viernes, 10 de febrero de 2012

¿Está García Lorca
enterrado en Uruguay?



Antonio Nuño

Es una de las hipótesis que plantea Santiago Roncagliolo en su último libro "El amante uruguayo. Una historia real", publicado por Grupo Editorial Alcalá. Ese amante es Enrique Amorim, un intelectual que se relacionó con muchos de los nombres más importantes de la cultura latinoamericana del siglo XX.



Una extraña caja funeraria
Amorim y Lorca se conocieron en Buenos Aires en 1933, y prolongaron la misma en Montevideo. Fue allí donde el uruguayo sitúa el momento más importante de ese idilio: la lectura que hizo Federico, en la ribera del río Uruguay, de su famosa "Oda a Walt Whitman". Es este un poema abiertamente gay, por lo que, teniendo en cuenta la moral de la época, el granadino había guardado en una discreta intimidad.
Los amantes mantuvieron una amplia correspondencia durante tres años (aunque Amorim se quejase de que Lorca le escribía poco), y se volvieron a encontrar en el Madrid de los días inmediatamente anteriores al estallido de la Guerra Civil. Amorim llegó a afirmar que fue una conversación mantenida con el poeta en la calle de Alcalá, en la que Lorca abominaba sobre el fascismo, la que provocó su detención y la posterior ejecución.
En 1953, Amorim encabezó una cuestación para erigir un monumento al autor de "Yerma" en Salto, Uruguay. Era el primer monumento que se le dedicaba al poeta. El día de la inauguración, una caja funeraria blanca fue enterrada junto al monolito conmemorativo (se puede observar en la foto, en el extremo inferior derecho). ¿Qué hay en esa caja? ¿Están los restos de Lorca?. Es una hipótesis. Amorim desapareció durante unos meses en 1952. Nadie pudo dar con él. ¿Estuvo intentando sobornar a alguien para hacerse con esos restos?



¿Quién era Enrique Amorim?
Fue un escritor irregular, que lo intentó todo para pasar a la posteridad. Entre sus escritos, alcanzaron una cierta notoriedad los relatos y novelas que tenían el campo (lo rural) como escenario principal ("Las quitanderas", "La carreta"...). Hizo sus pinitos también en el cine, como guionista, e incluso rodó un documental sobre la obra cerámica de Picasso, con tan mala fortuna que midió mal la iluminación y la película quedó oscura...
Inauguracion del monumento a
Garcia Lorca en Salto.
Millonario de nacimiento, se dedicó a sufragar a buena parte de los artistas que conoció. Y como esos artistas eran en su mayoría miembros del Partido Comunista, el se enroló también en sus filas. A los responsables del partido no les hacía demasiada gracia la presencia de un "burgués" multimillonario, pero las ingentes cantidades de dinero que aportaba hicieron que esos dirigentes miraran para otro sitio.

No solo Lorca
Antes que a Lorca, Amorim conoció al premio Nobel Jacinto Benavente. De la tórrida relación que mantuvieron da fe la extensa correspondencia mantenida entre ambos.
También estuvo en el círculo del poeta Pablo Neruda, ya desde los tiempos en los que el autor del "Canto General" y Lorca arrasaban en las noches de Buenos Aires. La amistad se deterioró cuando Neruda no hizo acto de presencia en el homenaje de Salto. Desde entonces, Amorim, con la colaboración del escritor Ricardo Paseyro, dedicó buena parte de sus energías a echar por tierra la obra del chileno. Parece que llegó incluso a impedir que se le concediera el premio Nóbel, premio que Neruda consiguió años más tarde, cuando el uruguayo ya había muerto.
Fue amigo y medio primo (estaba casado con una prima suya) de Jorge Luis Borges. Conoció a Picasso en el Congreso de Intelectuales por la Paz de Wroclaw, a mediados de los 50, y le siguió a París, donde probablemente se hizo pasar por Jean Paul Sartre para colarse en una cena a la que asistían el propio Picasso y Charles Chaplin.

Ambigüedad meditada
Ya sabemos que Amorim mantuvo relaciones con varios hombres, sin embargo, nunca hizo pública su homosexualidad. Se casó con Esther Haedo (la prima de Borges) y tuvo una hija, Liliana, con Blanca, una mujer argentina. Liliana sufrió un fuerte shock, que cambiaría su vida, cuando supo que su madre no era la mujer de su padre, que era solamente su amante.
Hombre de una salud siempre delicada, Enrique Amorim murió en Buenos Aires en 1960, sin develar qué había realmente en la caja enterrada en el monumento a García Lorca.

Extraído de: www.cadenaser.com
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