sábado, 30 de junio de 2012

LA ONDA
Una Empresa que formó parte del paisaje de las rutas del Uruguay
 
Su historia se remonta al 25 de noviembre de 1925, fecha en la cual Eloy Guillermo Perazza se sentó al volante de su Ford T carrozado para ocho pasajeros, con un objetivo muy claro; iniciar viajes que unieron Colonia con Montevideo, para competir con los ferrocarriles ingleses. En ese mismo año Uruguay celebraba el centenario de la Asamblea de la Florida, y en todo el país comenzaban a vislumbrarse síntomas de prosperidad económica. Los “años locos” traían consigo cambios en los hábitos, costumbres y modas. El optimismo reinaba en la mentalidad de una sociedad que emprendía diversos proyectos, muchos de ellos utópicos y arriesgados como el de Perazza.
La Empresa Perazza y Cia. comenzó a trasladar pasajeros compitiendo con tarifas bastante mas económicas que las que manejaba el transporte ferroviario. El confiable Ford T salía a las seis de la tarde de Colonia y llegaba a las tres de la mañana a Montevideo, dejando a cada pasajero en su respectivo domicilio. El personalizado servicio era amenizado con algunos versos y cuentos, fruto de la imaginación de Eloy Perazza.
Otro de los fenómenos que se vivía en la época era la constante visita de turistas argentinos que viajaban a Colonia a visitar la Plaza de Toros, el frontón de pelota, y las diversas bellezas naturales del departamento. Este flujo provocó que surgiera un conjunto de empresarios omnibuseros independientes, cuya competencia por obtener pasaje podía llegar hasta la violencia física. La intervención del entonces Presidente de la República, Gabriel Terra, fue fundamental para poner fin a esas disputas y unificar los servicios.
Es así como finalmente nace ONDA. En octubre de 1935, la mayoría de los concesionarios de los servicios de transporte de pasajeros de la línea Montevideo/Colonia, creó la Organización Nacional de Autobuses (ONDA). En sus comienzos fue una Cooperativa que repartía los dividendos en base al kilometraje realizado por cada uno de sus integrantes. Su primer Presidente fue Don Juan Bomio, un hombre enérgico y emprendedor; él mismo recorría las carreteras en su coche deteniendo los ómnibus de la Empresa y realizando severas inspecciones.
Dada la posición geopolítica del Uruguay, para Juan Bomio  las comunicaciones tenían una importancia vital. Uno de sus primeros objetivos fue crear una organización moderna, al estilo norteamericano, ya que en aquel entonces existían algunos sistemas de trueque para viajar, donde los pasajes se podían canjear por huevos, pollos, gallinas, o frutas.
Las primeras unidades de la cooperativa fueron camiones Ford y Chevrolet, carrozados para 18 o veinte pasajeros por la Empresa Casal y Bals. Mas adelante importaron de Alemania e Inglaterra tres ómnibus grandes; un Mercedes Benz con motor frontal  para 40 pasajeros, y dos ACLO. En 1947 se importó de Estados Unidos el primer ómnibus GMC, que no tenía chasis y llevaba el motor atrás. Su estructura era como el fuselaje de un avión y tenía las bodegas abajo en lugar de la clásica “baca”. Costó $ 37.600 de la época; fue el número 161, tenía 37 asientos, y el pueblo lo bautizó como “la ola marina”, un tema musical de moda por entonces.
La ONDA” –como se la solía llamar- unía culturas y realidades. Para muchos habitantes del interior del país, la llegada de “la ONDA” representaba una de las salidas familiares. Generalmente el establecimiento de la ONDA estaba ubicado en torno a las plazas principales, y su arribo se convertía en el comentario del pueblo.
A partir de la década del  ´70 las cosas comenzaron a cambiar, surgieron algunos obstáculos que se interponían en las importaciones de unidades, concesiones de líneas y otro tipo de medidas que empezaban a restarle capacidad al servicio.
Luego se sumó el fin del “boom” de la construcción en la década del ´80, lo que obligó a ONDA a reducir los servicios a la zona Este ante la caída abrupta de la venta de pasajes, y el envío al Seguro de Desempleo de buena parte de sus trabajadores. A su vez, la ruptura de “la tablita” (control del precio del dólar por parte del Estado), en 1982 agregó otro ingrediente de zozobra a las finanzas de la Empresa.
ONDA aún recorría el país, las gente podía ver llegar y partir “el galgo” de las plazas, pero éste ya estaba herido de muerte. En junio de 1991, tras 56 años de existencia, el edificio de ONDA en la Plaza Cagancha de Montevideo, se convirtió en historia.


Fuente: Almanaque 2007 BSE :Junta Departamental de Mdeo. Ministerio de Turismo y Deportes.
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