viernes, 15 de febrero de 2013

COLUMNA DESDE LO PISADO


 Ulises de Joyce: 
el futuro hazmerreir
de las letras irlandesas


Por Маттиас Rotulovic (crítico de la década de 1920) *



Las letras irlandesas serán el hazmerreir del mundo entero, sino es que antes de eso pasen al más profundo de los olvidos. Este escritor llamado Joyce, James Joyce, célebre por haber deslumbrado a los irlandeses y a buena parte de Europa con Dublineses (Dubliners, en inglés), publicada en 1914, ahora nos deja de su pluma inentendible el coito literario, no el niño nacido.
Ulises no tiene más que pensamientos entreverados, nostalgias irlandesas y errores conceptuales: ¿Cuál es el primero de los errores conceptuales? Que su genio, el genio del escritor, consideró que aquello que recientemente ha explicado al pasar en alguna publicación francesa, lo del “monólogo interior” al ser consultado sobre el objetivo de su publicación, iba a ser considerado de interés.
¿Qué pasará en setenta años, cuando sea 1990, con este peculiar libro? No creemos desde estas columnas periodísticas, y haciendo uso de nuestro libre pensar (no como el que se muestra desorganizado en el Ulises) que el texto de Joyce cause conmoción alguna en las escuelas superiores y universidades, aunque sí podría ser atractivo para los niños, al ser por momentos, un juego de niños el libro escrito por Joyce.
Pero la literatura es algo serio. Se le permite jugar al Quijote, no a Cervantes. Uno se espera encontrar con Ulises, el héroe homérico pero resulta ser que salvo alguna referencia, no se encuentra un sentido claro al respecto de aquella obra. Tampoco creo que en el futuro, a alguien se le ocurra intentar desentrañar el significado de esta obra. Nadie las comparará. No valdrá la pena.


La extensión del ridículo
Es un libro extenso que resulta imposible de leer. Los irlandeses comprenderán algunos aspectos de la obra por tratarse temas contemporáneos y cercanos geográficamente. ¿Pero el resto del mundo? ¿En algunos años se leerá? ¿La sociedad mundial, la europea en particular, unida en momentos de tanta crisis política y bélica, va a entender lo que el hombre muestra desde su mente a las letras? No debemos ser ingenuos con Joyce al frente: su obra tiene una intención y es la de hacernos creer que en algún momento el hombre sucumbirá ante sus pensamientos y que vivirá su vida como un ser único y hasta ajeno de la sociedad. Palabrerías. Nuestras propias crisis nos harán unir mucho más, unos a unos, hermanos con hermanos y el libro de Joyce quedará a un costado.
Estamos en un momento donde Europa se saca los ojos a sí misma y Joyce logra que este Dedalus, uno de los primeros personajes del libro, mire con arrogancia su propio presente, sacándose los ojos a sí mismo.
Un amigo me recomendó que leyera el final de Ulises salteándome las setecientas páginas del libro, desde el capítulo dos en adelante. ¡Una vergüenza! Joyce creó un alma en pena, la esposa de Bloom, Mooly, atrevida, impertinente… Pero si Flaubert ya había hecho una mujer así, con mucho más apego a las bellas letras que la consecuencia de la literatura de Joyce.
No recomendamos en este apartado literario, leer el libro de Joyce. No hay que darle oportunidad a la contribución de la destrucción de la moral. El futuro del mundo no puede tener a un héroe que se exprese introspectivamente, como si la lectura quedara predestinada a él con él mismo. No lean el Ulises, porque por suerte Europa saldrá adelante, y el hombre nunca llegará a ser tan individualista como los personajes del (y esto es motivo de gracia) “monólogo interior” que propone Joyce.




(*) Por Matías Rótulo

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