sábado, 12 de enero de 2013


Cuentito Medieval

De como dentro del cúmulo de conflictos que componen el ser humano, rescatamos la risa como elemento moderador de satánicas pasiones

                                                                                                                            

Escriba Medieval

           
Amados integrantes desta Cofradía: agradeceros debo hasta el cansancio la bondad que demostráis al disponer de vuestro valioso tiempo para leer las incoherencias del humilde Escriba.
Quiero hoy fablaros una vez mas del hombre y sus conflictos, que de tal porte y cantidad son, que acaso lograré escribir una burda síntesis de tal industria. Mas, no debéis pensar que tales avatares son propios de un individuo, nada de eso. Forman parte de la complejidad de ser humano de la que tanto os he fablado.
El asunto es que tras muchos años de hurgar en viejos pergaminos, y buscar en áticos y catacumbas antiguos papiros que arrojen luz –mas no sea un atisbo della- sobre los procederes del “mono desnudo” (como seguro le llamarán algunos siglos mas adelante), no he podido arribar a otra conclusión questos conflictos no pueden resolverse  con estructuras filosóficas o fórmulas alquimistas. Acaso por intentar hacerlo dese modo es que aún no ha podido resolverse ninguno, ni en nombre de la ciencia, tampoco de los dioses, y menos en aras de la paz o la Justicia.
De cualquier manera, Amados Cofrades, este humilde se aferra a la teoría que el hombre tiene un cúmulo de problemas irresueltos, básicamente porque pretende abarcar mas de lo que dos manos y diez dedos pueden aprehender, y eso lleva al individuo fuera de la realidad. Recordad que la realidad es una sinfonía que -para disfrutarla-  hay que saber escucharla, y no importa para ello si sabemos qué es una clave de sol. La única forma de cultivar la imaginación y la fantasía es desde la realidad, meditadlo un instante y veréis que no es un contrasentido (aunque lo parezca).
Nada ha cambiado en el mundo a pocos días de comenzar este año de 1513, solo un número en el calendario. A la humanidad le sigue faltando tolerancia, entendimiento, buena voluntad, y gentileza, lo cual no significa que estén ausentes, sino que cada vez son mas escasas. Hoy el hombre negocia con una sonrisa, pero no puede disimular detrás della los colmillos, pero también –afortunadamente- quedan sonrisas capaces de vencer el gesto mas hosco del hombre mas necio. Mucho se ha fablado sobre el origen de la sonrisa, pero este humilde se inclina por la teoría que tal gesto surge de la degradación del valor ajeno, e incluso del propio, por eso se asegura que “a nadie que sea capaz de reírse de si mismo le faltará motivo de diversión”. Al cambiar simbólicamente la agresividad contenida, por una sonrisa, el hombre desvaloriza - y por lo tanto contiene- lo que le atemoriza o desafía, y tal degradación de valores no es un descubrimiento deste Escriba, sino que ya lo dijo el gran Aristóteles.
La risa, en suma, actúa como un elemento de freno para las hostiles pasiones. Por esas y otras razones, el hombre es el único animal que provoca risa, pero también el único que ríe. También porque la risa acomoda conflictos sociales, es que apreciamos tanto la llegada de volatineros y bufones a nuestra aldeas, pues cuando los hombres pueden satisfacer –mas no sea simbólicamente- su agresividad contenida, mas invadido se sentirá por el placer, y por lo tanto menos dispuesto a romperle la cabeza al vecino por un quítame de allá esas pajas.
Sin embargo, Nobles y pacientes Cofrades, humanos existen que creen estar convencidos que reír es un síntoma de debilidad, y van por la vida con cara de pocos amigos. Estos son quienes cuando oyen hablar del Caballero Campeón ponen cara de circunstancias, y a lo mas ensayan un comentario burlón procurando minimizar el triunfo del otro.
¡Como!...!No digáis que alguna vez no os encontrasteis con alguno destos especímenes!..
¡Si abundan!... están en las “ruedas” de taberna donde algunas noches nos encontramos los Escribas para hablar de otros Escribas y aprender dellos. Son los que luego de varias jarras de aguardiente ensalzando las virtudes de los grandes Maestros de la pluma y analizando sus escritos, piden la palabra para decir: ¡pero cómo se emborrachaba!, o… ¡pero miren que era mujeriego!, o… ¡pero tenía mala caligrafía!...
Otra característica del hombre que no ríe, es intentar rebajar al ensalzado pretendiendo conocerlo, y esto no solo es aplicable a los Escribas, sino que funge igual para todos los artistas.
-¿Sabéis que el Rey mandó llamar a fulano para que decore las paredes de Palacio?- se oye en una mesa de Taberna, y mientras los hombres que ríen aprueban la noticia con alegría, el resentido espeta:
-¡Ah! Ayer tarde lo vi de verduleras comprando calabazas-
Tal como si el genio no se alimentara de zapallos y conejos estofados, pero destos hombres ácidos nos ocuparemos en otra oportunidad. O no… quizá…depende de las ganas que tengamos, pues hay hombres tan pequeños que no ameritan siquiera gastar unas gotas de tinta hablando de sus vidas. ¡Y eso sí que es triste!




Moraleja:
                Si queréis que en vuestra aldea haya menos altercados entre hermanos, faced reír a alguien diariamente, y tendréis un asesino menos entre manos.
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