sábado, 30 de agosto de 2014

Un tango de Cortázar, una joya recuperada




El cuchillo, la traición y el tango son ejes de La puñalada/El tango de vuelta, el libro póstumo de Julio Cortázar y el artista Pat Andrea, publicado el 15 de febrero de 1984, un día después de que fuera enterrado el autor de Rayuela. Una joya editorial que estuvo pérdida y que ahora se recupera.El libro de Julio Cortázar, que mañana cumpliría cien años, saldrá en setiembre editada por Libros del Zorro Rojo, como una de sus novedades estrella y en una bellísima edición que respeta el formato original y que se enriquece con un epílogo de Enrique Vila-Matas.Así, este libro, que tiene una historia detrás digna también de una novela, aúna las imágenes y dibujos del artista holandés Pat Andrea (La Haya, 1942) con un texto de Cortázar, un cuento que entregó a Andrea bajo el título El Tango de vuelta, la historia de un crimen en Buenos Aires plagada de matices con un final de muerte, venganza y desamor.La puñalada/El tango de vuelta, que tiene una historia llena de azar y accidente, según relata a Efe Alberto Sotelo, el editor de Zorro Rojo, comienza con la llegada del artista holandés Pat Andrea a Argentina en 1976, justo un día después del golpe militar del general Videla, unos hechos violentos y represivos de los que el artista será testigo en los meses posteriores.Y unos sucesos que años después el pintor recordará a su regreso definitivo a Europa en una serie de dibujos inspirados en la puñalada, el tango y los ecos de Argentina bajo la bota de los torturadores que se tradujeron en un total de 35 dibujos a lápiz, carbón y acuarela.A partir de ahí, el artista conecta con su amigo Julio Cortázar, impulsado por la galerista belga Elisabeth Franck para que le hiciese un prólogo para el libro. Cortázar quedó fascinado y meses después le dio el cuento El Tango de la vuelta, que antes había aparecido en el libro de cuentos del escritor argentino Queremos tanto a Glenda, con el título de Tango de vuelta.De este libro se publicaron dos ediciones en holandés y francés, de 400 ejemplares,    por lo que representa una verdadera rareza.

(*) extraído de:  http://www.elobservador.com.uy/


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