viernes, 9 de noviembre de 2012


A 102 años de la muerte de Florencio Sánchez



Florencio Sánchez nació en Montevideo el 17 de enero de 1875, y murió en Milán, Italia, el 7 de noviembre de 1910. Dramaturgo y periodista uruguayo, cuya producción y herencia artística se desarrolla en ambas orillas del Río de la Plata. Es considerado una de las figuras principales del teatro mundial.
Hijo de Olegario Sánchez y de Josefa Mussante, tuvo 11 hermanos. Tras abandonar sus estudios secundarios, aunque fue un incansable lector, alternó su vida entre Montevideo, Buenos Aires y Rosario. Fue en estas ciudades donde desarrolló una intensa labor periodística (La Voz del Pueblo, El Siglo, La Razón, El Nacional, El País) y teatral.
Al estallar en 1897 la guerra civil en Uruguay, se incorporó a las filas de Aparicio Saravia en seguimiento de la tradición partidaria de su familia, ocasión en que trabó contacto con algunas destacadas personalidades de la intelectualidad, como Eduardo Acevedo Díaz. Consternado por el clima que rodeaba al alzamiento, desertó y pasó a Brasil. De este período surgirá su desencanto por las posturas políticas tradicionales, reflejado en sus Cartas de un flojo, y comienza su activa militancia en el anarquismo. Escribió en La Protesta y en la revista El Sol dirigida por Alberto Ghiraldo. Sus obras Ladrones y Puertas Adentro se inscriben dentro del modelo anarquista.

Su vinculación con el anarquismo
En Montevideo ingresó al Centro Internacional de Estudios Sociales, (principal local anarquista de la ciudad, cuyo lema era: "El individuo libre en la comunidad libre"). Florencio se involucra activamente en el Centro Internacional, dando varias conferencias, leyendo sus “Cartas de un Flojo”, declarándose anarquista, compartiendo la tribuna tanto con Pietro Gori, como con Pascual Guaglianone, un joven argentino que impactado por el ejemplo de Gori, daba conferencias por toda la ciudad. Allí Florencio se desempeña como bibliotecario de la recientemente inaugurada Biblioteca Obrera, colabora con algún texto con el periódico del Centro “Tribuna Libertaria”. Crea un cuadro filo-dramático, junto con Edmundo Bianchi y Eulogio Peyrot, donde pretenden extender la arenga, el discurso libertario, por vías de comunicación más entretenidas. La experiencia es un éxito y de allí nacen obras de Florencio que se presentan hasta el día de hoy como ser “Puertas Adentro”, o “Ladrones” y “Pilletes”, que un tanto modificadas –o bastante- son lo que hoy conocemos como “Canillita”. Además del Centro Internacional, Florencio frecuenta la librería Moderna de Orsini Bertani, un anarquista que le editó sus primeras obras a Rafael Barret, Ángel Falco o Ernesto Herrera, entre otros tantos, y frecuenta muy especialmente el Polo Bamba, un café ubicado frente a la plaza independencia que era el principal lugar de reunión de los anarquistas junto al Centro Internacional.
Será también Florencio el principal impulsor de un proyecto que tardará un par de meses en concretarse. La edición de un diario anarquista, esté se llamará “El Trabajo” y constituirá el primer (y uno de los pocos) diario anarquista del Uruguay.
Mientras tanto las conferencias se sucedían, entre diciembre de 1900 y mayo de 1901 Florencio dio al menos siete conferencias en el Centro Internacional. El asunto molestó tanto al jefe de policía que ordenó detenerlo. Prófugo de la policía se fue rumbo a Rosario (Argentina).
En 1903 escribe M'hijo el dotor, que se estrena con gran éxito en Buenos Aires. En 1903 escribió el sainete La gente honesta y su primera obra teatral Canillita, que se representó por una compañía española de zarzuelas. Solidario con los obreros gráficos en huelga, pierde el empleo. A su vez la policía impide el estreno de La gente honesta. Sin embargo, Sánchez no declina su compromiso ideológico.
En 1906, Sánchez se instala en La Plata, donde trabajó en la Oficina de identificación Antropométrica, que había sido fundada por el policía Juan Vucetich. Apasionado observador, Sánchez tuvo como temas preferidos para sus obras de teatro la vida proletaria, la familia, el conventillo, los inmigrantes, representó diversos tipos sociales en ambas orillas del Río de la Plata, mostrando miserias y esperanzas del mundo del trabajo a través de la vida cotidiana de sus personajes.
El 25 de setiembre de 1909 embarcó hacia Europa en el barco italiano «Príncipe di Udine» como a comisionado oficial del presidente uruguayo, Claudio Williman, para informar sobre la conveniencia o no que el gobierno uruguayo participara en una proyectada Exposición Artística en Roma, llegando a Génova el 13 de octubre de1909. Después de pasar unos meses derrochando una importante suma de dinero como anticipo de los derechos de representación de sus obras en Europa en diferentes ciudades italianas y francesas, enfermo de tuberculosis, murió a las 3 de la madrugada del 7 de noviembre de 1910 en el Hospital de Caridad «Fate Bene Fratelli» de Milán (Italia), donde había estado internado cinco días antes por una bronquitis en el pulmón izquierdo. El 21 de enero de 1921 sus restos mortales llegaron a Montevideo y fueron llevados al Panteón Nacional.
En homenaje al escritor, en la fecha de su muerte, se conmemora el Día del Canillita, el vendedor de periódicos en la calle, en la Argentina y Uruguay. Luego de su muerte, la Municipalidad de La Plata puso su nombre a la Diagonal 75.


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