viernes, 16 de noviembre de 2012

Una visita al infierno



“La causa de los Derechos Humanos tiene que ser una empresa  nacional”





Aldo Roque Difilippo


El Dr. Gustavo Mora es siquiatra. Durante el anterior gobierno del Frente Amplio ocupó  algunos cargos de responsabilidad política en el área de la Salud. En la década de los años 70  con poco más de 20 años militaba en el PVP (Partido por la Victoria del Pueblo), y trabajaba en la empresa ONDA cuando fue detenido y torturado hasta cumplir más de 6 años de prisión en el Penal de Libertad. Pero previamente pasó por el centro de reclusión clandestina “300 Carlos” y el Batallón 9° de Caballería. Hace pocos días junto a un grupo de ex presos políticos y la jueza Mariana Motta ingresaron al  “300 Carlos” el  tristemente conocido lugar de torturas de la dictadura uruguaya, luego de sortear el escollo impuesto por el Ministro de Defensa, Eleuterio Fernández Huidobro que había impedido el ingreso de cámaras fotográficas a ese recinto en una anterior oportunidad.
El Dr. Mora dialogó con HUM BRAL  sobre esa experiencia, sobre su visión política del tratamiento que el gobierno viene dando al tema de los derechos humanos, y por supuesto de los militares, alguno de los cuales, paradójicamente ha tenido que brindar asistencia en su rol de médico siquiatra.
“Caímos en el año 1976”, comenzó diciendo. “Fuimos llevados al 300 Carlos
que funcionó en el Batallón Nº 13 de calle instrucciones cerca de la Virgen de Lourdes. Por distintos recuerdos que teníamos, identificamos donde habíamos estado, por las palmeras, las características del terreno, etc. Todos nos manejábamos con recuerdos parciales,  porque andábamos siempre vendados. Juntando información y datos se llegó a la conclusión que habíamos estado en el “300 Carlos”. Hicimos la denuncia  en diciembre del año  pasado con este grupo de compañeros  donde había otra denuncia  donde estaba el periodista Rodolfo Porley, de la misma característica que estaba llevando adelante  la Jueza Motta.
Entramos  al  cuartel. A los fondos  está la barraca donde habíamos estado nosotros. Un  galpón grandísimo. Un gran espacio con una edificación  de dos plantas, una escalera   y unas barandas  con varios cuartos abajo y arriba. Un baño arriba y otro abajo, lo mismo que   nosotros conocíamos  y   donde habíamos estado. Entramos con la jueza, los actuarios, estaba también el Abogado Alvarez Petraglia.
Yo tenía recuerdos de un baño de  la escalera, de una  baranda donde colgaban las cuerdas,  identificamos donde estaba el caballete, donde estaba el tacho para el submarino”.

Cuando Ud. dice identificamos…
-Ubicamos el lugar…

¿Qué modificaciones  había de aquellos recuerdos que tenían del lugar?
-Ninguna, porque  el caballete estaba en uno de los cuartos de arriba que está igual, con un baño al lado. Las barandas están, lo que si nos preguntamos es si aguantarían  4 o 5 personas colgadas. Capaz que no, fue la única duda. Pero después esta todo  igual. 

¿Cómo llega al 300 Carlos? ¿Cuánto tiempo estuvo allí?
-Estuve un mes, un mes y medio más o menos no recuerdo exactamente. A mi me detuvieron en el trabajo, en la ONDA,  y le llevaron ahí. Recuerdo que identifiqué unas palmeras que todavía están al frente del cuartel, y después no me acuerdo más.
Con el tiempo de estar ahí uno  se va dando cuenta, mira por debajo de la venda. Incluso algunos compañeros se sacaban la venda, o los mismos militares le sacaban la venda. Una compañera  incluso se puso a discutir con ellos cara a cara; tampoco les importaba mucho ocultar la identidad.

¿Había algún compañero  de Mercedes?
-En los mismos días que yo fue detenido Fernando Funcasta, que también  es de Mercedes, y que estaba viviendo en Montevideo. Se había  ido a estudiar. Yo también de hecho estaba viviendo y militando en Montevideo.

¿Ud. identificó militares de Mercedes en el 300 Carlos?
-No.
Identifique a los que me detuvieron. Después los vengo a identificar por las fotografías y la exposición pública que han tenido: Silveira (Jorge) y Arab (Ricardo)  [Ambos procesados junto a José Gavazzo, y Gilberto Vázquez como coautores de homicidio muy especialmente agravado de María Claudia García Irureta de Gelman]


¿Cómo fue el grado de tortura?
-Como en todos lados: el tacho, el submarino, te colgaban. A mi lo que más me tocó fue la colgada, y después  plantones, garrote y todo.

¿Ellos apuntaban a alguna información en especial?
-En general buscando información acerca de  las organizaciones. Cómo funcionaban,  en fin.
Después de ahí fuimos al 9no. de Caballería que era una especie de depósito. Ya habían terminado los interrogatorios y quedabas ahí medio como en reserva, porque también de ahí algunos compañeros fueron sacados nuevamente.
Más allá que hubiera otros lugares de interrogatorio, en Montevideo estaba centralizado en el 300 Carlos.
En  el año 76 cayeron muchos compañeros del Partido Comunista.

¿Ese fue el primer centro de detención donde estuvo?
-Si.

¿Después de ahí a dónde lo llevaron?
-Pasé al 9no. de Caballería, donde estuve 6 meses. Después de ahí pasamos al Penal de Libertad .


¿En algún momento temió por tu vida?
-Si. Ahí en el 300 Carlos.
Uno lo ve ahora en perspectiva, el Batallón 13 es un gran espacio. El lugar que nosotros visitamos era como 5 cuadras para adentro del Cuartel.
Lo que yo identifiqué me parecía que era una fábrica todavía sigue siendo, son  los barracones del Cuartel.  O sea un gran espacio. 
Ahí estabas en medio de la nada, a merced  de lo que  pudiera pasarte.

¿Tiene conocimiento que  hubiera muerto gente ahí?
-No estoy seguro. Un compañero piensa que podría haber estado Elena Quinteros allí. Él tiene indicios que de que estuvo ahí.
¿En el 300 Carlos ubicó a algún detenido más de Mercedes?
-No.




El Cuartel y el Penal







¿En el 9no. de caballería identificó a algún detenido de Mercedes?
-No, tampoco.

¿En el Penal de Libertad?
-Si.

¿Cómo fue el trato en el 9no. de Caballería?
-Cada cuartel tenía su peculiaridad. Pasamos bien. Estábamos en depósito. Empezamos a recibir visitas, a recibir paquetes con comida. O sea la familia ya había sido avisada. En los primeros tiempos la familia desconocía dónde estábamos.
Ahí pasamos bien. Ahí no había apremios físicos.

¿En el Penal de Libertad?
-La misma característica.  Apremios físicos pero aislados…


¿Cuánto tiempo estuvo en el Penal de Libertad?
-Seis años y dos meses.

¿Cómo era el trato?
-Variaba, iban rotando las guardias. Había algunas que aflojaban un poco. Otras que eran más duras.  En realidad las condiciones de vida en el Penal de Libertad, parece paradójico decirlo, pero eran mejores que la que teníamos en los cuarteles, porque teníamos espacios, podíamos hacer manualidades, deportes,  teníamos una biblioteca. En ese sentido fue mejorar la condición.


¿En el 9no. de Caballería o en el Penal de Libertad identificó algún militar de Mercedes?
-En el noveno si, al Capitán Ubillos (Ariel) que estaba al frente del S2.
Lo recuerdo porque en ese cuartel estábamos con Fernando  Funcasta (“Facha”) y  como éramos de Mercedes nos llevaron a su despacho y nos  trataron de sonsacar y amenazar  sobre qué teníamos  que ver con el tema del Mayor Criado (Teniente Gustavo Criado Carmona, quien fue baleado en la puerta de su casa el 3 de abril de 1972).
Nosotros no teníamos nada que ver porque éramos de otra organización.  Pero una o dos veces nos llevaron frente a él, amenazándonos y el Facha a su vez era pariente político. Él es Funcasta y la mujer de Criado es Funcasta.
Como éramos de Mercedes nos llevaron frente a él pero la verdad me parece que era para joder.

¿Cómo fue el trato con Ubillos?
-Neutral.
-Al Facha lo llegó a amenazar bastante mal. En realidad no tenía nada que ver pero como tenía ese parentesco aparecía como sospechoso.

¿En el Penal de Libertad  a quiénes  recuerda de Mercedes?
-De varios pero en el Penal de Libertad en realidad el trato fue sin ninguna verdugiada. En realidad fue a distancia, cada quien en su lugar  y más nada.
A su vez la gente que iba de acá  las características no eran de las más resaltables.


Lucha política, descarnada y muy dura



¿Con el tiempo se llegó a cruzar con alguno de ellos?
-Si.

¿Entablaron algún trato?
-Con alguno si y con otros no.

Con los que pudo hablar, ¿cómo fue ese trato? ¿Le pidieron disculpas?
-No. Pero tampoco no me lo planteo. Cada cual en su función.

¿Llegaron a hablar del tema?
-No.
En realidad si, hablé con “El Capincho” Sierra, el Heladero, que en ese tiempo era un soldado.
“El Capincho” fue de los pocos que decía: ¿Gustavo, precisás algo?

¿De los militares de Mercedes que concepto tenés?
-Neutral. Ellos cumplieron su función. Conmigo no se excedieron y nada más.
Era una relación de respeto, te impresionaba más eso, alguno si te verdugiaba.

¿Con el tiempo la relación llegó a darse médico-paciente?
-Con alguno.

¿Qué  sintió la primera vez que te tocó atender a uno de esos militares?
-Me pareció paradójico, pero nada más. Hago lo que tengo que hacer y trato de hacerlo lo mejor posible.


¿Cómo se hace para salir del encierro y la tortura con la cabeza limpia?
-Fue una experiencia muy embromada pero para mi fue una escuela de aprendizaje y  de maduración. En ese momento tenía 24 años, lo que hoy tiene mi hijo  más chico. En realidad salí  fortalecido.
Hoy por hoy uno recuerda con mas  emotividad. Se generó todo un  vínculo tan estrecho de acompañamiento, de fortalecimiento y de solidaridad  que se daba incluso afuera entre los familiares,  que en realidad era un excelente espacio de sostén y de acompañamiento. No te sentías solo, sino que eras parte de una  troupe, compartiendo  una experiencia que había que llevar delante de la mejor manera posible.
En general era es lo más fuerte que recuerdo. La consistencia del grupo heterogéneo de presos, que no obstante  había una comunión en cuanto a la necesidad de  fortalecer los vínculos, y afianzar  el apoyo unos con otros.

¿Cómo se sale sin sed de venganza?
-Nunca estuvo en nuestra cabeza. Porque en realidad forma parte de la lucha política, descarnada y muy dura, pero es así. Lo que no quiere decir que uno diga está todo bien. No está todo bien.
Hoy por hoy yo me imagino en el lugar  del torturado y no me veo. No me saldría,  es de tal deshumanizad  y fuera de contexto que  me resulta difícil concebir eso.

Lucha política y no de guerra.
-Es una lucha política.


Distintas visiones


Ud. sigue siendo una persona de izquierda. ¿Qué siente que un Ministro de Defensa de la izquierda  tuviera la reacción conservadora al impedir  se tomaran fotografías y entrara a investigar en un centro de torturas emblemático como el 300 Carlos?
-En principio me dio rabia. Me pareció fuera de lugar  el frenar  una investigación de estas características,  que en realidad lo que quiere es trasparentar  estas cosas.
A mi me parece que la causa de los Derechos Humanos tiene que ser una empresa  nacional, que no lo es.  Que un Ministro de Defensa impida el ingreso  de una jueza a los  efectos de investigar, me parece una cosa desproporcionada.


¿La defensa de los Derechos Humanos no son una  causa nacional porque el Gobierno no  tiene voluntad política?
-En parte el gobierno no tiene voluntad política de darle la jerarquía que debería tener. Por otra parte  a nivel de la justicia también pasa que depende del juez que toque en la causa…

La biblioteca que aplique.
-Exacto. El juez que participó en la causa nuestra, como la jueza Motta tienen características similares, en el sentido del tipo de preguntas, o el espacio que crean  para la efectivización de la denuncia, que era de contención; que no fue por ejemplo lo que le pasó a Jacqueline Gurruchaga. Eso es así.
Como hablábamos del Ministro de Defensa. Hay visiones conservadoras y progresistas en todos los ámbitos.  Entonces la justicia también va a depender del juez que esté, y de la biblioteca que utilice.

¿Que el gobierno no actúe tiene que ver con que  haya habido algún pacto?
-No soy capaz de decir eso. Creo que tiene que ver con visiones políticas  distintas. Creo que  esas visiones conservadoras y equivocadas que pretenden ocultar y entorpecer, que están equivocadas, que no contribuyen…

¿En esa visión incluye al Presidente Mujica?
-No lo incluiría pero en última instancia forma parte  de un aparato que en algún sentido tampoco son los temas prioritarios. Que no digo tampoco que sea el prioritario, creo que lo que importa es que todos tengamos para comer, lo educativo, la salud, que hiciéramos de eso lo central.

El Presidente Mujica ha dicho el tema se va a solucionar cuando los que protagonizamos estos hechos estemos muertos.
-No comparto esa idea. Es un tema que tiene una vigencia principal independientemente de quienes sean los protagonistas.
La causa por los Derechos Humanos tiene que ser eterno y de todos los días.
Yo lo asumo desde mi profesión. No sé si me sale del todo, pero constantemente  uno se tiene que estar llamando la atención. Desde dónde estoy posicionado para cumplir una función.





(*) Las fotos que acompañan esta nota corresponden a la recorrida realizada por la Jueza Motta y la delegación de ex presos políticos al  “300 Carlos”. Imágenes captadas con teléfonos celulares, constituyendo las primeras fotografías que se difunden del interior de ese nefasto centro de reclusión clandestina de la dictadura uruguaya.
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