viernes, 16 de septiembre de 2011

El exilio de los charrúas

Aldo Roque Difilippo


El 13 de setiembre de 1833 moría en París  Vaimacá Perú.  Uno de los considerados “últimos charrúas”. Había sido llevado cautivo junto a  Guyunusa, Senaqué, y Tacuabé como bestias de circo. Una práctica macabra y racista, iniciada en 1832 cuando Ramón Mataojo  fue embarcado a Francia, muriendo en alta mar el 21 de setiembre.
Diecinueve años antes se había producido la matanza de Salsipuedes. Los denominados "últimos charrúas" fueron expuestos como atracción circense en París. Donde los "académicos" parisinos los rotularon como "mamíferos charrúas". La revista "Musée des Familles" editada en París en Octubre de 1833, incluyó un artículo titulado "Visita de cuatro academias a los salvajes charrúas" donde M. León Gozlan da cuenta de aquella entrevista cargada de menosprecio racista, por parte de los "académicos", desconociendo incluso el idioma español.


VISITA DE LAS CUATRO ACADEMIAS A  LOS SALVAJES CHARRUAS

"Los charrúas no han logrado en París el éxito de los "Osages" (tribus indígenas de América que se hallan cerca de Arkansas) es que ellos han llegado los últimos. La curiosidad por los salvajes había decrecido. No basta venir de lejos, del interior de América, o de la extremidad de la tierra; es preciso presentarse a tiempo. Sin embargo, esto es injusto.
Los Charrúas merecían algo mejor, físicamente más lindos,  históricamente más destacados que sus rivales de Ohio, ofrecen a las investigaciones de los sabios y a la curiosidad de la gente del mundo una materia preciosa de estudio y observación.
Ellos representan la última familia de las razas primitivas  del Nuevo Mundo, apagadas para siempre" (debió decir  de aquellos grupos charrúas). "Apenas que yo supe de su llegada a los Campos Eliseos, Av. De Ant¡n, me apuré a verlos. Su  conductor en Francia, oficial de nuestra marina que ha permanecido varios años en Paraguay, tuvo la gentileza de darme primero algunos detalles sobre las dificultades que se habían presentado para transportarlos desde el Havre a París  (Fue de St. Malo a París). "Una viajera parisiense, tal vez una modista, que no sospechaba al retener su pasaje en la diligencia de París, de encontrarse en compañía de cuatro salvajes, casi desnudos, con olor a jardín zoológico, con dedos ganchudos, con voz gutural, con nariz tatuada (?) renunció con horror esta compañía que hubiera hecho las  delicias de los Humboldts y Klaproths, pasa subir con sacrificio de su asiento en el interior, sobre el techo de la diligencia". "Tacuabé le había propuesto concederle su asiento en el rincón. Ellos mismos no acostumbrados a esta clase de locomisión pidieron varias veces como misericordia la libertad de seguir el camino a pie, no soportaban el sacudimiento entre el abeto y el cuero" (materiales con que estaba construío el vehículo). "Entre otros detalles supe que se quejaron mucho de la falta de aguardiente a la cual se les sometía. Nadie les  comprendía por faltar el intemediario; ellos encontraron otro medio para hacerse entender. Un  lamo muy alto al lado del taller del armero Sr. Lepage, les sirvió a la perfección: Tacuabé trepó como un gato sobre el  lamo, y en la cima, desde donde descubrió Paris, sin bajar su mirada sobre él, tiró algunas monedas a los obreros del tiro (empleados de la armería) quienes  comprendiendo le expidieron de vuelta una  calabaza de aguardiente. La civilización y la barbarie se habían entendido por medio del idioma universal: el alcohol".
"Sin estar preparado yo supe luego con un sentimiento mezclado de respeto y miedo, que las cuatro academias representadas cada una por una delegación de tres miembros, habían elegido el mismo día para escribir su famoso informe sobre los Charrúas. Mi amor propio iba a sufrir sólo en medio de célebres físicos, anatomistas, pintores, naturalistas, filósofos y literatos, quienes todos juntos y cada uno por separado tratarían los misterios de las migraciones de los pueblos".

CARNE DE CABALLO COCIENDOSE AL SOL

"Finalmente tres landós (coches descubiertos) se paran. Doce sabios bajan. el Sr. Virey pareció sacar de su bolsillo algo  como un rollo de papel azul, también estaban el Sr. Geoffroy -Saint -Hilaire y el Sr. Lemercier". "Yo no tenía ganas de reír.
Delante de estos grandes hombres mis conjeturas se afianzaban". "El Sr. Virey, pensó, ha venido para trazar la línea de origen seguida por los Charrúas a través de las generaciones, él estaba comiendo tortas durante estas reflexiones". "El Sr. Saint Hilarie viene por el contrario para constatar el estado normal de estos mamíferos, finalmente, el Sr. Lemercier está  aquí a fin de determinar el carácter de la poesía épica entre los Charrúas". "Fuimos admitidos a ver a los Charrúas. Nos introducen a un patio expuesto al sol, en el centro del cual estaban agachados bajo un techo de paja solo tres, estando el cuarto acostado en un pabellón donde se estaba muriendo de un golpe de lanza en la parte inferior del pecho" (Este fue un golpe recibido durante la batalla en su Patria). "Carne de caballo estaba cociéndose al Sol, y esparciendo un olor a Patria alrededor de la choza ficticia". "Los sorprendimos me parece, a la hora de la comida". En el primer momento de su confrontación, los  académicos y los Charrúas se miraron; como este examen parecía interesar a los salvajes  infinitamente, Vaimaca el más viejo de ellos (el más viejo era Senanqué, 52 años más o menos) llamado el cacique, se puso a beber aguardiente con abundancia
y se acostó bostezando como un tigre; Tacuabé, encendió un  cigarrillo y Guyunasa, su esposa, ofreció la perspectiva de su espalda a los académicos. Era quizás coquetería de su parte".
"Mientras describía con palabras comunes las sensaciones que me preocupaban había comparado al cobre, la tez de los Charrúas, y sus caras más o menos a las de los criollos de Buenos Aires, mientras que yo, pobre observador, no había hecho ninguna diferencia entre ellos y nosotros en el sentido de la capacidad del cráneo, del sistema muscular, de la dirección de  los ojos, mientras que había encontrado una semejanza asombrosa entre la cabellera negra y sedosa de los criollos a  la de los indios, ¡qué lejos deberían ver los académicos, determinar con precisión, comparar con la fuerza, clasificar irrevocablemente!"."En apariencia ellos eran tan inteligentes como los Charrúas, que parecían por lo menos ser tan  académicos como ellos". El Sr. Virey en este momento, como él lo probó más tarde, soñaba hacer descender a los Charrúas de los pueblos Mogoles". "Había allí también otros sabios que meditaban sus informes, tomando tabaco con la espalda vuelta a los salvajes, estos debían ser los gramáticos". "Yo seguía a un médico académico que fue a ver a Senanqué, que era médico también" (curandero, hechicero). "Le tomó el pulso, pero en lugar de prescribirle un tratamiento o algún remediosaludable, se rió del sombrero que le servía de almohada a su cabeza".

EN ESPAÑOL PURO

"La piel de Senanqué, de paso sea dicho, fue vendida después que muriera por 18 francos a la Casa Real de Salud del Jardín de Plantes, dirigida por el Prof. Mumeril"  (Todo es posible, pero no solamente su "piel"; sería todo el cuerpo). "Nacer en una cuna de lianas, haberse dormido al ruido de grandes cascadas del Río Uruguay; haber rivalizado en rapidez con los cocodrilos (yacarés) en agilidad con la pantera, en fuerza con el bisón, (el bisón es del Norte) haber bebido en un cráneo de sus enemigos después de haberlos comido; (no eran antropófagos ni hacían esas cosas macabras) finalmente venir a divertir la curiosidad de los haraganes parisienses por el precio de dos francos; quedar acostado en un jergón, muriendo de dolor, del dolor más terrible, de la nostalgia, todo esto es triste; Pensemos"."Durante una hora por lo menos los académicos seguían con sus tonterías, cuando Vaimacá emitió unos sonidos guturales que debían expresar una interrogación, los académicos debieron considerarse felices de apreciar la voz de los Charrúas y fue entonces, que el Sr. Virey imaginó que la arcada cigomática era m s extendida que la de los europeos"."Para mi se trataba de saber que idioma había hablado. Yo estaba esperando esta declaración, pues estaba seguro que los académicos las habían entendido y distinguiéndolas de los otros idiomas americanos"."De repente, un intruso, que había penetrado como yo entre los sabios, me dijo en voz baja: el charrúa ha hablado en español, sabe Ud?, él ha dicho de un modo puro y muy gramatical: Qué quieren  estos hombres? -Ah, dije- el Charrúa ha hablado en español y  Ud. cree que los académicos no hayan comprendido el español; que entre los doce ni uno solo sepa el español; que todos  hubieran estado equivocados al punto de confundir tal vez el idioma español con el de los guaraníes? Ud. me asusta; sabe Ud. bastante el español para juzgar con tanta temeridad? Ay de mi! -Si, señor, y si Ud. lo desea, voy a reportear de parte de los doce académicos a los cuatro charrúas. Entablé una conversación con Vaimacá". "Los sabios no volvían en si. Pero después de algunos minutos, llegando a saber que era en español, que un ignorante intercambiaba ideas con un salvaje, pusieron un montón de preguntas para traducir, por ejemplo: si querían a las gallinas, si sus mujeres eran bonitas, si ellos eran caníbales. Contestaron con gran modestia que querían a las gallinas, que eran sus mujeres bonitas y que no eran caníbales. El cacique les informó que ellos bailaban a veces, que cantaban poco y que adoraban a dioses bajo diferentes  denominaciones, que ellos creían en castigos y recompensas después de su muerte; que en el ejército tenían jefes y en las ciudades algunas costumbres que les servían de leyes. Fue urante estas declaraciones, pedidas y obtenidas de manera muy familiar, que el Sr. Virey escribió con lápiz las anotaciones  siguientes para su informe:  "El Charrúa siempre sucio y  maloliente, no conoce ni juegos, ni danzas, ni canciones, ni música, ni sociedad; el no concibe ni adora ninguna divinidad; no admite leyes ni costumbres obligatorias, ni recompensas ni castigos". Tacuabé consintió en mostrarnos su habilidad en el lazo, triple cinta de cueros con tres bolas de hierro (?) en la extremidad, que ellos hacen virar alrededor de un blanco con una precisión increíble". "Fue para mi la oportunidad de ver  los brazos musculosos y los hombros poderosos de los Charrúas, observación, que yo con gran asombro, encontré refutado en el informe del Sr. Virey, donde se lee que: "la falta de ejercicio de parte de los Charrúas explica el débil desarrollo muscular de sus brazos y piernas". "Detengámonos y apuremos: es tiempo para ir a confrontar el informe del Sr. Virey con estos pobres salvajes, si viven todavía; pues Vaimacá Perú, siguió a la tumba muy pronto a Senanqué". (No fueron a la tumba, sino al Museo
del  Hombre).


NOS HA NACIDO UNA HIJA

"Una lágrima para Vaimacá  Perú". "El  nació hace 58 vueltas del Sol, 200 vueltas de la Luna, 300 revueltas políticas  brasileñas"."Vaimacá nació cerca del trono, sobre púrpura, al lado del cetro, donde para explicarlo más claramente, él abrió  los ojos al lado de un tronco de árbol, sobre una piel de  caballo, cerca de un bastón de bambú. En su mocedad se hizo admirar por su valentía, por su delicadeza al comer carne de
caballo, por sus respuestas elocuentes a los loros del pueblo". "Los satélites de su grandeza lo hubieran llamado águila por su aguda vista, caimán por su piel, perro por su docilidad. Vaimacá  fue siempre sencillo como la hoja del mango e inflexible como el oro, que él nunca  llegó a conocer".
"Sorprendido por las tropas del Gobierno, a pesar de su lanza, de sus flechas y de su lazo, fue tomado prisionero y conducido a Río de Janeiro con Senaqué, Tacuabé‚ y Guyunusa" (Fue conducido a Montevideo). "Lo que mató a Vaimacá no fue un golpe
de maza que le abrió la cabeza en su juventud, ni un golpe de hacha, que le cortó la espalda en su edad madura, ni la mordedura de un cocodrilo, que le arrancó la mitad del vientre  en su vejez y en medio de su gloria, sino fue un cambio de
domicilio" (el último accidente citado es una atrocidad, ningún ser vive sin la mitad del vientre. Bien sabemos quienes "mataron" a Vaimaca y a su tribu).
"Su piel, dado que él no era médico, no ha sido vendida"."Nos ha nacido una hija, Guyunusa ha dado a luz una niña, una pequeña Charrúa, que ser  francesa, parisiense, es una morochita deliciosa. Tacuabé, es el que Uds. ven parado con el lazo en las manos en nuestra ilustración" (son boleadoras).
"Está aprendiendo el idioma francés y cuando lo domine tan bien como el Sr. Virey, en poco tiempo escribir  su informe sobre las cuatro academias y los doce académicos. Ser  interesante, le consagraremos un artículo".

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Fuente consultadas:
"La Nación Charrúa", Rodolfo Maruca Sosa, 1957.
"El mundo de los Charrúas", Daniel Vidart, 1996
"El Laberinto de Salsipuedes", Rodolfo Porley, 1998.




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