sábado, 5 de septiembre de 2015

A 89 años de la desaparición física de un mito

RODOLFO VALENTINO



Rodolfo Pietro Filiberto Raffaello Guglielmi nació en Castellaneta, Italia, el 6 de mayo de 1895, y murió en Nueva York el 23 de agosto de 1926.
El que fuera sin duda la estrella cinematográfica más idolatrada de la década de 1920 había emigrado a Estados Unidos en 1913 en busca de fortuna.


Sus primeros trabajos nada tuvieron que ver con la fama, ni siquiera con el espectáculo, pues empezó a ganarse la vida trabajando como friegaplatos y jardinero (había estudiado agronomía en Italia). Posteriormente, entró en el mundo de la farándula como bailarín de vodevil. Se trasladó a Hollywood en 1918 y empezó a aparecer en la pantalla interpretando papeles secundarios.
Su gran oportunidad le llegó en 1921, año en que interpretó el papel de Julio en Los cuatro jinetes del Apocalipsis (The Four Horsemen of the Apocalypse). El éxito de la película lo llevó, ese mismo año, a rodar La dama de las camelias (Camille), obra que confirmaría su fulgurante salto al estrellato.
De la mano de los más habilidosos representantes, pronto levantó las pasiones de millones de admiradoras y se convirtió en la figura romántica masculina por antonomasia. Su figura enjuta y apasionada destilaba todas las esencias propias del latin lover. El exotismo de sus personajes no tardó en contagiarse a su vida personal, y sus apariciones públicas estuvieron pronto imbuidas de un aparatoso misticismo orquestado por los estudios y fomentado por él mismo.

Entre sus películas, en su mayoría dramas románticos, destacan El caíd (The Sheik, 1921), Sangre y arena (Blood and Sand, 1922), El águila negra (The Eagle, 1925), y El hijo del caíd (The son of the Sheik, 1926). Su inesperado fallecimiento, tras la perforación de una úlcera diagnosticada demasiado tarde, se produjo cuando sólo contaba treinta y un años de edad y se encontraba en la cumbre de su fama.
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