sábado, 7 de septiembre de 2013

La guerra del Paraguay



Un holocausto infame



·         Un libro de Juan Carlos di Nicola repasa la guerra  “bosta…guerra de porquería” contra Paraguay  y el preámbulo en el Río de la Plata y el Brasil que justificó la masacre.



Aldo Roque Difilippo



La guerra es un buen negocio, es una frase hecha y vieja, que ha perdido fuerza de tanto repetirla, pero a la luz de los acontecimientos actuales resulta cada vez más vigente. El pretexto a veces importa. Otras veces ni se sabe, lo que se sabe, o por lo menos se intuye es que más allá del sufrimiento y la destrucción siempre hay alguien que sale ganando, y no solamente en el campo de batalla, sino en el campo de las especulaciones financieras. Ése podría ser uno de los posibles resúmenes  de la guerra que entre 1864 y 1870  Argentina, Brasil y Uruguay se  empeñaron en aniquilar al Paraguay.  “Una guerra de bosta… guerra de porquería”  como la definió Alberdi. Donde del millón trescientos mil habitantes que tenía Paraguay antes de comenzar,  se redujo a  apenas 200 mil, “y entre ellos, pocos adultos aptos”, según comenta Efraim Cardozo.
 

La excusa
Juan Carlos di Nicola (Cardona, 1945) presenta en su trabajo “La guerra del Paraguay. Un holocausto infame”, libro que ya  va por su segunda edición,y que significa un repaso de la peor historia de esta parte de América Latina.
Los hechos descontextualizados resultan incomprensibles. Parece como si la casualidad rigiera los destinos de los gobernantes y las naciones. Cuando no es así. Por eso este trabajo de Juan Carlos di Nicola resulta de especial valor para entender por qué ocurrió todo aquello, qué hubo detrás de aquel conflicto, y quiénes urdieron aquella trama que tuvo como centro de  operaciones no solamente el territorio paraguayo, donde se libraron los combates, sino  en Argentina, Brasil, y Uruguay donde se libraron los otros combates políticos y diplomáticos que tuvieron a  Inglaterra como quinto protagonista jugando  en la oscuridad.
El pretexto para  unirse para combatir contra Paraguay parece  extraído de un hecho actual: “Entre los motivos esgrimidos frecuentemente en los medios aliados para justificar la guerra, se habla del armamentismo o militarización del “Atila de América” como  se lo ridiculiza a Solano López” comenta di Nicola. Agregando más adelante, “el tema del armamentismo del Paraguay fue  otra de las excusas entonces, que sirvió para justificar la intervención armada de las fuerzas aliadas”. Poniendo como ejemplo: para “la fabricación de fulminantes, se extraía salitre …de la sal de la orina del personal de la tropa que orinaba en grandes tachos que permanecían al sol para que se evaporara el líquido”.


Guerra de exterminio
El Profesor Juan Carlos Machado resalta en el prólogo que di Nicola repasa los antecedentes del conflicto armado.  Destacando que mientras Paraguay  construía “una soberanía con base popular que lo pone en la mira  de los que tienen otros intereses y ya crearon el círculo homicida contra “la nueva China” americana. Los que entonces desatan una larga escalada de agresiones. Primero llegaron a Chipre y Egipto. Avanzaron por Afganistán, el Beluchistán después pakistaní y la Cachemira indopakistaní. Ocuparon Birmania y Malasia. Asaltaron las  Fidji y la Nueva Guinea en aguas del Pacífico meridional. Anexaron Uganda, Nigerixibar, Zanzibar, Sudán y el África Holandesa de los Boers (Orange y Transvaal). Extendían los 250 mil kilómetros cuadrados de la Gran Bretaña a los 40 millones de  kilómetros cuadrados anexados. Pusieron a 500 millones de seres humanos (la cuarta parte del total, entonces) bajo su poder, y extendieron la mano a nuestro continente. Sostuvieron la secesión en EEUU, financiaron la anexión española de Santo Domingo y  a las fuerzas francesas en México, invadido, al ataque a las costas de Chile y de Perú. Arremetieron  luego contra Berro y por fin desataron la guerra contra el Paraguay. La guerra que ganaron los aliados, la que Juan Carlos di Nicola relata en páginas vibrantes” expresa el prof. Machado.
Juan Carlos di Nicola agrega un dato clarificador: “En el desarrollo de las operaciones llevadas adelante por las fuerzas aliadas de Brasil, Argentina y Uruguay, se movilizaron 90 mil efectivos (43 mil  soldados argentinos, otros tantos del Brasil y 5 mil soldados uruguayos, aproximadamente). De los  5 mil orientales que fueron a la guerra vuelven sólo cerca de 500.
Mitre consigue juntar 25.000 soldados, a los que promete la segura victoria en tres meses, duraría 5 años”.

Pero en medio de todo eso también estaba  el imperio y su voracidad de  dinero. Al culminar la guerra  obligaron a Paraguay “a pagar una indemnización a los países de la triple alianza, 900 millones a Brasil, 400 millones a la Argentina y 90 millones a Uruguay, por los gastos de guerra”. Arrasaron con todo lo que tuviera utilidad. Con el dramático aditivo  de la masacre. “Los aliados pensaron que el ejército guaraní iba a ser fácil de vencer, y creían además que el pueblo paraguayo se iba a levantar contra el Presidente López, y las tropas invasoras iban a ser saludadas como libertadoras”, comenta di Nicola. “Por el contrario se encontraron con escenas de bravura y resistencia del ejército paraguayo, obligando a los agresores, convertir una guerra ordinaria, en una guerra de exterminio”.

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