viernes, 31 de agosto de 2012

Apuntes de pintura

La pintura como elemento de denuncia

 

                                                                                              Ángel Juárez Masares
 

Mucho se ha escrito sobre los mensajes que se trasmiten a través de la pintura, y sabemos de las dificultades que trae abordar un tema sobre el cual se han expedido personas idóneas a lo largo de la historia. Sin embargo creemos que siempre es bueno volver sobre estos asuntos como una manera de no perder de vista el objetivo de esta disciplina.
Las primeras manchas que el hombre estampó sobre las paredes de las cavernas tuvieron como objeto decir algo; ya fuera su terror por la presencia del animal depredador, el asombro provocado por los fenómenos naturales, o los enfrentamientos bélicos con otras tribus.
Y fue precisamente la violencia entre sus pares uno de los motivos por los cuales la pintura se transformó en una vía de denuncia y protesta a lo largo de la historia.
Recordemos que a principios del siglo XIX hay un quiebre que marcará un antes y un después en la representación artística de la guerra, y esto ocurre a través de la obra de Francisco de Goya y Antoine Jean Gros. En 1808, el artista francés pintó –por encargo del mismo Emperador- “Napoleón en el campo de batalla de Eylau”. El soporte fue un gran lienzo en el que se ensalzaban las virtudes humanas y militares de Bonaparte, y que en su momento fue criticado por Goya al entender que falseaba la realidad.
En contraposición, el pintor aragonés abordaría en su serie de grabados “Los desastres de la guerra” (1810-1815), un enfoque totalmente diferente a lo que se había hecho hasta entonces, abriendo un camino hacia la modernidad.
Movimientos como el realismo, el impresionismo, el expresionismo, e incluso el dadaísmo, se verían influidos –en mayor o menor grado- por el ojo crítico de Goya, quien mostró a través de obras como “La carga de los mamelucos”, o “Los fusilamientos de la Moncloa”, cómo los protagonistas de las guerras no son tanto los Estados y sus generales como toda esa gente anónima como los soldados y los civiles que sufren las atrocidades inherentes a todo conflicto.
Otro de los artistas que podrían citarse –entre muchos- es el alemán Otto Dix (1891-1969) quien, siguiendo los pasos de Goya supo plasmar en grabados, dibujos, y pinturas, la locura de la guerra. Él, como tantos otros vivió y sufrió la Gran Guerra en persona. Dix tuvo que abortar sus estudios en 1914 a causa de la Primera Guerra Mundial, y como tantos miles de jóvenes germanos sucumbió al nacionalismo expansionista que se vivía en la Alemania de entonces, no dudando en alistarse en el ejército como voluntario.
Cuando el Tratado de Versalles puso fin a esa guerra, Otto Dix se interesó –precisamente- en mostrar sus contradicciones e injusticias. A principios de los años ´20 realizó una serie de grabados y pinturas que tuvieron como protagonistas a los lisiados del campo de batalla. Como antes había hecho Goya, Dix cartografió la guerra en su vertiente mas cruel a través de sus aguafuertes, que desde entonces continúan interrogando al espectador.
Naturalmente no podemos permitir que ninguna limitación de espacio físico deje fuera de esta breve reflexión sobre la pintura como denuncia, al “Guernica”. Pintado en 1937 por Pablo Picasso, es una de las muestras mas espeluznantes de los horrores de la guerra que se hayan pintado jamás.
Por ser universalmente conocidos no abundaremos en los hechos que inspiraron esta obra, y solo recordaremos que la idea fue tomada del bombardeo de la aviación nazi contra la pequeña e indefensa población vasca de Guernica. Tampoco haremos referencia al cuadro en sí, pues quien no lo conozca no está siguiendo esta lectura, y si así es, tendrá entonces un buen pretexto para informarse.
Algunos críticos se aferran a la teoría que quienes mejor han sabido recoger la esencia de la guerra han sido los fotógrafos. Cierto es que el trabajo de los periodistas gráficos en la Guerra Civil Española, la II Guerra Mundial, Corea, o Viet Nam, han contribuido a ilustrar –al menos parcialmente- el acontecer de la guerra, pero también se ha cuestionado el carácter no objetivo del trabajo fotográfico, y la condición selectiva y fragmentada que niega en cierto modo la verdad de los hechos.
El arte, por el contrario, se mueve por otros caminos (al manos debería), que son los de cuestionar la realidad, sacar a luz verdades ocultas, y buscar respuestas donde otros no pueden –o no quieren- encontrarlas.
Finalmente dejar en claro que cada artista hará uso de su libre albedrío, y que nadie cuestiona a quien pinta el jarrón con flores (lo hizo Van Gogh). Actualmente quienes tratamos de aprender a pintar, aún sabiendo que no alcanzará el tiempo biológico para hacerlo, creemos que se debe ser muy cuidadoso para no ingresar en la “pintura panfletaria”. Los motivos para “denunciar” a través del arte se acrecientan en la misma proporción que se incrementa la población mundial, de manera que jamás faltará fuente de inspiración. El asunto es encontrar las vías para poner en forma, color, y movimiento, los avatares de la existencia y el alma humanas. Ojalá, estemos en eso…
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