viernes, 18 de mayo de 2012

Chris Harman (1)
Historia popular de la humanidad / De la edad de piedra al nuevo milenario
(Bookmarks Publications Ltd 1999, 2002, Verso 2008 / 733 pages)



La mayor parte de la riqueza de Europa en el siglo XVIII provenía de una institución fundada sobre el contrario absoluto de la igualdad de derechos entre compradores y vendedores: la esclavitud forzada. Los filósofos podían hablar de igualdad de derechos en los cafés europeos a la moda. Pero la bebida azucarada que degustaban era producida por hombres y mujeres que bajo la amenaza de fusiles habían sido embarcados en África del Oeste, transportados del otro lado del Atlantico en condiciones horribles (mas de uno sobre diez moría en ruta) vendidos en remates, ocupaban los trabajos mas duros bajo la amenaza del látigo en jornadas de quince, dieciseis o diecisiete horas, hasta la muerte.
Cerca de 12 millones de personas conocieron este destino. Un millón y medio murieron durante la travesía. La tasa de mortalidad en las plantaciones era monstruoso, los hacendados pensaban que era más beneficioso usar un esclavo hasta la muerte que comprar otro. Un total de 1.600.000 esclavos fueron transportados en el siglo XVIII hacia los caribes británicos, al fin del siglo no llegaban a 600.000. En America del Norte, las condiciones de vida (clima templado y acceso mas fácil a la comida fresca) permitieron una expansión de la población de esclavos, gracias a los nacimientos pero también a las importaciones, de manera que paso de 500 mil al principio del siglo a3 millones al final, y 6 millones en los años 1860. Pero la tasa de mortalidad era muy superior a la de los no-esclavos. Como dijo Patrick Manning : «En 1820 cerca de 10 millones de africanos habían emigrado al Nuevo Mundo, y solo 2 millones de europeos, aun así la población blanca del Nuevo Mundo representaba mas o menos el doble de la población negra».
Por supuesto, la esclavitud no fue inventada en el siglo XVII o XVIII. Persistió en pequeños nichos durante la Edad Media (luego de la atomización de los grandes imperios antiguos, Roma, Egipto, Grecia –NB) en Europa y Medio Oriente, alimentando en tripulación las galeras de los estados Mediterráneos por ejemplo. Pero era un fenóeno marginal en una época en que el siervo representaba la principal forma de explotación, y en la cual la esclavitud no estaba asociada al africano ni a otros grupos raciales. Los blancos remaban en las galeras, y la palabra esclavo deriva de «eslavo» (2).  Como lo dice Patrick Manning: «En el 1500 los africanos eran netamente minoritarios en la población de esclavos en el mundo, en el 1700 eran mayoritarios».
El cambio comenzó con la conquista española de America, Cristóbal Colón envió a Sevilla, para ser vendidos como esclavos ciertos Arawaks que lo habían recibido con gran amabilidad, también se trato de usar con el mismo fin a varias etnias del Caribe. Pero ninguna de esas experiencias tuvo éxito. La población india había bajado de 90% bajo el trato bárbaro y las epidemias, los conquistadores encontraron mas rentable exigir de ellos un tributo y trabajo forzado en lugar de reducirlos a la esclavitud pura y simple, y la Corona española-temiendo que la población indígena se extinguiera y no disponer mas de mano de obra para la puesta en valor de las tierras- presto atención a aquellos que criticaban la esclavitud de los indios, sobretodo los religiosos para los cuales la prioridad era la conversión en masa al cristianismo.
La Corona y los colonos se interesaron a otra fuente de mano de obra: los esclavos comprados (3) en la costa occidental de África. Cortes fundo una plantación utilizando esclavos africanos, y el padre Las Casas también, aunque era celebre por sus criticas del tratamiento de los indígenas de parte de los españoles recomendó el uso de esclavos africanos, aunque se arrepentiría mas tarde.
La esclavitud se convirtió en fenómeno de masa cuando Portugal, Holanda, Inglaterra y Francia emprendieron el desarrollo del cultivo de tabaco y caña de azúcar en sus colonias. Estos cultivos necesitan una cantidad muy importante de mano de obra, que los inmigrantes provenientes de Europa no querían aceptar.
Al principio los hacendados utilizaron una forma no-libre de trabajo venida de Europa. Los indentured servants (siervos contractuales) en realidad esclavos de deudas, eran contratados para trabajar sin remuneración durante tres, cinco o siete años en pago del pasaje a través del Atlántico. Muchos eran raptados por los spirits como se llamaba en Gran Bretaña a los «agentes de contratos». Otros eran condenados o prisioneros de guerras civiles y religiosas de Europa. Las plantaciones de caña de las Barbados disponían en 1638 de 2.000 indentured servants por 200 esclavos africanos, un siervo por contrato costaba 12 libras y un esclavo africano 25... En la medida en que ni el esclavo ni el siervo sobrevirían más de cuatro o cinco años la ventaja del siervo resultaba evidente.
Esta situación no perturbaba en nada la paz moral de los negociantes o de los dirigentes. Al fin y al cabo la marina de guerra estaba compuesta de pobres diablos raptados en las calles, embarcados en condiciones «a penas mejores que la de los esclavos negros» y confrontados a una tasa de mortalidad en alta mar igual a la de la «mercancía» humana de los navíos negreros que escoltaban. Una ley del parlamento británico daba a los capitanes el poder de condenar a muerte aquel que hubiese agredido un oficial, o por haber dormido durante su cuarto de guardia.
Pero el problema del «contractual» europeo era que no podía desarrollarse a escala suficiente como para colmar la necesidad de mano de obra de las plantaciones, en un mercado del tabaco y del azúcar en plena expansión. El recurso al esclavo africano se hizo demás en mas frecuente. A partir de 1653 en las Barbados, los esclavos negros ya eran mas que los siervos blancos, 20 mil por 8 mil. Pero en el 1700 había solo 22.400 negros en las colonias meridionales de América del Norte, 70 años después eran 409.000.
Al principio los hacendados trataron a los siervos blancos y esclavos negros de la misma manera. En Virginia, los siervos blancos que escapaban eran condenados a multiplicar por dos los años de «servaje» y eran marcados a fierro como el ganado, en la mejilla, con la letra «R». En las Barbados ciertos hacendados mataban directamente a los siervos enfermos no aptos altrabajo. Blancos y negros trabajaban juntos, y hubo casos de «parejas mixtas» en Viginia (lo que se volvería inconcebible durante los tres siglos siguientes).
Los siervos y esclavos que trabajaban y vivían juntos podían también luchar juntos. Varios casos de ayuda mutua para escapar empezaban a preocupar los hacendados. La inquietud fue confirmada en 1676 en Virginia por la «rebelión de Bacon» cuando la oposición del gobernador y los ricos hacendados ofrecieron la libertad a siervos y esclavos si los ayudaban a tomar el control de la colonia. Los motivos de los rebeldes eran diversas, una de las reivindicaciones era empezar la guerra para sacar a los indígenas todas las tierras. Pero esto demostró a muchos que blancos pobres y esclavos africanos podían unirse contra los propietarios. La respuesta de los hacendados consistió en instaurar serias medidas para dividir los dos grupos.
Como lo hace resaltar Robin Blackburn en su historia de la esclavitud colonial, la asamblea de representantes (House of Burgesses) de Virginia, trato de reforzar la barrera racial que separaba siervos y esclavos. En 1680 prescribía treinta latigazos en la espalda si «un negro o cualquier esclavo se atrevía a levantar la mano contra un cristiano». Una ley de Virginia de 1691 autorizaba a «matary destruir a tales negros, mulatos u otros esclavos que se ausentan ilegalmente del servicio de sus amos o amas». Se decreta también que todo blanco, hombre o mujer, que formara pareja con «un negro, mulato o indio» debía ser desterrado de la colonia. En otros términos, los hacendados aceptaban que blancos y negros, lejos de detestarse mutualmente, tendían mas bien a establecer relaciones estrechas, lo que las autoridades trataron de reprimir dando a los propietarios el derecho de vida y muerte. Es en ese momento que el racismo comenzó a desarrollarse en tanto que ideología.
Hoy en día la omnipresencia del racismo nos lleva a creer que siempre existió, que proviene de una adversión innata de parte de gente de cierto origen étnico contra aquellos de orígenes diferentes. Vemos entonces a la esclavitud como un producto del racismo y no lo contrario.
Sin embargo, en la antigüedad (Roma, Grecia, etc, etc) tanto como en el mundo medieval, el color de la piel no era considerado como un rasgo prominente de la persona, ni mas ni menos que la estatura, o el color del pelo o de los ojos. Los frescos funerarios del antiguo Egipto muestran perfiles claros, marrones o negros. Personalidades importantes de la historia romana, y por lo menos un emperador, fueron originarios de África del norte y en ningún texto aparece una referencia al color de su piel. En las pinturas holandesas de principios del siglo XVI se ven representadas personas blancas y negras en relación libre, como en la tela de Jordaens Moisés y Sephora que muestra negra a la esposa de Moisés. (4)
Europa medieval se caracterizaba por su profunda hostilidad hacia los judíos. Pero esta discriminación estaba basada en la religión, los judíos eran el único grupo no-católico dentro de una sociedad enteramente cristiana, y no en hipotéticas características físicas o mentales. Se los dejaba en paz si se convertían o renunciaban a sus creencias religiosas. Lo que trabajaba esta sociedad era un odio religioso irracional, y no un racismo biológico irracional. Este no aparece hasta la llegada del comercio de esclavos. Los primeros traficantes y propietarios de esclavos no se apoyaban en las diferencias raciales para disculparse. Todo lo contrario, invocaban los textos antiguos, griegos y romanos, que justifican la esclavitud de los prisioneros de guerra, o por lo menos de las «guerras justas». Desde el momento en que fueran adquiridos de manera legítima, el esclavo era considerado como un bien privado y podían ser alienados de todas las maneras imaginables. Así, John Locke, el filósofo tan admirado por Voltaire, podía, en los años 1690, defender la esclavitud (y beneficiar como accionario de la Compañía Real de África) Al mismo tiempo que refutaba la idea de que los africanos fuesen por natura diferentes de los europeos.
Pero los viejos argumentos no se adaptaban a la escala de la economía esclavista transatlántica de la mitad del siglo XVIII. Era difícil afirmar que los esclavos eran todos prisioneros de «guerras justas». La gente sabía que habían sido comprados a negociantes africanos o habían nacido esclavos. Los traficantes y propietarios estaban obligados a oponer argumentos a la gran mayoría de blancos que no poseían ningún esclavo.
En las colonias, los pequeños chacreros se encontraban frente a grandes propietarios de esclavos que acaparaban las mejores tierras y que gracias a su mano de obra barata producían a bajo costo. En los puertos como el de Londres, los esclavos evadidos encontraban refugio en casas de los barrios pobres. Los traficantes y propietarios necesitaban que los esclavos fueran despreciados, rechazados y temidos. La doctrina de los «prisioneros de guerra» era un punto de vista inadaptado. En cambio, la idea de que los individuos de origen africano eran naturalmente inferiores a los europeos correspondía a la perfección a los traficantes y hacendados.
Algunos cristianos defensores de la esclavitud proclamaron haber encontrado en la Biblia la justificación del castigo de uno de los hijos de Noe, Ham. Pero también hubo tentativas de justificación «científicas» por ejemplo la «salvajez sub-humana» de los africanos en la Historia de Jamaica de Edward Long de 1774. Estos argumentos permitían a pensadores influenciados por los «filósofos de las luces» seguir apoyando la esclavitud. Podían decir: «Todos los hombres fueron creados iguales», y agregar que los no-blancos no eran hombres.
El racismo no apareció de golpe, como una ideología totalmente formada. Se desarrollo lentamente durante tres siglos. La primera actitud por ejemplo, frente a los indígenas de America del Norte consistía en decir que si eran diferentes de los europeos era porque sus condiciones de vida eran diferentes. En la realidad el problema de los gobernadores de Jamestown (Virginia) era que el modo de vida de los indios ejercía una enorme atracción sobre los colonos blancos, y decretaron la pena de muerte para aquellos que fueran a vivir con los indios. La preferencia de miles de europeos por el modo de vida indio y su «estado natural» encontró su expresión en escritos influyentes como los de J. J. Rousseau.
Mismo en la mitad del siglo XVIII «las discrepancias creadas mas tarde por el termino «piel-roja» estaban ausentes […] el color de la piel no era considerado como una característica significativa». La actitud cambio al final del siglo XVIII, cuando los pioneros europeos entraron en conflicto con la población india por razones de propiedad y usufructo de la tierra. Denominados cada vez mas como «monstruos sedientos de sangre» los indios «eran cada vez mas señalados como paganos de pelo negro, filisteos bronceados, gusanos de piel de cobre, y, al fin del siglo XVIII de pieles-rojas». El racismo se desarrollo a partir de la apología de la esclavitud de los africanos, para terminar en un sistema elaborado de representaciones en el cual todos los pueblos de la tierra figuraban como «blancos», «negros», «morochos», «rojos» o «amarillos» -cuando muchos europeos tienen piel de color rojo- rosado, que muchos africanos son de color levemente morocho y que las poblaciones de Asia del sur tienen piel mas clara que muchos europeos, los indígenas americanos no tienen nada de rojos ni los chinos y japoneses de amarillo!
El marxista C. L. R. James (los jacobinos negros, 1938) y el nacionalista caribeño Eric Williams (capitalismo y esclavitud, 1944) llamaron la atención sobre la importancia de la esclavitud a la vez, en la creación del racismo, y en el desarrollo económico de Europa occidental. Lo que prolongaba un argumento de Karl Marx que concierne la relación entre la esclavitud en el Nuevo Mundo y la explotación salarial en la vieja Europa. El argumento fue muy combatido. Finalmente, dicen los críticos, gran parte de los beneficios sacados de la esclavitud no fueron invertidos en la industria sino en la construcción de mansiones de lujo en las que los hacendados y traficantes podían imitar la vieja aristocracia; y la ganancias realizados por el noroeste de Europa fueron devoradas por el costo de las guerras por el control del comercio colonial. Como dice un manual de historia económica de los años 60: «Los beneficios del comercio exterior no constituyen una contribución seria al ahorro destinado a la inversión industrial […] Las tentativas de medir los beneficios de la esclavitud solo produjeron valores insignificantes con respecto al flujo total de cambio e inversiones».
Pero esto es formular abstracciones contables a partir de los efectos reales que la producción basada en la esclavitud tuvo sobre Europa del oeste y en particular sobre la de Gran Bretaña en el siglo XVIII. Lo que se llama habitualmente el «comercio triangular» dio nuevas oportunidades a la artesanía semi-industrial naciente y alas industrias de exportación. Metales, cañones y textiles eran vendidos, a cambio de esclavos, a negociantes de la costa africana, los esclavos eran transportados en condiciones atroces (era mas rentable dejar morir 10% que financiar la sobrevivencia de todos durante la travesía) para ser vendidos en America, el dinero ganado servía entonces para comprar tabaco, azúcar -mas tarde algodón bruto-que seria puesto en venta después en Europa.
Las plantaciones de caña necesitaban para moler y refinar el jugo, equipos relativamente perfeccionados vendidos por fabricantes europeos. El comercio estimulaba la navegación marítima y la construcción naval, que empleaba cada vez más mano de obra especializada o no. Ciertos beneficios en los puertos de comercio de Liverpool, Bristol y Glasgow eran invertidos en proyectos industriales ligados a la producción colonial, o en el financiamiento de nuevos medios de transporte (canales, rutas con peajes) para el mercado interior británico.
La esclavitud no engendro el apogeo del capitalismo, es el capitalismo que engendro la esclavitud. La industria y la agricultura inglesas mostraban ya cierto dinamismo al fin del siglo XVIII, época en la cual la producción de las plantaciones del Caribe y America del Norte estaban en estado embrionario. Es a causa de ese dinamismo que el comercio de esclavos prospero. La demanda de productos coloniales existía porque la economía británica dinámica empujaba al consumo vertical de tabaco y azúcar, de las clases superiores a las masas urbanas y rurales. El saqueo de las colonias y la esclavitud solos no hubieran podido crear tal dinamismo doméstico: las economías española y portuguesa estaban estancadas a pesar de sus imperios coloniales. La economía británica se desarrollo porque la utilización creciente, en su país, del trabajo libre le permitía explotar de una manera nueva a los esclavos de America.
Fue también el dinamismo de la economía interior, de mas en mas basado en el trabajo salariado, que permitió a los negociantes ingleses (y en menor medida a los franceses) obtener su mercadería humana en África. La mayor parte de los esclavos eran comprados a las clases dominantes de los estados de la costa africana, los traficantes mismos ignoraban totalmente los territorios de cada nación africana y más aun la manera de raptar millones de personas al interior de las tierras y transportarlas a larga distancia hacia las costas. Eran negociantes y dirigentes africanos que se encargaban del trabajo, en pago recibían mercaderías de mejor calidad que todo lo que podían obtener en el mercado local. Pero los africanos no eran «salvajes ignorantes» aunque no le guste a la mitología racista. Vivían en sociedades sofisticadas, eran letrados, a un nivel comparable al de Europa del fin de la Edad Media. Fue solo bajo el empuje de los primeros brotes del capitalismo que Inglaterra había sobrepasado ese estadio. Una forma monstruosa de comercio era posible en el siglo XVIII, que no hubiera sido posible en los tiempos de León el Africano (principios del siglo XVI) cuando los estados africanos y del oeste europeo estaban al mismo nivel de desarrollo económico.
La esclavitud en las plantaciones era un producto de la expansión capitalista en marcha ya en Holanda e Inglaterra. Pero la esclavitud alimentaba a su vez al capitalismo, dándole una aceleración suplementaria. Con este juego, la esclavitud tuvo un rol importante en la construcción del sistema mundial donde maduraba el capitalismo. Le dio a Inglaterra la impulsión necesaria para absorber a Escocia (luego de que una tentativa de la clase dirigente escocesa, el plan Darien, de fundar su propia colonia en Panamá, hubiera abortado) y para empezar a crear en la segunda mitad del siglo XVIII, un nuevo imperio al este con la conquista de Bengala por la Compañía Inglesa de las Indias Orientales.
La subida en potencia de la clase dirigente británica debilitaba a fuego lento la mayor parte de África. El trafico de esclavos ofrecía a los potentados (africanos) de las regiones costeras el acceso a bienes de consumo y a un armamento relativamente avanzado, sin tener que desarrollar sus propias industrias -de hecho, la mercadería importada asfixió la industria africana- una nación (africana) potente era aquella que podía declarar la guerra a sus vecinos y reducirlos a la esclavitud. Las clases dirigentes que hasta ese momento habían sido pacificas, solo podían sobrevivir volviéndose militaristas. Naciones como la Jolof, Benin y Kongo trataron de impedir sus propios comerciantes de entrar en el comercio de esclavos, mientras otros estados se enriquecían y ganaban potencia gracias al mismo, muchas sociedades, donde todavía no existía la división entre clases, estaban condenadas a la destrucción total. Los africanos de las costas ganaron la partida saqueando los territorios del interior.
Algunos historiadores pretenden que el crecimiento económico resultante para los «estados africanos centralizados» represento una forma de «progreso». Sin embargo venia acompañado de la fragilización sub-yacente de la base material de la sociedad. El crecimiento demográfico fue retardado en el momento exacto en que despegaba en Europa y America del Norte. Hubo mismo en África del Oeste una disminución de la población entre 1750 y 1850. Esta situación, volvía vulnerables los estados africanos mal armados frente a la invasión colonial europea que se produciría al fin del siglo XIX. Así, mientras que Europa occidental avanzaba viento en popa en el plano económico, África quedo en situación de bloqueo.

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(1)
De extracción proletaria, Chris Harman estudio en los años 60 en la London Schoolof Economics donde fue dirigente de la izquierda estudiantil, y (con otros como Tariq Ali) de la Vietnam Solidarity Campaign, organización que movilizó miles de británicos contra la guerra de Vietnam.
Fue miembro de la dirección de las International Socialists, la principal organización de extrema izquierda británica, transformada después en el Socialist Workers Party (SWP) y de la corriente internacional la International Socialist Tendency.
Fue jefe de redacción del semanal del SWP el Socialist Worker desde los años 70 hasta el2004. También jefe de redacción de la revista teórica del SWP International Socialism.
Autor de cientos de artículos y libros sobre la historia de las luchas obreras, movimientos revolucionarios, la teoría marxista y el análisis del capitalismo contemporáneo, la actitud marxista frente al islam. Contribuyó a la teoría de Tony Cliff (fundador del SWP) según la cual la URSS y los otros países que se autoproclaman «comunistas» son en realidad «capitalismos burocráticos de estado».
Murió en el Cairo, Egipto, en el 2009 de una crisis cardiaca, durante una conferencia con revolucionarios egipcios.
 
(2)
La palabra aparece en Europa en la Alta Edad Media, desde la antigüedad romana los esclavos eran en su inmensa mayoría blancos y eslavos (groseramente provenientes de Europa del este considerada «salvaje») si bien hubo esclavos negros en Roma o en Grecia, eran excepcionales y considerados como un «toque original» (y caro) en una casa rica, la palabra proviene del « bajo latín», como decimos hoy caballo y no «equus» (equino, equitación) como diría un latino bien hablado. El «alto latín» en los primeros siglos de nuestra era había muerto y cada país, región y hasta localidad, transformaba lentamente el «bajo latín» hasta convertirlo en las lenguas nacionales o regionales que hablamos hoy, el español, francés, italiano, portugués, rumano, piamontés, provençal, gallego, etc... y una buena parte de las lenguas anglosajonas o germánicas, que son un «latín mal hablado».



(3)
La llegada en África de los musulmanes (en busca de esclavos también) por el norte y de los blancos por el oeste, produjo una enorme incrementación de la «caza de humanos» por parte de las clases dominantes africanas que vieron una ocasión única de enriquecerse rápidamente.

(4)
Otra indicación importante es el Othello de Shakespeare, donde el héroe es un moro aristócrata de piel negra, enviado oficialmente por la República de Venecia a gobernar una isla del Mediterráneo con su mujer (blanca y aristócrata), y donde el malo, Iago, es blanco, secretario personal y factotum de Othello, Shakespeare no deja aparecer en ningún dialogo el menor prejuicio o insinuación racista.

  • Aporte realizado por Álvaro Pares especialmente para HUM BRAL.
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