sábado, 9 de mayo de 2015


"La Historia no es “turística”

En una dura carta dirigida al MEC del investigador Roberto Sari Torres refutó la promoción que se le ha dado a los hallazgos arqueológicos del río San Salvador. “Se ha venido contando una novela” en torno a Gaboto, afirmó, en la carta dirigida a la Ministra María Julia Muñoz.



El investigador Roberto Sari Torres cuestionó la forma en se vienen promocionando los hallazgos arqueológicos del río San Salvador, afirmando que desde 2011 “se ha venido contando una novela” en torno a Gaboto.
La Intendencia de Soriano presentó los resultados de la primera etapa de las investigaciones del Proyecto Arqueológico “Paisaje Cultural San Salvador”. En la oportunidad estará presente el Dr. José María López Mazz, destacando la Intendencia de Soriano en un comunicado de prensa que “como conclusión más trascendente en este tema, está la comprobación de la presencia de Sebastián Gaboto en ese lugar en 1527, lo que permite establecer que San Salvador fue el primer asentamiento español en la región del río de la Plata”.

Un cuento antojadizo”

El investigador Roberto Sari Torres cuestiona estas afirmaciones indicando que “lo de la “geopolítica” de Gaboto es un cuento antojadizo y no más, y que como historia no vale nada porque no es verdad”. En una carta enviada a la Ministra de Educación y Cultura, María Julia Muñoz, Roberto Sari Torres refuta estas afirmaciones promocionadas por la Intendencia de Soriano, indicando que en ese terreno donde se hallaron las piezas arqueológicas no pudo haberse erigido el fuerte de Juan Sebastián Gaboto, aunque reconoce “el valor de lo hallado allí mismo”.
No eran chambones ni ignorantes agricultores. Bien sabían qué suelo de qué lugar era apto para sembrar el trigo euroasiático que traían en las naves. Lo sabían porque en su memoria genética había más de 1500 años de experiencia agrícola”, expresa Torres.
A continuación reproducimos la carta enviada al Ministerio de Educación y Cultura, donde Roberto Sari Torres esgrime sus argumentos y refuta la teoría que se ha venido afirmando.



No eran chambones ni ignorantes”

La Historia no es “turística” sólo cuando se descubre la verdad. En esta, de los fuertes de 1527 y 1574. Ellos siempre han sido un gran patrimonio nacional que la larga antigüedad de lo centralista que es “la muy fiel y .reconquistadora ciudad de San Felipe y Santiago” (de Montevideo) nunca le dio importancia, ni le prestó oídos y mucho menos se le aflojó la mano o el cinto para poner unos pocos “patacones” para alguna obra de investigación y difusión de nuestra más antigua historia.

Desde 2011 se ha venido contando una “novela” sobre el Fuerte de Antón de Grajeda (y no de Gaboto). La página periodística que agrego es la expresión de una teoría ceriada por la vieja leyenda que se inició en el Siglo XVII; una teoría sin ningún anclaje con lo objetivo, lo incuestionablemente lógico y el realismo que debió tener un acto fundacional como el de 1527 en tierras desconocidas por parte de hombres de gran pericia vital e instintiva.
Desde antes de 1527, en el agua y la costa de San Salvador yacen muchos esqueletos humanos; los que comenzaron a encontrarse desde principios de los años cuarenta, por parte de la maestra de “la Concordia” María Julia Caballero, la que también fue maestra del suscrito. Éstos y otros objetos caídos al fondo del río, son removidos constantemente aguas abajo por la presión tractiva cotidiana con cauce normal (1,5 metros cobre el cero) por el torrente de más de 200 crecientes: 3,50 a 7,m64 metros, que han tenido lugar en los 487 años transcurridos.

Los objetos encontrados en el cauce del río es indicativo de la actividad humana que, alrededor y sobre su hidrovía, ha tenido lugar durante 5 siglos sudamenricanos, y no hay manera de respaldar histórica y geográficamente, lo de que Gaboto levantó un fuerte en la desembocadura baja e inundable del río San Salvador por razones geopolíticas para mejor controlar el río Uruguay. Esto parece la tésis de un extraviado e insensato argumento; muy parecido al de un cura que hace 3.5 siglos dijo que Gaboto levantó un “fuerte” ahí para defenderse de la invasión de los indios. Tal es el origen de la indundada “historia”. Gaboto solo tenía una orden real: navegar por el estrecho de Magallanes y llegar hasta las islas de las especies. Eso era todo; pero fue atrapado por la leyenda del “Dorado” y la ambición de un sueño poderoso de oro y riqueza fácil. No es seria entonces la teoría geopolítica para sostener un gran error. Para eso eran lugares propicios la península de Colonia y la punta de Nueva Palmira. Lo de la “geopolítica” de Gaboto es un cuento antojadizo y no más y que como historia no vale nada porque no es verdad.

Otro grave error voluntarista es sostener que “San Salvador” (de Grajeda -Mayo 1527) y “Santi Espíritus” (Gaboto – junio de 1527) fueron enclaves fundamentales de España por acá; de lo más raro, porque ni el Rey Carlos V sabía otra cosa más que no fuera el que Gaboto volviera a España con las “naos” cargadas de especies y no con “geopolíticas” fluviales y “enclaves” arrasados por los Charrúas y los Timbúes, además de muchos muertos y “naos” hundidas. Así que los dos fuertes no eran causa del reino español sino unas decisiones antojadizas del gran navegante veneciano, y no otra cosa rara. El desacato le costó la destitución, aunque después el Rey lo repuso en el cargo de “Piloto mayor del reino”, pero igualmente se marchó a Inglaterra.
Es de reconocer el valor de los objetos hallados en el fondo de la desembocadura del San Salvador, y hay mucho más en los últimos 23 kilómetros del cauce (punta Península Ramospé a punta Amarillo). Repido, mi reconocimiento al valor de lo hallado allí mismo. Pero no son el soporte de ningún “San Salvador” de Grajeda. Éste estuvo 21 o 22 kilómetros aguas arriba, al lado de Dolores porque: 1- todo lo que cae a un río como este, que se precipita de una naciente de 160 metros sobre el cero, y recorriendo 135 kilómetros es arrastrado aguas abajo. 2- en la boca el monte original tenía más de dos leguas de ancho; territorio inundable persistente por efecto del régimen del río Uruguay, con barrancas bajas y expuesto al azote del viento SO (pampero) al que ninguna carabela anclada resistiría el embate. No pudo ser este entonces el “puerto de Naos” y no eran ningunos chambones aquellos marinos. 3-No eran chambones ni ignorantes agricultores. Bien sabían qué suelo de qué lugar era apto para sembrar el trigo euroasiático que traían en las naves. Lo sabían porque en su memoria genética había más de 1500 años de experiencia agrícola. Por eso la tierra de la boca sansalvadoreña no pudo ser la primera chacra triquera del Fortín de 1527; de esta región triguera del Uruguay y de Sudamérica y desde donde en enero de 1530 partió hacia España la primera exportación de trigo, ahora sansalvadoreño.

El trigo entonces -y no otras cosas- es la “brújula” que guió y a Grajeda a estas laderas occidentales de la Dolores de hoy, y este autor así lo ha señalado en planos y en páginas de los libros de 1998 (“Génesis de un pueblo...”) y de 2012 (“San Salvador, el país de los charrúas”).
4-En febrero de 1574, previo a fundar “ciudad zaratina” sobre el mismo perímetro del de “tierra firme” de 1527, tiene lugar el histórico “Combate de San Salvador”, entre los Charrúas y las fuerzas del Capitán de Ortíz, Juan de Garay, donde seis caciques pierden la vida: Zapicán muere a mano de Juan Maniañvo, a Tabobá y a Abayubá los mató Antonio Leiva; a Anagualpo y a Yandinoca los mata Juan Vizcaíno; a Mangalona lo mata Osuna. El combate no pude ser en la espesura del gran monte indígena, sino en el pastizal de las laderas y llanuras alrededor del fortín de 1527.
5-El geógrafo Capitán Andrés Oyarbide, monitorea estas costas en el año 1800. Con la ayuda de un baqueano charrúa, tal vez uno de los Britos de El Espinillo, identifica y baliza en mapa con un punto la ubicación de los históricos fuertes, incluyendo sus nombres. Con eso se cae “el verso” del cronista del “Telégrafo Mercantil” de Buenos Aires. Teniendo a la vista el mapa y siendo su autor geógrafo y experto marino, como era Oyarbide, al momento de la verdad no hay dudas para optar por el rastro exacto donde se levantaron los emblemáticos fortines de la Banda Oriental; los que -reitero- fueron construidos de palos a pique y tapia de barro oreado al sol, a 2 kilómetros al Oeste, aguas abajo del puerto de Dolores.
Sólo acá hay una teoría del autor combatiendo por la verdad y el reclamo de un trato justo para confrontar con otras “verdades” que al parecer del Ministerio de Educación y Cultura (MEC)le presta con presteza su marco institucional y demás apoyos.
Al parecer “el culturismo” para consumo y carátula de pasatismos y turismo, hasta hoy, ha sido la llave para alcanzar apoyos mediáticos e institucionales a través del MEC, para cualquier cosa que pueda venderse como y para turismo. ¿Pero y el bien cultural del arte mismo y la cientificidad de la investigación y la creación literaria histórica y otras, no deberían tener del MEC, y la cultura nacional un trato más razonable; y los recursos para reconocernos mejor a nosotros mismos?”

Roberto Sari Torres

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Dato
Roberto Sari Torres (Dolores, Uruguay, 1944) es autor de varios libros. Desde hace varios años viene profundizando en la investigación histórica. De esas investigaciones se pudo establecer el lugar exacto de fundación de la ciudad de Dolores. Es asiduo colaborador de HUM BRAL, especialmente en temas históricos.








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