viernes, 26 de abril de 2013



La acción de Dolores
(21 de abril de 1825)



Roberto Sari Torres



Tras desembarcar el 19 de abril  en las arenas de la Playa de la Agraciada, donde desemboca el arroyo Gutiérrez (antes arroyo de los Ruiz)  “Los 33” aguardan en la noche bajo la copa paternal del higuerón (que mucho conocimos) a Tomás Gómez con la enrabada de caballos prometidos.
En el horizonte nocturno  del río Uruguay patrullan  los buques de la armada imperial brasilera, tratando de impedir el inminente cruce de la guerrilla patriota. Pero la pericia  de los lancheros argentinos, evitó que los inminentes héroes fueran presa del enemigo cisplatino; y antes de que la medianoche del histórico día llegue, “los 33” ya han jurado el inmortal “Libertad o muerte”, empeñando su honor y su grandeza en tan extraordinario propósito.
Tomás Gómez se erró  con “Los 33”  en el laberinto del  delta del Paraná, cuando iba a alertarlos del patrullaje brasileño en el río. Pero los hermanos Ruiz estaban atentos y son ellos que arriman,  la caballada que los bravos de Lavalleja necesita.

Ya en la alta madrugada del  día 21, por sendas secretas del cerrado monte uruguayo y a tranco de caballo salen al límite con la pradera. A trote corto, alertas y prestos los sentidos e instintos guerreros, toman la vieja huella del “Camino real” que subía desde “Vívoras”  y al amanecer ya están en la cumbrera de la hoy ruta 96; cruce de aquel camino con el entonces  señalado por Agustín de Pinedo, al momento de la fundación de  San Salvador (Avenida Asencio, de la hoy Dolores). Allí donde están los mástiles porta banderas, Lavalleja dispersa una avanzada  apostada como vigía. En la persecución la guerrilla patriota cae de sorpresa sobre el campamento militar brasilero apostado en el Noroeste del San Salvador. El Coronel Laguna y su tropa es tomada prisionera. Muchos de ellos se pasan a filas patriotas en tanto Laguna es dejado libre sin más trámite. La vieja voz de una leyenda decía que el asiento del cuartel brasilero estaba ubicado en la desaparecida Plazoleta Romero, corazón del Barrio “El Chaco”.  Será entonces esta ciudad fluvial el primer pueblo en ser liberado de la opresión norteña. Los mástiles en la ruta 96 y el magnífico monumento en la Plaza Constitución señalan la viva adhesión de  los doloreños a la gesta libertadora de “los 33”; el inmarcesible sentimiento de hoy y de siempre hacia ellos, los héroes del 25, y el compromiso de la irrestricta defensa en el sostén del patriotismo, o los patrimonios, que a ellos y a  su geta los representan aquí y en las arenas y montes de la Agraciada. Desde ese punto de vista  ningún “charco de aceite” en el camino, nos hará resbalar por la pendiente de la desidia  hacia el olvido de esa  parte de la batalla nacional que siguiendo vientos la saga artiguista, modeló esta  República. Para cualquier emprendimiento
hay otros lugares; pero para honrar la grandeza de los sucesos que demarcaron la soberanía del Uruguay no  quedan sino, los originales donde se manifestaron y que el tiempo  los a resguardados del avatar interactivo de hombres y capitales; para los que, financiera y socialmente, la vieja epopeya y grandeza de la historia patria  sirve, si sirve para sacarle algunos pesos de ganancia y si no sirve.
Un lazo de unión entre el ayer heroico fundador y el presente en evolución, se hace más fuerte hoy, cuando a aquel, en  la práctica, se lo disminuye en histórico valor… ¡Que la épica gesta de  “los 33 Orientales”, como paradigma, continúe alumbrando el porvenir del Uruguay!
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