sábado, 31 de marzo de 2012

Apuntes de pintura

                                                                                                                               Ángel Juárez Masares



Retomando esta pequeña sección que alguna vez iniciamos en estas páginas, y que luego se la llevó la propia dinámica de la publicación, veremos algunos aspectos de la teoría básica del expresionismo. Según fue formulada por Kandinsky, es una teoría de aplicación universal: se refiere a la psicología humana en general y no a las características de una raza determinada. La obra de arte –dice Kandinsky- es la expresión exterior de una necesidad interna, y aunque Worringer podría insistir en que esta necesidad interior se genera únicamente en un ambiente determinado, basta mirar un momento al mundo moderno para comprender que las fronteras de la Edad Media no existen ya.
La ansiedad metafísica es actualmente una condición global de la humanidad. Lo que queda para distinguir  a un pueblo de otro (o a un hombre de otro), es meramente el grado en que los pueblos (o los hombres) tienen conciencia de esta ansiedad. Podría decirse que el constructivismo es una sublimación inconsciente de ese estado mental; el equivalente moderno del adorno lineal y la arquitectura trascendental góticos. La misma tendencia tienen los escritos filosóficos de Wittgenstein y las teorías estéticas de Mondrían. Pero el expresionismo es una revelación deliberada de esta ansiedad y se hace tan manifiesto en el fauvismo, el cubismo, el futurismo, y el suprarrealismo, como en los movimientos que tuvieron origen en Escandinavia y Alemania, y constituyen el movimiento expresionista en su mas preciso significado histórico.
Sin embargo los expresionistas mas viejos, especialmente Christian Rohlfs y Emil Nolde, también estaban apuntando con su explotación de los valores emocionales y simbólicos del color, hacia la posibilidad de darle al color su independencia, de que poseyera en sí mismo los elementos necesarios para la representación plástica de la “necesidad interna” de la que hablaba Kandinsky.
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