viernes, 8 de junio de 2012

¿Hacia dónde se dirige la industria editorial?

 El futuro de los libros en 7 fáciles pasos





Hoy en día el negocio editorial está en ebullición. Por 500 años, los métodos y prácticas de la edición de libros se mantuvieron prácticamente sin cambios pero, actualmente, la industria se encuentra frente al desafío más grande desde Gutenberg.
Estos retos son el resultado de dos procesos. Por un lado, el negocio editorial ha sido transformado más allá de lo reconocido por un conjunto de profundos cambios sociales y económicos que han estado en marcha desde la década de 1960, resultando en el panorama editorial que nos rodea hoy en día: un puñado de grandes editoriales de Nueva York y Londres, propiedad de grandes conglomerados multimedia; una matriz de agentes poderosos que se han convertido en la puerta de entrada inevitable en el mundo editorial para escritores y aspirantes a editores; y un paisaje de ventas dominado por un número decreciente de cadenas minoristas, cadenas de comercialización masivas y Amazon.
Por otro lado, la revolución tecnológica asociada a la revolución digital está teniendo un gran impacto en el negocio de la edición de libros. Después de una década de numerosos falsos amaneceres, los libros electrónicos han llegado y están aquí para quedarse. En el año 2006, las ventas de libros electrónicos ascendieron a sólo alrededor de un 0,1 por ciento del ingreso total de las grandes editoriales comerciales de Estados Unidos –una irrelevancia de contabilidad–. Hoy en día, esta cifra es de alrededor de 20 por ciento y, para algunos tipos de libros como la ciencia ficción, romance y suspenso, el porcentaje puede ser del 60 por ciento o más, un gran cambio en cinco años. La revolución digital está alterando muchas de las prácticas tradicionales de la industria editorial, brinda la apertura de nuevas oportunidades y, al mismo tiempo, está amenazando con desalojar a algunos de los jugadores que han dado forma al negocio de la edición de libros desde hace medio siglo o más.
Entonces, ¿hacia dónde se dirige ahora la industria editorial? ¿Se convertirá la tradicional impresión a papel para libros en una reliquia de una época pasada, una pieza de colección que se encuentra sólo en librerías de segunda mano y ventas de garaje, muy parecido a lo que sucedió con el viejo disco de vinilo? ¿Los editores –y tal vez también los agentes– serán desplazados por el florecimiento de la auto-publicación y por los poderosos minoristas en línea como Amazon que pueden ofrecer publicar el trabajo de los escritores en términos de stock que son mucho más favorables que lo ofrecido tradicionalmente por las editoriales?
La verdad es que nadie conoce las respuestas a éstas y otras preguntas similares. Muchas personas tienen sus opiniones pero nadie sabe nada. Existe una enorme cantidad de especulaciones apocalípticas acerca del futuro de la editorial pero la mayoría son sólo eso, especulaciones. He estudiado el negocio editorial por los últimos 10 años y he visto cómo a menudo las predicciones de autodenominados expertos –manifestadas con un gran aire de autoridad– han resultado ser erróneas. Estamos viviendo en el medio de una revolución, y una de las pocas cosas que se pueden decir con certeza acerca de una revolución es que cuando estás en el medio de una, no hay ninguna idea de dónde y cuándo va a terminar.
Sin embargo, como digo en la rústica edición mi nuevo libro Comerciantes de la cultura, algunas tendencias de corto plazo son lo suficientemente fáciles de reconocer. Aquí hay siete de ellas:
Primero, Amazon seguirá creciendo como un canal de venta minorista, mientras que las estanterías de las librerías (incluidas las cadenas de venta de libros como Barnes & Noble) se encontrarán cada vez más y más apretadas, llevando al cierre de las tiendas de libros y a la reducción de personal por parte de las cadenas. En muchas maneras, la quiebra de fronteras en el año 2011 marcó el final de una era, en el sentido de que la época dominada por las grandes cadenas minoristas y el despliegue de sus hipermercados en todo Estados Unidos, ya ha terminado. Estamos entrando en una nueva fase en la que aquellas cadenas de tiendas que permanecen están en una posición mucho más débil y donde Amazon se ha convertido en la principal fuerza de venta a tener en cuenta.
Segundo, los editores con balances débiles y las empresas que están muy apalancadas se enfrentarán a crecientes dificultades financieras, las presiones sobre pequeñas y medianas editoriales se intensificará y algunos de los grandes conglomerados es probable que decida que ha llegado el momento de despojarse de sus intereses comerciales editoriales, que siempre fueron una parte muy pequeña de su negocio global de todos modos, lo que lleva a una mayor consolidación en las manos de un pequeño número de grandes empresas que mantienen su compromiso con el comercio editorial y lo ven como una parte valiosa de su cartera de clientes.
Tercero, la disminución del espacio de venta al por menor en las librerías –los escaparates, el frente de la tienda de mesas de exhibición y filas de estanterías– y la disminución del espacio de comentarios de libros en los medios impresos tradicionales como The New York Times hará más difícil para los editores conseguir que sus libros sean tenidos en cuenta, por lo que la lucha por la visibilidad será más profunda, ya que los editores se ven obligados a dedicar más y más su esfuerzo de marketing para el medio on line, donde esperan encontrar nuevas formas de acercar los libros a la atención de los lectores.
Cuarto, el cambio de lo impreso a lo digital continuará, sin embargo, la velocidad y el alcance del cambio variará de una clase de libro a otro y de un autor a otro, y los ingresos de la venta de los libros electrónicos y de otras formas de venta electrónica se convertirá en una parte cada vez más importante en las ganancias de los editores; especificar cuán significante es, en este momento, es desconocido, puede ser 20 porciento, puede ser 30 por ciento, puede ser 50, quizás sea más, nadie puede saberlo.
Quinto, cuanto más las ventas cambien a lo digital y la venta física de libros disminuya, las grandes editoriales enfrentarán una creciente presión por la baja de sus ingresos, poniendo en tela de juicio su capacidad para generar año a año crecimiento y enfocando su atención más y más en la reducción de costos y gastos generales en un intento de mantener o mejorar su rentabilidad.
Sexto, la infraestructura de apoyo a la cadena del libro de suministro tradicional –almacenes, las fuerzas de ventas, etc.– estará bajo creciente presión, obligando a las editoriales a reducir sus operaciones y a buscar nuevas formas de mantener la cadena de suministro físico mientras que, al mismo tiempo, debe ir tratando de cambiar sus organizaciones hacia una nueva forma de hacer negocios.
Séptimo, las operaciones de las pequeñas editoriales y los comienzos innovadores proliferarán como los costos y complejidades asociadas con la cadena de suministro de libros disminuirán, y las amenazas de la no intermediación abundarán tanto como los jugadores nuevos y tradicionales aprovecharán las nuevas tecnologías y las oportunidades abiertas por ellos para tratar de quedarse con la parte de sus antiguos colaboradores.
Más allá de estas tendencias a corto plazo, el panorama es mucho menos claro. Con toda probabilidad, el futuro de la publicación será una economía mixta de la prensa escrita y digital en lugar de un cambio de un solo sentido de la impresión a la digital, y los editores más exitosos serán aquellos que sean capaces de estructurar sus negocios de una manera tal que les permita sacar el máximo provecho de ambos.


John B. Thompson / Huffington Post
Traducción: Gloria E. Giménez

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