viernes, 25 de abril de 2014

Viaje a San Gregorio



 

Enfrentarse a un muro o a una tela blanca es siempre un desafío y una responsabilidad. Pero hacerlo en un entorno donde prima el respeto por el hecho creativo, es una doble responsabilidad, una  mochila extra para el que encara cualquier actividad artística. Invitados por amigos de San Gregorio de Polanco fuimos  a esa ciudad  de Tacuarembó, a emprender  ese desafío.
Angel Juárez a  retocar y culminar –si es que se puede culminar  una obra- el mural “Icaro” pintado en diciembre del año pasado. Aldo Difilippo  para acometer contra un muro  aún virgen. Partimos con expectativas y regresamos no solamente con la satisfacción de haberlas cumplido,  sino que desbodados por  todo lo recibido en esos días: el respeto del  espectador  ante alguien que intenta plasmar algo –en este caso en una pared-;  y  el afecto y atención  de colegas y personas  nucleadas en torno a la cultura que estuvieron en todos los detalles para facilitarnos la tarea.

Compartimos una serie de  imágenes de esos días intensos de  trabajo y color.






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