viernes, 30 de noviembre de 2012


Cuentito medieval
De la noche queste viejo decidió escribir sobre la nada



Escriba Medieval

Amados Cofrades: Como lo supe hacer en otras oportunidades, debo confesaros nuevamente hoy, que llevo varias horas sentado en mi scriptorium procurando escribiros algo interesante.
Sin embargo descubro que ya todo está escrito y ya todo está hecho; que nadie puede inventar nada porque ya está todo inventado. Simplemente porque el mundo no amanece cada día, viene de una cuasi infinita cantidad de amaneceres. Todo se resume entonces a acomodar las cosas –en este caso las palabras- de manera que digan lo mismo que otros han dicho (pero de otra manera). Entonces uno cae en la cuenta que es un farsante amontonador de letras y de frases que otros han escrito, y no sabe si ponerle fuego a todo, o seguir la farsa sin buscarle al asunto connotaciones morales. Tras varios esfuerzos –vanos- por encender una pequeñísima candela para iluminar mi entendimiento, he decidido dejar correr la pluma para que la mano dibuje por si misma palabras a su antojo.
Si…eso haré, Nobles contertulios. Zurciré mi traje de bufón y me uniré al hato de farsantes que caminan las calles desta aldea convencidos que son imprescindibles. Danzaré con los lacayos de palacio que acuden todas las mañanas a rendirle pleitesía al Señor feudal; me sumaré a la turbamulta que tarde a tarde aplaude a  los imbéciles que vocean noticias comarcanas en medio de la plaza, y alabaré sin razón ni honra a los Caballeros que dicen ser políticos sin conocer siquiera el significado de tan inmenso vocablo.
Por medio de la palabra procuraré que vuestra mente se pueble de imágenes, mas no sea de una recorrida por la aldea que imagino imaginaria; haré que a vuestros oídos llegue el rumor de las caballerías, y la discusión de las viejas que en el mercado regatean los precios del pescado y las legumbres.
Mi mano se deslizará abrazada al canuto de ganso desta pluma, nada mas que hilvanando palabras sin sentido, solamente por el puro goce de tenerlos a vosotros leyéndolas.
¡Ah! ¡Villano!...dirá mas de uno ante esta confesión de trampa, pero sin duda continuaréis leyendo, porque la curiosidad condición del hombre es, y face las veces de picana y flagelo para mover el buey del interés humano.
Os haré pensar, porque pensar es retornar a lo vivido, de la misma manera que un olor cualquiera nos lleva en un instante a nuestra infancia. Os hablaré de la nada, también del infinito, y mientras vosotros buscáis asociar tales vocablos con algún cabo suelto en vuestras vidas, yo habré de reír entre los pocos dientes que me quedan…y lo haré con maldad, con saña, resentimiento, y frustración acumulada. Reiré sin remordimiento alguno, porque ya os he fablado que detesto escribir cualquier cosa que a una moralina se parezca, y confesado que he mis traumas íntimos, para que claro quede la maldad que anida en mis entrañas.
¿Y que tal si os invito a sinceraros? A sacar fuera de vosotros el animal que os mueve por la vida, que el andar en dos patas no es virtud, sino que tal industria pasa por sabernos animales.
¿Qué tal si reconocéis que solo somos resultado del pasado? Que todo juicio no es solamente resultado del hecho que lo produjo, sino de cómo resolvimos el problema en las cavernas.
¡Ah! ¡Picarones¡!Con que seguís leyendo! ¿eh?... ¡Ja!... Ya os lo advertí, ayuno de ideas (como suele decir Aldux, el aprendiz), solo estoy deslizando la pluma para que ella ponga en palabras lo que surja de los vericuetos de la mente. Verdad es que ignoro por completo qué cosas escribiré en la siguiente línea, pero este trabajo de pasear por los prados del alma no deja de ser divertido. Creo que lo haré con mas frecuencia, sobre todo porque siempre es mejor sacar el alma del almario que el arma del armario. Quizá los hombres deberíamos facer deste ejercicio del mismo modo como ejercitamos nuestras piernas en una caminata, ¿quien asegura quello no sea harto saludable? Contradictorio sería pensar que el cuerpo se sostenga sin la llama genuina, o que ésta arda sin que la materia la contenga.
Ahora mi mano quiere escribir sobre la muerte, pero el intelecto se rebela y clama su dominio. Dejaré para una destas noches hablaros de la parca, o de lo poco o nada que sabemos della. Existir hoy y ahora es la consigna, tan drástica afirmación está en la causa misma, porque de ayer quedan apenas los recuerdos, y de mañana no tenemos ni certeza.




Moraleja:
               Cuando el hombre pretende explicarse la existencia, piérdese en los oscuros caminos de la mente, aún cuando lo faga tenaz…con insistencia.
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