sábado, 31 de marzo de 2012

Hablando de Bueyes perdidos

Entre Chopin y Barradas


Ángel Juárez Masares


Solía invitarnos el día de Santa Cecilia para reunirnos en su casa. Como en cualquier oportunidad en que los uruguayos nos juntamos con algún pretexto, las mujeres llevaban la comida y los hombres las botellas.
“Para mi” -la casa de “Pepe”-  estaba sobre la rambla mercedaria. Una escalera de piedra casi invadida por un exagerado jardín donde primaban las plantas de hojas anchas, llevaba al interior. Acogedora, con un desorden que le aportaba calidez, la estancia principal era una suerte de ventana a los viajes de su dueño por el mundo. Pequeñas esculturas, libros por cualquier parte, partituras, algún instrumento exótico colgando de una pared…y el piano. Ese piano que se sabía el rey de la casa y al que nada del entorno lograba opacar su presencia  majestuosa.
José María Martino Rodas, “Pepe”, para la comunidad mercedaria y aún fuera de fronteras, había dedicado su vida a la música. Alfa y Omega de su existencia, el camino de marfil que eligiera transitar cuando tenía 9 años, solo era compartido por otra de sus pasiones; la pintura.
Admirador de Rafael Pérez Barradas, pintor nacido en Montevideo en 1890, hijo de padres españoles, “Pepe” gustaba seguir su estilo, pero aportándole a sus trabajos su impronta personal. No solía mostrar en público su pintura, y solo quienes tuvimos el privilegio de su amistad disfrutamos esa faceta de su arte.
No era hombre de hablar demasiado de sus relaciones, pero en alguna oportunidad nos contó de sus encuentros con María Callas, o alguna velada musical en Europa con músicos de relevancia. Lo hacía como quien habla del vecino, porque “Pepe” jamás hacía gala de su calidad como músico.
Hombre siempre dispuesto a colaborar desinteresadamente en eventos artísticos, engalanó una muestra pictórica organizada por Hum Bral Revista en la ciudad de Dolores acompañando al tenor Gustavo Guigou. Supo también musicalizar la puesta en escena de la vida de Mozart, unipersonal del actor Eduardo Arrambide dirigido por Wilson Armas Castro, para la Compañía Teatral HUM BRAL.
Referente cultural y fuente de consulta permanente, José María Martino Rodas falleció el 30 de marzo de 1999, pero a 13 años de su partida, su recuerdo continúa mas vigente que nunca entre quienes le conocimos y disfrutamos su personalidad; avasallante a la hora de defender sus convicciones, pero solidaria en extremo cuando de dar una mano se trataba.
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