sábado, 18 de septiembre de 2010

Ademar Alves – escritor mayor

Ángel Juárez Masares

Cuando nos propusimos recuperar la idea que hace 20 años nos impulsó a fundar la Revista Cultural “Hum-Bral”, coincidimos en que la adaptación al formato digital como Blog, debía conservar el espíritu primigenio:
Dar a conocer el trabajo de los grandes maestros de las artes, pero también, y en el caso específico de la literatura, de los llamados “escritores menores”.
Naturalmente tenemos muy claro lo relativo de ese término, y nada más lejos de nuestra intención que se tome como un calificativo peyorativo, puesto que generalmente se aplica a quienes tienen poca o nula difusión pública de sus obras, y a ese concepto nos remitimos.
Hoy queremos referirnos a Ademar Alves, hombre que desarrolló gran parte de su vida en la pequeña localidad de Bella Unión, allá en el norte, a “metros” de la frontera con Brasil.
Alves nació en 1951, y trabajó desde los seis años en las plantaciones de caña de azúcar, típicas de la zona. También supo del trabajo en chacras, granjas, y establecimientos rurales del Departamento.
Ahí se fue generando su preocupación por la falta de lectura por parte de los niños y adolescentes, y reafirmando su convicción de la importancia de este hábito como vehículo fundamental para la formación de ciudadanos libres.
Sin duda que esa premisa de instruir para permitir el desarrollo del pensamiento, lo convirtió en un hombre “peligroso”, y el golpe de Estado de 1973 lo confinó a una celda del Penal de Libertad durante 13 años.
Como en la mayoría de los casos, la cárcel y la tortura devolvieron a la sociedad uruguaya ciudadanos con sus convicciones aún más firmes en torno a la justicia social y la igualdad de oportunidades entre las personas.
Permítaseme aquí recordar –como dato significativo- que, tras enfrentar la dictadura con las armas liderando el Movimiento de Liberación Nacional, Tupamaros, José Mujica Cordano fue elegido por abrumadora mayoría como Presidente de la República.
Tras la recuperación de la democracia, Alves se radicó en Montevideo, donde trabajó como obrero en la construcción de casas y edificios, pero también en la construcción de cultura.
Fue así que en 1989 obtuvo una Mención Especial en un Concurso Literario organizado por la Intendencia Municipal de Montevideo con su primer libro “Realidades Contadas”. En 1995 fue nominado para el Premio Bartolomé Hidalgo, categoría infantil, por “El Rubio es un Mago”. Luego vinieron: “El Gato Pedagogo”, en 1988, y “Simplemente Roque”, en 1996.
Sin embargo, lo que hoy pretendemos destacar es el trabajo permanente y silencioso que realiza a partir del regreso a su Bella Unión natal, cuando retoma su bella unión con los menos ilustrados.
Los 16 cuentos que componen “Acuarela de mi Pueblo”, publicado por Banda Oriental en 2004, son el fiel reflejo de la vida en el norte, de las costumbres heredadas, de los miedos, y de las grandezas y mezquindades de los hombres. Asuntos que Alves no aborda como crítica, sino que simplemente los expone como un componente de la condición humana.
En “La Lectura y la Libertad”, publicado en Artigas en Febrero de 2008, queda clara su inmensa capacidad de observación.
En ese sentido estamos seguros que pretender resumir su contenido sería una falta de respeto hacia la obra, y por ende, hacia el autor. De manera que preferimos extractar algunos párrafos, incluso –por qué no- de manera aleatoria:
“Trataré de llegar a tu casa como llega un amigo, un familiar, un vecino. Sentarme junto a ti y dialogar.
En definitiva la lectura, es como si el autor estuviera conversando contigo. Contándote sus cosas, compartiendo sus sueños, fantasías, conocimientos…”
“En este libro no van a encontrar guías para la interpretación de textos. Eso es tarea de los Profesores. Lo que pretendo hacer es ayudarlos a encontrar el placer en la lectura, y mostrarles que obtendrán grandes ventajas para su desempeño en la vida”.
Más adelante Alves define su concepto de “cultura” de la siguiente manera:
“La persona culta no es aquella que enceguece por su brillantez. El culto se comporta como un obrero eficiente al servicio de los demás, y no deja como ignorantes a los otros, por el contrario, su primera preocupación es elevar la autoestima de quienes lo rodean”.


                                                      

N.de R.
Cuando decimos “Como en la mayoría de los casos, la cárcel y la tortura devolvieron a la sociedad uruguaya ciudadanos con sus convicciones aún más firmes, si eso es posible…”, naturalmente no olvidamos a quienes la cárcel los quebró, a quienes murieron en la tortura o fueron “desaparecidos” por el régimen.
La alusión al Presidente de la República no tiene en este caso una connotación partidaria, sino que lo consignamos como un ejemplo más del fracaso del golpe de Estado.




Noviembre 2008, Escuela Rural Nº 72, "Edmunda Guillermina Arismendi Chiappini", del Paraje Cañada Magallanes (Soriano). Ademar Alves leyendo sus cuentos frente  a un público infantil expectante.
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