sábado, 31 de diciembre de 2011


Donde la indiferencia sea una palabra obscena (Mario Benedetti)


El silencio
(¿de los inocentes?)



Ángel Juárez Masares



“Si está “caliente” váyase al bar de la esquina, tómese un café, fúmese un cigarro, y después viene a escribir cuando se le pase”. Solía decir el editor en jefe de un diario capitalino en el que supe trabajar, y de quien si no aprendí más fue de puro burro y no porque no tuviera oportunidad.

Evidentemente este hombre aplicaba la máxima de Artigas que dice: “Un periódico es un teatro de enseñanza pública, y no un circo donde se desfoguen las pasiones”.

Pero como HUM BRAL no es un periódico; y el ejercicio tenaz de la profesión, con sus disgustos, varios paquetes de cigarros, y algunos litros de café por día (y noches) mataron al editor, hoy me voy dar el lujo (o cometer la torpeza) de escribir en “caliente”.

Desde que comenzamos a editar HUM BRAL –allá por agosto del año pasado- tuvimos como meta direccionar esta página virtual hacia los temas culturales. Sin embargo, quienes estamos embarcados en esta aventura (porque eso es lo que es) fuimos internándonos en otros asuntos que –de alguna manera- nos han ido apartando del objetivo primario. Lo hemos hablado, hemos discutido al respecto, pero no podemos evitar que nuestras raíces nacidas desde el periodismo, nos lleven a tomar posición en temas que no deberían ser causa de esta página.

¿Por qué ha sucedido esto?

Si bien no lo hemos analizado en profundidad, suponemos que mucho tiene que ver la ausencia de crítica –y de autocrítica- en la mayoría de los medios departamentales, a los asuntos que tienen que ver directamente con la cosa pública.


 ¿Que las Empresas periodísticas se sienten comprometidas con los organismos e instituciones oficiales a través del dinero que de ellas proviene por concepto de publicidad?

Es verdad, y tampoco estamos descubriendo nada.

¿Qué HUM BRAL es “Una hoja en la tormenta” (con las disculpas a Ling Yutang); que no tiene “peso” político y tampoco intención de tenerlo?

También es cierto.

¿Pero por qué razón (y lo hemos chequeado) cuando todos los sábados a medianoche la página se actualiza, en el lapso de una hora tenemos un promedio de 30 visitas?

¿Será un acto de soberbia pensar que “la están esperando”?

¿Y por qué la están esperando?

¿Será porque nuestro carácter “orejano” nos permite decir lo que pensamos, mientras quienes tienen herramientas poderosas, llámense diarios, radios, o canales de TV están -o se sienten- amordazados por los compromisos de los que hablábamos antes?

¿Por qué razón la señora Directora del Departamento de Cultura de Soriano (y por extensión de todos los sorianenses) “desfoga sus pasiones políticas” a través de la red social Facebook denostando al ex Presidente Tabaré Vázquez con un léxico para nada académico?

El importantísimo cargo que ocupa… ¿excluye a los partidarios frenteamplistas, quienes según ella –si les va mal- “se tienen que joder”?

¿Por qué razón no se escuchan voces desde la oposición señalando algunos desaciertos en los que se incurre desde el Gobierno Departamental, y si por casualidad aparecen, son casi susurros sin convicción ni carácter?

¿Por qué razón el Intendente Municipal, Don Julio Guillermo Besozzi Arocena, deja todo lo que esté haciendo y sale corriendo a “dar explicaciones” cuando lo llaman desde alguna “tribuna” conocida desde donde le caen todos los días? Porque una cosa es “dar nota”, o “acceder a una entrevista”, y muy otra es “dar explicaciones”, y no precisamente a la ciudadanía.

Muchas veces quienes hacemos HUM BRAL nos sentamos con el mate debajo de un árbol a tratar de pensar. En lo que estamos haciendo, y en la utilidad –o no- de lo que sea que estemos haciendo.

De esas cavilaciones sacamos algunas conclusiones que –si bien ya hemos comentado- hoy queremos que queden bien claras. Y que no se confunda, porque “no estamos dando explicaciones”.

Señores responsables del Gobierno Municipal, HUM BRAL no es “el enemigo”. Y si lo quieren más claro remítanse a un pasaje bíblico que dice:

tus enemigos serán los de tu propia casa, aunque esta cita es muy probable que no sea textual, porque mi lectura del mencionado libro es puramente literaria, y no desde la fe.

¿Que tal si despertamos y ponemos arriba de la mesa lo que tenemos que poner?

¿Qué tal si una vez a la semana por lo menos, escuchamos un informativo que no sea “sí Señor”?

¿Qué tal si una vez a semana por lo menos, abrimos un diario que diga algo sustancioso?

Nosotros vamos a seguir como siempre, porque como dice Mario Benedetti:



Cuando vivo en esta ciudad sin lágrimas

que se ha vuelto egoísta de puro generosa

que ha perdido su ánimo sin haberlo gastado

pienso que al fin ha llegado el momento

de decir adiós a algunas presunciones

de alejarse tal vez y hablar otros idiomas

donde la indiferencia sea una palabra obscena.

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