sábado, 17 de mayo de 2014

“Harina en Vuelo”, primer libro de An Lu


Luis Benítez


La poeta argentina An Lu acaba de publicar en Buenos Aires, bajo el sello Ediciones Las Parientas, su primer poemario, titulado “Harina en Vuelo”, generando atención hacia sus versos por la calidad ya presente en éstos. Un discurso simultáneamente alusivo y elusivo distingue a esta obra original y consistente, donde la diégesis de cada poema conduce a una polisemia de señalable abanico. La autora utiliza con especial énfasis un minimalismo bien aprendido -nunca imitado, cuando este defecto es tan repetido en muchos títulos de las pasadas dos décadas poéticas argentinas- que remite a lecturas muy bien desarrolladas. An Lu, sin embargo, ya sostiene con hábil manejo de la lengua un estilo propio en la mayoría de los trabajos ofrecidos por su poemario inicial, lo que le permite al lector abrigar muchas esperanzas respecto de sus futuras entregas.
En ésta campea por sus fueros una aguda observación de situaciones y personajes apenas esbozados, lo suficiente como para sostener la arquitectura del libro sin incurrir en una poesía entendida como representación, pero simultáneamente capaz de producir  evocaciones sensibles y asociaciones de ideas eficaces. El discurso de An Lu avanza a través de sugerencias más que de descripciones y la poeta sabe muy bien cuándo detener el dibujo para que sea el lector quien termine de unir con sus propios trazos los puntos que ella ha marcado. Esto no es un mérito mediano en un primer poemario, pero lo demostrado por la poeta argentina en las páginas de “Harina
en Vuelo” no termina allí. Observamos, además, una notable capacidad para imbricar los recursos propios del impresionismo con los que son característicos del expresionismo literario. Lo típico del primero es el registro de las sensaciones, proustianamente hablando, mientras que lo habitual en el segundo y el elemento que más toma An Lu para su obra es el fluir de la conciencia, al que hace irrumpir en el discurso impresionista no rompiendo la cadena de sensaciones sino, de manera sutil, complementándola. Este es un recurso de difícil manejo y mucho más arduo de sostener en la secuencia de los 77 poemas -habitualmente breves y muy breves- que conforman el volumen. La autora sale más que airosa de la prueba, por fortuna también para el lector, con su capacidad reconocible para mantener un ritmo escritural prácticamente sin fisuras.
Como en la obra teatral chejoviana -la de otro autor impresionista- “Harina en Vuelo” tiende a revelar sus secretos fragmentadamente y a dividirse en tramas primero y en subtramas después, abriéndose en un amplio rizoma del que, señaladamente, la autora tiene el control, lo que tampoco es señal de escasa maestría en una poeta joven que acaba de publicar su primer libro. En síntesis: una autora para seguir de cerca, una obra que no sólo promete sino que ya empieza a cumplir muy bien todas sus promesas.


Así escribe An Lu


Harina en vuelo

Canciones
                de protesta.
Marchas
                interminables.
Banderas
                con consignas.


Y la niña
                sola
                        espera
repitiendo
el abecedario.


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Gramática

Monos, monos, bananas.


Un malabarista
junta
para llegar a destino,
monedas.

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Amontonamiento

Golpes en la cabeza
sílabas
que no paran
ni un segundo

y el silencio
acompaña

flores
rojas.


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