sábado, 14 de abril de 2012

Günter Grass: "Israel es una amenaza a la paz mundial"




* El Nobel de literatura escribió, a modo de poema, un artículo que fue replicado en varios medios del mundo. Una nueva polémica alrededor del escritor alemán, con voces a favor y en contra.

El escritor alemán Günter Grass, premio Nobel de Literatura, publicó un duro y polémico artículo en el que denuncia sin eufemismos la política del gobierno israelí contra Irán. "Israel, potencia nuclear, pone en peligro una paz mundial ya de por sí quebradiza", escribió el alemán de 84 años en un poema titulado "Lo que hay que decir" y publicado simultáneamente en varios diarios del mundo.
El autor de "El tambor de hojalata" denuncia "el creciente poder nuclear" israelí, que ve "fuera de control, ya que es inaccesible a toda inspección".
Ante "el supuesto derecho a un ataque preventivo" israelí "que podría exterminar al pueblo iraní", Grass llama a reaccionar, "porque mañana podría ser demasiado tarde".
Figura clave de la literatura del último siglo, Grass propone que una "instancia internacional" controle de forma "permanente y sin trabas" tanto el potencial nuclear israelí como las instalaciones atómicas iraníes. "¿Por qué he guardado silencio hasta ahora?", se pregunta varias veces Grass en el poema publicado entre otros por "The New York Times" y "El País" de España.
El autor se responde que ha callado para evitar la "condena" de ser acusado de antisemitismo. "Creía que mi origen, marcado por un estigma imborrable, me impedía atribuir ese hecho al país de Israel, al que estoy unido y quiero seguir estándolo".
Grass ya desató una polémica internacional en 2006 al revelar que fue miembro de las Waffen-SS, las fuerzas especiales del régimen nazi, cuando tenía 17 años. El poema publicado hoy volvió a agitar el debate en torno a su figura. La embajada israelí en Berlín inscribió el texto en la "tradición" del antisemitismo europeo y señaló que "Israel es el único país del mundo cuyo derecho a existir se pone públicamente en duda".
El diario alemán "Die Welt" fue más lejos al publicar en portada una foto de Grass con el titular "El eterno antisemita". El escritor es "un prototipo del antisemita formado", señala un artículo. "Siempre tendió a la megalomanía, pero ahora se ha vuelto totalmente estúpido". En el mundo de la política, el portavoz de la canciller Angela Merkel recordó que en Alemania todo artista tiene libertad de expresión, pero que también el gobierno tiene derecho a no comentar algunos temas. El secretario general de la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel, Hermann Grühe, se mostró "horrorizado tanto por el tono como por el contenido" del poema.
Pero también hubo voces de apoyo para el Nobel alemán. Johano Strasser, presidente del Club Pen germano alertó también contra las exportaciones de armas de Alemania a Israel porque "dan la impresión de que la guerra con Irán es inevitable". También Wolfgang Gehrcke, diputado del partido poscomunista La Izquierda, señaló que "Günter Grass tiene razón". El escritor se atreve a decir lo que muchos callan, añadió.
 
Hoy evitaría el concepto global
 Unos días después de que se publicara el poema, Günter Grass, dio marcha atrás ahora relativizando sus declaraciones contra Israel, tras la consternación, polémica y ola de críticas mundiales desatadas por su poema "Lo que se debe decir", en el que ataca al Estado hebreo por su política hacia Irán. En declaraciones al diario Süddeutsche Zeitung, Grass reconoció que cometió un error y que "si hoy escribiera nuevamente el poema evitaría el concepto global de Israel y dejaría más en claro de que se trata del actual gobierno (del primer ministro Benjamín) Netanyahu" en su denuncia. Para Grass, el ejecutivo ultraconservador de Netanyahu le crea más enemigos y aisla aún más internacionalmente a Israel.

(*) En base a artículos aparecidos en  www.revistaenie.clarin.com  y www.espanol.rfi.fr


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Lo que hay que decir

Por qué guardo silencio, demasiado tiempo,
sobre lo que es manifiesto y se utilizaba
en juegos de guerra a cuyo final, supervivientes,
solo acabamos como notas a pie de página.
Es el supuesto derecho a un ataque preventivo
el que podría exterminar al pueblo iraní,
subyugado y conducido al júbilo organizado
por un fanfarrón,
porque en su jurisdicción se sospecha
la fabricación de una bomba atómica.
Pero ¿por qué me prohíbo nombrar
a ese otro país en el que
desde hace años —aunque mantenido en secreto—
se dispone de un creciente potencial nuclear,
fuera de control, ya que
es inaccesible a toda inspección?
El silencio general sobre ese hecho,
al que se ha sometido mi propio silencio,
lo siento como gravosa mentira
y coacción que amenaza castigar
en cuanto no se respeta;
“antisemitismo” se llama la condena.
Ahora, sin embargo, porque mi país,
alcanzado y llamado a capítulo una y otra vez
por crímenes muy propios
sin parangón alguno,
de nuevo y de forma rutinaria, aunque
enseguida calificada de reparación,
va a entregar a Israel otro submarino cuya especialidad
es dirigir ojivas aniquiladoras
hacia donde no se ha probado
la existencia de una sola bomba,
aunque se quiera aportar como prueba el temor...
digo lo que hay que decir.
¿Por qué he callado hasta ahora?
Porque creía que mi origen,
marcado por un estigma imborrable,
me prohibía atribuir ese hecho, como evidente,
al país de Israel, al que estoy unido
y quiero seguir estándolo.
¿Por qué solo ahora lo digo,
envejecido y con mi última tinta:
Israel, potencia nuclear, pone en peligro
una paz mundial ya de por sí quebradiza?
Porque hay que decir
lo que mañana podría ser demasiado tarde,
y porque —suficientemente incriminados como alemanes—
podríamos ser cómplices de un crimen
que es previsible, por lo que nuestra parte de culpa
no podría extinguirse
con ninguna de las excusas habituales.
Lo admito: no sigo callando
porque estoy harto
de la hipocresía de Occidente; cabe esperar además
que muchos se liberen del silencio, exijan
al causante de ese peligro visible que renuncie
al uso de la fuerza e insistan también
en que los gobiernos de ambos países permitan
el control permanente y sin trabas
por una instancia internacional
del potencial nuclear israelí
y de las instalaciones nucleares iraníes.
Solo así podremos ayudar a todos, israelíes y palestinos,
más aún, a todos los seres humanos que en esa región
ocupada por la demencia
viven enemistados codo con codo,
odiándose mutuamente,
y en definitiva también ayudarnos.


Günter Grass

Traducción de Miguel Sáenz. El texto original en alemán se publicó en el diario Süddeutsche Zeitung.



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