sábado, 28 de diciembre de 2013

Juan José Morosoli

El hombre y su medio




Aldo Roque Difilippo



Hace 56 años, el  29 de diciembre de 1957 Juan
José Morosoli, el primer espectador del hombre de a pie. Uno de los escritores nacionales más representativos de la literatura nacional, y a su vez, un autor poco recordado, por no decir olvidado.



Juan José Morosoli había nacido en Minas el 19 de enero de 1899, y en esa ciudad muere a los 57 años, tras consolidar una obra que plasmó, la sencillez del hombre de nuestro campo.
 Ocho libros constituyen su obra. Se había iniciado con "Balbuceos" (1925), y "Los juegos" (1928)-poemas-, por lo que cuando en 1932 aparece "Hombres", Morosoli ya era conocido como poeta, periodista y autor teatral.


Sintetizó al hombre y su medio

 "...Se necesita andar con el hombre que uno pinta. Andar con él y por el paisaje y por dentro de su drama o su alegría y este andar por dentro sólo se logra con fraternidad total", expresó Juan José Morosoli, explicando sus premisas literarias.
 "La primera imagen que surge en la memoria, cuando se recuerda la narrativa de Morosoli, es la de un mundo de seres que, inicialmente, podrían ser definidos con el nombre de un oficio: en las páginas del minuano pululan monteadores, garceros, chacareros, albañiles, soldador, lavanderas, artistas de circo, rezadoras, seres elementales, que viven embebidos en la naturaleza y sometidos dócilmente a las leyes misteriosas que la rigen. -Expresa Arturo S.Visca en "Nueva Antología del cuento uruguayo" (Edic.de la Banda Oriental, 1976)- Pero en todos ellos hay una chispa de vida espiritual, de honda y aunténtica vida
interior que los redime y los coloca por sobre ese sometimiento. La naturaleza puede estrujarlos a veces casi bárbaramente; ellos mismos dejan, en ocasiones, que la vida los gasta como el roce gasta una moneda, pero en todos hay como un oído interior que escucha recónditas voces que vienen de lo hondo de si mismos y es a modo de una dulce luz acariciante. La naturaleza es un y no el factor determinante en la conformación de los personajes morosolianos".
 Morosoli situado "entre los más notables narradores sudamericanos de nuestros días", a decir de Paco Espínona (Prólogo de "Hombres", 1942), sintetizó al hombre y su medio. Personajes huraños, silenciosos. Hombres y mujeres convertidos en paradigmas de una cultura humilde, con sus propias virtudes y defectos, con  su particularísimo modo de sobrellevar las adversidades.
 El autor asume su rol con las características del cronista "deseamos escribir para asir un tiempo que se nos fue en los amigos que murieron, las costumbres que cambiaron, y que puede morir totalmente para nosotros mismos si no cumplimos con el deseo de escribirlo", expresó Morosoli en el prólogo de su novela "Muchachos" (1950). Expresión reafirmada por Santiago Dossetti (1902-1981), "Mosoroli no fue, como suele afirmarse con ligerza, un obrero del campo, baquiano tallado en oficios duros, abras, tormentas y esterales. Ni las heladas ni las resolanas quemaron su nuca en la melga, el tropeo o la monteada. Fue testigo - testigo sanguíneo y veraz- pero no protagonista. (...) Supo ver. Puso el oído contra la tierra y la sintió vivir caliente, documental".
Juan José Morosoli, en un  estilo profundo y tierno a la vez, plasmó  los devenires y sentimientos de esa tierra. Personajes, peripecias y actidudes, de este suelo, y como dice Domingo Luis Bordoli "uno puede releer a Morosoli, de una manera impensable y gozosa, al dar vuelta la esquina verde de un arrabal, al escuchar un pregón, al mirar un trozo de camino o el paso de las nubes".
 Actitudes e inquietudes que estuvieron presentes desde el cominenzo mismo de la creación del autor. Como le confesara en una carta a Julio C. da Rosa: "se necesita andar con el hombre que uno pinta. Andar con él por el paisaje y por dentro de su drama o su alegría y este andar por dentro sólo se logra con fraternidad total".


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