viernes, 7 de septiembre de 2012

Expone Damián Ibarguren en anexo del Palacio Legislativo
 
La muestra que el autor ha dado en llamar “Cuando lleguemos está mamá”, se compone de dieciséis óleos que abarcan una etapa de los recuerdos de la niñez del artista, transcurrida en Uruguay, Argentina y Suecia en el período comprendido entre 1973 y 1980, en plena dictadura militar uruguaya. La inauguración está prevista para el día 19 del corriente.

La cárcel, el exilio, la clandestinidad, la ausencia de la familia, las despedidas y los reencuentros, todo visto desde Ibarguren niño, que hoy desde su adultez lo plasma en explosiones policromáticas para compartirlo con todo aquel que pueda llegar a sus pinturas.
Dice el autor; “el arte es un factor fundamental en este tiempo de revisionismo histórico para concientizar y dar a conocer las historias que aún no fueron contadas. En este caso se trata de un relato con un final feliz y cargado de suerte, contado desde un interesante lugar, pues abarca una etapa fundamental en la historia de Uruguay que es importante difundir por todos los caminos posibles para entender el presente”.
Esta serie se enmarca en la obra de Ibarguren que -con diez años de trayectoria como artista plástico- busca reflejar en sus trabajos “postales de un mundo feliz” más allá de que estos momentos se inscriban en un contexto complejo. Los cuadros reflejan la mirada infantil llena de colores intensos y momentos felices.
Es una pieza más en el puzzle que comprende el conocimiento de la historia reciente de Uruguay donde el arte está jugando un papel fundamental para hacer populares las distintas versiones y visiones de los diferentes actores de la época.
Aquí se muestran distintos eventos y situaciones del período que quizás no fueron narradas de la misma manera por los adultos u otros niños.
Si bien la muestra toma los recuerdos de la infancia de Damián, es también el relato de una reunificación familiar. Es el caso de la familia Ibarguren Gauthier que durante los años 70 sufrió la cárcel de Carlos (el padre), el exilio de Nora (la madre) y la crianza con abuelas separadas que tuvieron Damián y Sylvia (la hermana).
Las imágenes van desde Fray Bentos, las visitas al penal (Cárcel de Libertad), el regreso de Nora luego de un período de separación de sus hijos, el viaje de Sylvia a Buenos Aires a reencontrarse con su familia, la salida de Carlos, hasta el momento mismo que salen de Argentina rumbo a Suecia.
“Este es la historia de una familia que tuvo suerte –asegura Damián Ibarguren- no como tantas otras que sufrieron y sufren desapariciones y muertes. Es un periplo que puede ser decodificado en distintas regiones del mundo, debido a que en circunstancias similares se han repetido vivencias, por niños y familias, parecidas a lo largo de los años”.
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