viernes, 24 de febrero de 2012


La Troupe Ateniense

Sus integrantes fueron destacados músicos y cantantes, varios de ellos, luego fueron exitosos profesionales y reconocidos empresarios. En aquel núcleo de estudiantes intervenían Ramón y Juan Antonio Collazo, Roberto y Raúl Fontaina, César L. Gallardo, Victor Soliño, Adolfo Mondino, Gerardo Matos Rodrí­guez, los futuros arquitectos De los Campos, Puente, Tournier, Ciurich, Artuccio y el futuro secretario general de la OEA, José© Mora Otero.
Bajo su humor no se salvaba nadie, polí­ticos, profesores, el Príncipe de Gales, Jacinto Benavente, los Tres mosqueteros, los jugadores de fútbol, los periodistas y hasta Romeo y Julieta.
En 1927, durante una celebrada burla a la obra de Alejandro Dumas “Los tres mosqueteros”, en una de las escenas donde los famosos espadachines se toman un descanso en sus duelos de capa y espada, para escuchar unos tangos, surge la voz de un joven de nombre Alberto Vila, quien posteriormente seguirí­a su carrera en Buenos Aires y se convertirí­a en uno de los máximos exponentes de la canción ciudadana en los años 30.
Muchos de los lujosos trajes, que siempre lució la troupe, eran realizados por un conocido modisto de la época de apellido Valiante, quien afirmaba que la mejor vidriera para sus creaciones, eran las “musculosas damas atenienses”.
Cuando se encontraban en lo mejor de su fama y prestigio, los integrantes de la Troupe Ateniense, lograron que el Club Atenas tuviera su sede propia.
Con lo obtenido por las recaudaciones, compraron, en agosto de 1926 la casa de la calle Reconquista 519, frente al Templo Inglés. La casona era famosa por tener una enorme escalera de caracol y allá­ estuvieron durante treinta años, hasta la mudanza que los llevó al corazón del barrio Palermo en Cebollatí­ 1434, donde comenzaron una nueva etapa con gimnasio incluido.

 

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