sábado, 17 de enero de 2015



Amigos ante todo: historia fotográfica del cariño masculino


portadabro
Por DANIELA BUSTOS •

La relación entre los hombres ha cambiado con el tiempo y ya no tienen las mismas maneras de demostrarse afecto. Para reflejar esta situación, a continuación te dejamos el artículo de Brett & Kate Mckay con algunas imágenes del pasado que cambiarán tu forma de ver la amistad entre hombres:
En mi incansable búsqueda de imágenes vintage apropiadas para nuestros artículos, he podido indagar en miles de fotografías de hombres tomadas durante el último siglo. Una de las cosas más fascinantes que he descubierto en relación a estas imágenes es el relajo, la familiaridad y la intimidad que los hombres solían exhibir en fotos tomadas con sus amigos y compadres.
Muchas de estas fotografías ya las compartí en una publicación que hice relacionada con la historia de la amistad masculina. Sin embargo, hoy quise compartir casi 100 fotografías más para así poder entregar una mirada más profunda de un aspecto importante y muy interesante de la historia masculina: la disminución de la cercanía entre ellos a lo largo del último siglo.
A medida que revisen las fotografías, muchos de ustedes sentirán indudablemente una sensación de sorpresa. Algunos de ustedes podrían incluso pensar: “¡Wow! ¡Eso es tan gay!”
Las poses, las expresiones faciales y el lenguaje corporal de los hombres, sorprenderán al observador moderno, haciéndole pensar que son gay. Sin embargo, es de vital importancia entender que estas imágenes no pueden ser vistas a través del prisma de la cultura moderna y de la concepción actual de la homosexualidad. El término “homosexualidad” no se acuñó sino hasta 1869, y antes de eso, la estricta dicotomía entre “gay” y “hetero” aún no existía. La atracción hacia otros hombres, así como la actividad sexual que se pudiera tener con otros hombres, se pensaba como algo que se hacía y no implicaba un estado de ser. Era un comportamiento aceptado por muchas culturas y considerado como de pecador por otras.
Pero pasando hacia el siglo XX, la idea de la homosexualidad pasó de ser una práctica a convertirse en un estilo de vida y una identidad. Uno no tenía tentación de pecar, sino que era simplemente una persona homosexual. Pensar en los hombres como “homosexuales” o “heterosexuales” se volvió algo común. Y esta nueva categoría de identidad, al mismo tiempo, se patologizó. De parte de los psiquiatras, se denunció. De parte de los ministros se catalogó como perversión. Y los políticos la describieron como algo en contra de lo cual se tenía que legislar. A medida que esta nueva concepción de la homosexualidad como un identificador estigmatizado y oneroso comenzó a cimentarse, los hombres comenzaron a ser mucho más cuidadosos para no enviar mensajes a otros hombres, y a otras mujeres, de que eran gays. Es por esta razón que, según la teoría, los hombres se han vuelto cada vez menos propensos a demostrar cariño los unos a los otros. Al mismo tiempo, esto también podría explicar por qué en países con culturas más conservadoras y religiosas como las de África o el Medio Oriente, donde los hombres efectivamente se involucran en actos homosexuales, pero igualmente se considera como un “crimen del cual no hay que hablar”, sigue siendo muy común entre los hombres ser cariñosos entre ellos y sentirse cómodos haciendo cosas como tomarse de las manos mientras caminan.
Ya sea que a los hombres de las fotos de abajo se les considere gay en relación la concepción de nuestra cultura moderna en el tema, o en la manera en la que ellos mismos lo entendían, es algo que nunca podremos saber. Lo que sí sabemos es que los hombres nunca habrían pensado que sus poses y lenguaje corporal tendrían algo que ver con esa pregunta. Lo que ves en las fotografías era algo común, no extraño. Las imágenes no tienen nada que ver con sexualidad sino que más bien con intimidad y cercanía. Muestran una evolución en la manera en la que los hombres se relacionan entre sí. Y la manera en la que ciertas formas y expresiones de intimidad y cercanía masculina han desaparecido a lo largo del último siglo.

1. Hombres como amigos

A. Retratos
A partir de la Guerra Civil en los años XX, era muy común entre amigos visitar el estudio fotográfico para tener un retrato como recuerdo de su amor y lealtad. Los fotógrafos ofrecían varios fondos y accesorios que los hombres podían elegir para incluir en la fotografía. A veces los hombres hacían escenas. Otras veces se sentaban uno al lado del otro. A veces se sentaban en las faldas del otro tomándose de las manos. Las cómodas y muy familiares poses de los hombres, así como su lenguaje corporal, podrían hacerlos ver como amantes gay bajo la lupa del ojo moderno (algo que en algunos casos era verdad), pero ese no era el mensaje que querían enviar en ese tiempo. El estudio podría haber estado en el centro de la ciudad y ser bien conocido por todos, por lo que algún vecino podría haber estado esperando su turno en la sala de espera. Dado que la homosexualidad, pensada más como una práctica más que como una identidad, no era algo que se expresara públicamente, estos hombres no estaban saliendo del closet públicamente en estas tomas. Sus poses eran muy comunes y simplemente reflejaban la cercanía e intensidad de la amistad masculina de aquel entonces. Ninguna de estas imágenes habría causado ningún tipo de revuelo en sus pares de ese tiempo.
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Cuando el autor de “Picturing Men”, John Ibsen, realizó una encuesta de los estudios de retratos modernos para preguntarles si alguna vez habían recibido a dos hombres con ganas de sacarse una foto, descubrió que dicha situación era tan extraña quemuchos de los fotógrafos con los que habló nunca habían visto una situación así en toda sus carrera.

B. Instantáneas

Cuando las cámaras portables para el fotógrafo amateur se volvieron más populares, se convirtieron en herramientas que les permitieron a los hombres fotografiarse a sí mismos en situaciones mucho más espontáneas que antes, y la práctica de sentarse para realizar un retrato juntos comenzó a desvanecerse en la década del 30. Las instantáneas usualmente se revelaban por alguien que podía revisar todas las fotos. De esta manera, no representaban expresiones directas de amor gay, sino que más biencapturaban el nivel más básico de comodidad que sentían durante principios del siglo XX.
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Una de las razones por las que las amistades masculinas eran tan intensas durante los siglos XIX y XX, tenía que ver con la idea de que la socialización se encontraba arduamente separada por el sexo. Los hombres pasaban la mayor parte del tiempo con otros hombres, mientras que las mujeres hacían lo mismo con otras mujeres. En la década del 50, algunos psicólogos teorizaron con la idea de que la socialización segregada en base al género alentó la homosexualidad, y dado que las costumbres culturales cambiaron en general, las instantáneas que incluían solo hombres fueron reemplazadas por fotos con grupos más grandes.
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En ambientes donde sólo habían hombres, como campamentos mineros o barcos de la marina, era muy común bailar de a dos, dónde alguno de los hombres usaría un parche que lo distinguiría como la “mujer” de la velada.
En ambientes donde sólo habían hombres, como campamentos mineros o barcos de la marina, era muy común bailar de a dos, dónde alguno de los hombres usaría un parche que lo distinguiría como la “mujer” de la velada.
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Hacer pirámides en la playa era un pasatiempo popular para los hombres durante la década del 30.
Hacer pirámides en la playa era un pasatiempo popular para los hombres durante la década del 30.
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Después de la Segunda Guerra Mundial, los toques casuales entre hombres en la fotografías disminuyeron considerablemente. Primero, la tendencia comenzó a desaparecer entre hombres de mediana edad pero siguió existiendo entre hombres más jóvenes. Pero en la década del 50, cuando la homosexualidad alcanzó su punto culmine de patologización, los hombres eventualmente crearon un mayor espacio entre ellos y, aún cuando seguían demostrándose cariño, comenzaron a interactuar con menos relajo y cercanía.
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No es verdad que los hombres ya no son cariñosos entre sí. Aún cuando tomarse de las manos y sentarse en las faldas de otro ya no sean cosas que se hagan, colocar tus brazos alrededor de tus mejores amigos sigue siendo algo común. El cariño físico parece más común entre hombres de escuela secundaria y de la universidad, tiempos en la vida en los que las amistades son de una gran cercanía, en comparación con los hombres de mediana edad. Quizás esta tendencia ha sido siempre el caso. Sin embargo, quizá también tenga que ver con cambios culturales y generacionales, como veremos al final de este artículo.

2. Hombres en el trabajo

También era común para los hombres retratarse con otros hombres con los que trabajaban, generalmente vistiendo ropas de trabajo, desde delantales a overoles y sosteniendo las herramientas que utilizaban, desde sartenes a martillos. El hecho de que deseasen inmortalizarse junto con sus colegas demuestra lo importante que era el trabajo para su identidad y el estrecho vínculo que sentían con quienes compartían sus mismos ambientes laborales.
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Cuando no había un estudio fotográfico cerca, se tomaban instantáneas, las cuales revelan la camaradería que los hombres sentían por los que trabajan con ellos.
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A medida que la industria disminuyó en importancia, y los trabajos con camisas y chaquetas comenzaron a volverse más populares, las fotografías de hombres en el trabajo comenzaron a verse más formales y menos cercanas. En vez de verse el uno al otro como colegas que trabajaban con un objetivo en común y con un orgullo por su trabajo que los atravesaba, los hombres se comenzaron a ver como competencia entre sí, cada uno intentando avanzar en un mundo donde la ley del más fuerte comenzó a reinar. Y se empezaron a tomar menos fotos relacionadas con el trabajo. Quizás porque sólo tomamos imágenes de cosas agradables y placenteras, cosas de las que siempre queremos acordarnos, y porque el placer que sentían los hombres por su trabajo comenzó a decaer.
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3. Hombres en el campo

A medida que los deportes comenzaron a convertirse en una de las pasiones de la vida del hombre en la década de 1890, la fotografía en equipo se transformó en un ritual necesario. Ellos deseaban tener un recuerdo de la proeza de la temporada, y ningún anuario iba a estar completo sin uno de esos. Las poses cambiantes, entregan una ventana a las costumbres en constante evolución de la afección masculina, y quizás incluso a la naturaleza en evolución del deporte en sí mismo.
En el cambio de siglo, las fotografías en equipo se volvieron más íntimas y casuales, donde los compañeros de equipo se lanzaban arriba del otro o se apoyaban en el otro y se abrazaban.
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A comienzos de la década del XX, las fotografías se volvieron un poco más formales como las imágenes que conocemos hoy en día. En vez de tocarse los unos a los otros, los hombres cruzaban sus brazos a la altura de su estómago o los colocaban detrás de sus espaldas. Cada jugador se paraba más alejado de los otros, como lo que hacen los hombres de negocios en la actualidad. Seguían siendo un equipo, pero un equipo con individuos diferentes y únicos.
Equipo de básquetbol de la Universidad de Duke de la temporada 1942-43
Equipo de básquetbol de la Universidad de Duke de la temporada 1942-43

4. Hombres en la Guerra

Algunos de los vínculos más intensos entre hombre se dan casi siempre entre aquellos que han servido en la milicia. Aquí, la segregación de género (al menos en el pasado) tiene su punto más alto. Los hombres se encuentran lejos de casa y pueden solo confiar entre ellos. Juntos, enfrentan los peligros más grandes y se sienten más motivados por el hecho de no decepcionar a sus pares más que por la sensación de servir a su país. Servir en la milicia es una cosa tan incuestionablemente masculina que la homofobia se disipa: los soldados se preocupan menos de su sexualidad y más de si el hombre puede hacer el trabajo bien.
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El hombre que participó en la Segunda Guerra Mundial y experimentó una intensa sensación de camaradería con sus hermanos dentro del campo de batalla, tuvo generalmente problemas en adaptarse a su vida de vuelta en el hogar, dónde se casó, se asentó en los suburbios y se sintió aislado de los otros hombres y del tipo de amistades de las que disfrutó durante la guerra.
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Mi compañero
La vida es un libro que estudiamos

Algunas de sus páginas traen un suspiro
Ahí fue escrito por un compañero
Debemos partir, tu y yo

Las noches son largas desde que te fuiste

Pienso en ti todo el día
Mi compañero, mi compañero
Nadie tan verdadero
Extraño tu voz, el toque de tu mano
Anhelo saber que me entiendes
Mi compañero, mi compañero
Tu compañero te extraña

Extraño tu voz, el toque de tu mano

Anhelo saber que me entiendes
Mi compañero, mi compañero
Tu compañero te extraña

Tu compañero te extraña, es verdad
Escrito en 1922 por Walter Donaldson, “Mi compañero” se inspiró originalmente en la sobrecogedora muerte de la prometida de Donaldson, pero fue adoptada durante la Segunda Guerra Mundial por las tropas como manera de expresar su apego.
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Hoy en día, los soldados disfrutan de los mismos vínculos que sus antepasados militares. Pero, al menos en las fotografías, se han vuelto menos propensos a expresar ese vínculo de una manera más abierta. La pose más común en los soldados de la actualidad es la de pararse al lado de otro soldado, sosteniendo sus armas.
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Conclusión: ¿Cuál es el futuro de la cercanía masculina?

Los sociólogos se han percatado de que los jóvenes del nuevo milenio se sienten más cómodos que sus padres a la hora de demostrar su afecto entre sí. Según un artículo del New York Times, mientras sus padres chocaban sus manos, los adolescentes de hoy en día prefieren abrazarse a la hora de saludarse y despedirse, llegando al punto en el que los que no abrazan son vistos con cierta extrañeza. Además, es algo común tanto en hombres como en mujeres. “No nos da susto hacerlo, simplemente llegamos y nos abrazamos”, dijo Danny Schneider, estudiante de primer año de escuela secundaria que fue entrevistado para esta historia. Algunos tienen la teoría de que los chicos del nuevo milenio se sienten más cómodos teniendo contacto físico porque su generación es menos cínica y más cooperativa y orientada hacia el grupo.
Otros dicen que tienen una necesidad más profunda de conexión física cuando se encuentran en persona, porque mucha de la socialización se realiza en línea y así equilibran un poco las cosas. También puede estar relacionado con una mayor aceptación cultural de la homosexualidad, aún cuando esto ha generado la solidificación del ser gay como una identidad, y se ve bastante poco probable que los hombres dejaran de querer comunicarse con otros, ya sean homosexuales o no. Además, parece muy poco probable que en una sociedad más fugaz, mixta y no segregada por el género, las amistades masculinas sean tan intensas como lo eran en el pasado. Aunque incluso esto está cambiando: los jóvenes que tienen veintitantos son mucho menos propensos a avanzar en comparación a décadas pasadas.

Extraído de: http://www.accionpreferente.com/
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