, lo infantil y lo sencillo. Todo ello esperando alcanzar un resultado propagandístico que resuene en quien mire y perciba, en quien esté dispuesto a ver más allá de lo aparente, algo que, como un koan, retumbe hasta convertirse en eco del propio pensamiento.
Sin duda, se trata de una obra para seguir en su promisorio desarrollo y que dará más que hablar (y mucho), tanto a la crítica especializada como el conocedor y el público en general.
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