viernes, 30 de septiembre de 2011

EL CUENTITO MEDIEVAL


De como los valientes tripulantes del  “Sorykulo I” rescataron de las peligrosas aguas del lago negro a una familia de navegantes  “Ark-gentinos”


Ángel Juárez Masares

De las páginas amarillas (nada que ver con avisos clasificados) de un antiguo cuaderno de bitácora que perteneciera a la nave que lucía el emblema del “Zor-ete”, llegado que han a nuestros días las aventuras corridas por sus tripulantes cuando debieron rescatar de las procelosas aguas del Lago Negro a una familia de navegantes.
Pese a la dificultad para leer dicho informe (no tanto por el deterioro del libro, sino por los errores ortográficos) este humilde hurgador de historias medievales pudo saber que una mañana el airoso barco surcaba raudo las aguas rumbo a la aldea, cuando Mam Otreto -su sagaz vigía- encuadró en el catalejo una embarcación escorada. En la inclinada Cubierta (si no, no estaría escorada) un aterrado hombre agitando pañuelos gritaba: ¡adentro!...!adentro está mi mujer y mis hijos!..
Fue en tal trance que -con hábil golpe de timón- el Capitán Diego Lughan dirigió la proa hacia los náufragos mientras cantaba: ¡tengo que conseguir mucha madera!, con la evidente intención de reparar los daños de embarcación siniestrada.
Cuentan que el “Sorykulo I” navegó como un manatí (más por feo que por ágil) hendiendo furiosas olas de dos pies de altura, hasta ponerse a un tiro de cuerda de la nave encallada.
Allí se escuchó una vez más la voz del Capitán, ordenando:
-¡arrojen un cabo!-
-No tenemos – dijo Mam Otreto- somos todos civiles-
-¡Una soga, imbécil!- aclaró el piloto imbuído de heroísmo.
-¡A vos te hablan! –replicó Mam Otreto dirigiéndose al grumete.
El asunto es que para conservar la cadena de mando, el joven grumete Bueno Paranada terminó lanzándose a las aguas para nadar con la soga entre los dientes hacia los desvalidos navegantes Ark-Gentinos.
Se supo además que a pesar de sus braceos no pudo hacerlo porque el agua apenas le llegaba encima de las rodillas, por cuanto optó por dejar la pose para otra oportunidad y acercarse caminando y con la soga en la mano.
Mientras tanto Mam Otreto no quería dejar pasar la gloria delante suyo, y subido al Carajo gritaba:
-¡Más rápido grumete!.. ¡más rápido que se hunde!... ¡a los botes!... ¡a los botes!... ¡las mujieres y lo cabritos primero (no es un error, era chileno).
A todo esto el grumete había llegado a la nave escorada con el agua al tobillo, y repodrido de los gritos del segundo de a bordo le increpó:
-¡Váyase al carajo Don Mam!-
-¡Y dónde cree que estoy! –contestóle el hombre encaramado al techo de la cabina de mando porque eso no tenía ni palo menor.
Finalmente el azaroso rescate realizóse con buena fortuna merced a la pericia demostrada por los tripulantes del “Sorykulo I”,  quienes lograron inscribir sus nombres en una página de la histeria medieval  (en realidad quise escribir historia, pero como para el caso es igual, lo dejé).
Los registros del rescate se pierden en ese episodio, y lo que ha llegado a nuestros días acerca del arribo de la nave portadora de la insignia del “Zor-ete” (¡pensar que algunos creían que era una semilla!) fue recogido a través de la trasmisión oral.
Se supo por esa vía que en el bucólico atardecer lagonegrino, una multitud dióse cita en el viejo puerto para esperar a los héroes (en el nuevo había concurso de pesca de la boga).
Espontáneamente los habitantes de la aldea llegaban henchidos de orgullo, y cuentan que hasta el mozo navarrense de enredada verba (y al que no le interesaba nada de lo que no pudiera sacar ventaja) se apropincuó a la orilla del lago para ver qué podía encontrar para criticar.
De todas maneras el pueblo no vio empañada la felicidad por tan magno acontecimiento. Cantó y bailó hasta la madrugada llevando en andas al Capitán Diego Lughan y al Segundo Mam Otreto, de cuya valentía y sapiencia en las lides náuticas quedó constancia en la bitácora de la nave Moon y Cipal.

Moraleja:
                Si notado que has la ausencia del grumete en los festejos, recordad contertulios que jamás, “mandos medios” compartirán halagos con pendejos.

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