viernes, 30 de septiembre de 2011

EDITORIAL

¿Hasta cuando habrá HUM BRAL?



Ángel Juárez Masares

Hablar de globalización y de la complejidad que el término contiene sería volver sobre un tema del que las ciencias sociales ya se han ocupado. No obstante, la respuesta obtenida por HUM BRAL al cabo de un año nos sigue sorprendiendo. En ese sentido hemos tratado de encontrar los motivos por los cuales esta humilde propuesta escrita desde “una esquina del mundo” -como lo definiera Aldo en reciente nota editorial- llega a más de 57 países;  tiene un promedio de 900 lecturas semanales,  y que ya superó las 38 mil desde su formato virtual.
Es verdad que este trabajo se asienta en las vivencias de quienes lo llevamos adelante, asunto que no nos preocupa demasiado porque toda obra de cualquier índole estará teñida por la impronta de sus creadores. Lo que nos lleva a hurgar en las razones que mueven a las personas a seguirnos, es curiosidad pura, y en ese contexto hemos especulado muchas veces sin encontrarle el meollo al asunto. Indudablemente que –simplificando- sí podemos asegurar que estamos llenando un espacio que la gente no encontraba en otras propuestas. No somos una Revista Cultural en el sentido más literal, y lo sabemos. También sabemos que por nuestra condición de periodistas  -en el caso de Aldo en pleno ejercicio- no podemos evitar (y tampoco queremos hacerlo) hacer periodismo a través de estas páginas, sobre todo teniendo en cuenta nuestra absoluta falta de compromisos con Institución o Empresa alguna, lo cual nos brinda un margen de libertad que sólo está limitado por nuestro sentido de la ética; asunto que defendemos y sobre el cual no admitimos cuestionamientos. Podrá discreparse con algunos temas, pero jamás hemos escrito algo que no estuviera debidamente fundamentado y corroborado. Quienes se han visto afectados o aludidos por el tratamiento de algunos temas, tienen la seguridad de tener “el adversario” a la vista. Nótese y póngase atención en la palabra: “adversario”…nunca “enemigo”.  Quien así lo sienta que se haga cargo porque corre por su cuenta. Del mismo modo ponemos especial cuidado en citar la fuente cuando la nota o artículo lo amerita, ya que esa es premisa fundamental para que la palabra “ética” no sea un mero discurso.
Otro de los puntos hacia los que hemos dirigido la mirada son los grandes medios de comunicación, cada vez menos confiables básicamente por dos razones fundamentales: la economía, y el Poder (puede invertirse el orden).
Naturalmente sabemos que para ellos no existimos, pero alguna razón existe para que alguien nos lea en Ucrania, Bulgaria, u otro lugar cualquiera en las antípodas.
¿Será acaso el tufillo a cosa doméstica, simple, despojada de pretensiones de “cambiar el mundo” lo que impele a la gente a leernos?
Recordemos que Max Weber y algún otro pensador habían  aventurado la atrofia de la imaginación colectiva a causa del consumismo capitalista; la industrialización, y una multiplicidad de factores conectados y derivados de ellos.
¿Será acaso aventurado pensar que muy lentamente los hombres están buscando caminos que los devuelvan hacia la humana esencia?
En definitiva nada se logra en la vida sin imaginación, y si estamos de acuerdo en que ese es el combustible que mueve al hombre, no es descabellado pensar que lo hará con las masas.
También es verdad que no sabemos hasta cuando podremos sostener Hum Bral. Las horas de trabajo que implica renovar la página semanalmente es una condicionante a tener muy en cuenta, además del costo en términos económicos que debemos pagar por hacerla.
¿Que crear un blog no tiene costos y tampoco utilizar la Red? Es verdad. Sólo el pago de la conexión a Internet que eroga cualquier usuario, pero en nuestro caso el tiempo que dedicamos a esta actividad no tiene retorno material, y ese factor tiene su peso.

Publicar un comentario