viernes, 6 de diciembre de 2013

De Carcamanes barbudos y quijotes en bicicleta

Aldo Roque Difilippo




Hace 20 años, en el lejano 1992, hacíamos HUM BRAL con los rudimentos propios de  la época. Componiendo las páginas a mano sobre una mesa copiadora, dibujándola también a mano, página a página y era una satisfacción, cuasi de niño ante un nuevo regalo, cuando íbamos a buscar el paquete de revistas a la imprenta y que distribuíamos, en bicicleta, moto, o a pie entre los escasos amigos-suscriptores que  la solventaban. Un día llegó a nuestras manos  un periódico editado en la ciudad de Dolores, más rudimentario que  HUM BRAL, impreso en papel de diario y en letras cuya tinta  terminaba tiñiéndonos los dedos. Un periódico cosido a  máquina, quizá en una vieja máquina igual a las de nuestras abuelas. Se trataba de “Tiempo Doloreño”, que junto a su título tenía una frase sugestiva: “Ha llegado  el tiempo dijo la morsa,  de hablar de barcos y demás”. Su director, Arturo Madrid Lindsay, era un personaje acorde a semejante publicación donde alternaban escribas de toda laya y pelo político.
Arturo, un hombre muy alto y flaco, con una barba desmesuradamente larga, de diálogo  afable y tranquilo con el cual, a los que hacíamos esta revisteja  nos bastó con  cruzar las primeras palabras para trabar amistad.
Ese periódico hablaba de todo, pero casi no de periodismo o de los hechos  de los que habitualmente se ocupan los medios de prensa, pero ponía el énfasis en los temas más humanos y entrañables. Como era de suponer, “Tiempo Doloreño” sucumbió económicamente, aunque amago cierta  resistencia  reconvirtiéndose,  incluso en una revista  primorosamente impresa, con tapas a color y ahora si temas  periodísticos en su sentido más clásico, pero tuvo el destino que era de suponer, al igual que HUM BRAL y otras tantas revistas culturales, literarias, y de toda índole que por esa época proliferaban  tanto en Uruguay  como Argentina.

Si bien podría catalogarse de cierta ingenuidad emprender la tarea de imprimir una publicación que no persiga un fin comercial, desde este ámbito seguimos reivindicando aquellas antiguas quijotadas. Y fundamentalmente valorando a personajes como Arturo motivadores de la reflexión, la controversia y las cosas que movilizan el pensamiento humano.

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